En plena efervescencia del nacionalismo corso, el colectivo Parlemu Corsu! ha organizado unas jornadas en las que responsables políticos, culturales y educativos de la isla han querido conocer qué ha supuesto la cooficialidad del catalán en Cataluña y del gallego en Galicia para intentar aplicar algunos principios y experiencias en Córcega.
Crónica de desde Bastia.
Es conocido que Francia es, conjuntamente, con Grecia, uno de los estados europeos a los que más cuesta reconocer la diversidad lingüística de su territorio. El Estado francés todavía tiene pendiente de ratificar la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias -un tratado internacional en forma de convención para el reconocimiento y la defensa de las lenguas europeas que tiene más de 20 años-, ya que en 2015 el Senado francés votó en contra de un proyecto de ley presentado por el gobierno socialista de François Hollande, en el que se quería modificar la Constitución francesa para permitir expresamente la ratificación de la Carta.
Sea como sea, lo cierto es que las lenguas que (todavía) se hablan viven en una situación sociolingüística que cada vez más las aboca a la desaparición: neerlandeses y francoprovenzales (arpitanos) prácticamente han visto la lengua desaparecida; catalanes, vascos, occitanos, alsacianos y bretones se esfuerzan por hacer sobrevivir el idioma básica, aunque no únicamente, mediante la escuela; y, finalmente, los corsos, que han decidido que la lucha por la lengua, enmarcada en una lucha por la autonomía de la isla, hay que situarla en la defensa de la cooficialidad.
De hecho, en los años últimos, en Córcega se han producido hechos hasta ahora impensables. En 2013 la Asamblea de Córcega (con 46 escaños a favor 51, que incluían a los nacionalistas corsos pero también a diputados de obediencia francesa) pidió que se cambiara el estatus de la isla. Entre las demandas, además de aumentar la escasa autonomía (Córcega tiene unas pocas competencias traspasadas por el Estado), estaba la cooficialidad del corso. Ese mismo año la Asamblea aprobó la cooficialidad del curso (36 miembros apoyaron la equiparación legal del corso y del francés, mientras que 11 no quisieron participar en la votación y 4 estaban ausentes).
Sin embargo, es la Asamblea Nacional francesa quien debe otorgar la cooficialidad efectiva definitiva. Sin esta aprobación, la decisiones de la Asamblea corsa son letra muerta. Como en otros puntos de Europa, esta oficialidad debía hacerse efectiva básicamente en la administración y en la escuela.
En estos momentos, la victoria de la coalición formada por autonomistas e independentistas en las elecciones corsas de diciembre de 2015 parece vislumbrar un nuevo impulso a estas viejas luchas del pueblo corso, situadas, además, en un nuevo contexto de revisión de la organización territorial francesa.
Es en este contexto político en el que el colectivo Parlemu Corsu! organizó el pasado 5 de marzo en Bastia un debate público, al que asistieron unas 200 personas, entre las cuales representantes significados de la política corsa (como los hermanos Simeoni -míticos miembros del nacionalismo corso-, el alcalde de Bastia o responsables de política lingüística y educativa) donde se analizó qué ha representado la cooficialidad para el catalán en Cataluña (y de rebote en el resto de los Países Catalanes donde la lengua es oficial), para el gallego en Galicia y qué puede representar para el corso.
En primer lugar, intervino Marcos Maceira, en nombre de ‘A Mesa pola Normalización Lingüística’, una plataforma independiente, cuyo objetivo es promover el uso del gallego en todos los ámbitos de la vida social. La función de esta entidad es llevar a cabo iniciativas para sensibilizar a la población y abrir nuevas vías de uso de la lengua en diferentes ámbitos, así como la denuncia de todo tipo de agresiones y discriminaciones que pueda sufrir la lengua gallega y asegurar que se respeta su uso individual y colectivo. Y, justamente, Maceira representó un ejemplo de sociedad civil organizada que hace de pincho de un poder político que, a pesar de la cooficialidad del gallego, no trabaja a favor de la lengua.
Posteriormente, Pere Mayans, en nombre del CIEMEN y jefe del servicio de Inmersión y Acogida Lingüísticos del Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña, expuso cuáles han sido los ejes de la política lingüística de Cataluña a raíz de la aprobación de la oficialidad del catalán y el posterior desarrollo normativo que esta situación jurídica ha permitido: lengua preferente en la administración catalana, medios de comunicación catalanes de titularidad pública, toponimia y enseñanza no universitaria… También destacó, sin embargo, las dificultades y nuevos retos a los que se enfrenta actualmente la lengua. Se trataba, por tanto, de un ejemplo de cómo, cuando hay un poder político favorable, es posible trabajar para un futuro para la lengua, aunque no sea fácil ni para una lengua con 10 millones de hablantes como es el catalán.
Finalmente, Alanu Di Meglio, vicepresidente de la Universidad de Córcega, encargado de la lengua corsa, y Romain Colonna, autor del libro ‘Cuufficialità: 50 argumente in giru à a ricunniscenza di u Corsu’, plantearon la necesidad imperiosa de declarar el corso lengua cooficial de Córcega.
La sesión terminó con un intenso debate por parte del numeroso público asistente a un acto que tuvo, además, un amplio eco en los medios de comunicación de la isla, como es el caso de ‘Corse Matin’, de ‘Corse Via Stella’ o de la emisora ‘Radio Alta Frequenza’.
NATIONALIA.CAT
http://www.nationalia.cat/noticia/10738/la-cooficialitat-del-cors-a-debat






