Vivir al norte de la frontera… de internet

Ya hace tiempo que se sabe que el hiperespacio también está limitado por hitos fronterizos, si bien son menos numerosos y más discretos que en el espacio físico. Pero están ahí, y toparse con ellos puede tener un sabor muy amargo, sobre todo cuando los hitos en cuestión hacen notar ásperamente que existen dos tipos de territorios catalanes: los que están en España y los demás. Así, la semana pasada, como bastantes otros catalanes, me disponía a holgar doblemente gracias a TV3: primero con ‘La canción censurada’ y luego con ‘L’Ovidi: el «making of» de la película que nunca se hizo’. Y como ya hace años que tiré mi televisor, lo quería ver por internet. Imagínese mi asombro cuando, justo después de un programa sobre la censura franquista, cuando el segundo documental estaba a punto de empezar, quedó sustituido por esta imperturbable frase: ‘Emisión no disponible fuera del Estado español’. Sí, después de haber pasado una hora en compañía de censores franquistas me encontraba de repente sometido a un imperativo comercial que me decía que yo, por estar a veintiocho kilómetros al norte de la frontera franco-española, no podía tener acceso al documental.

Desde TV3, amablemente, me respondieron vía Twitter: El documental «L’Ovidi…» no tiene derechos de emisión por internet fuera de España. Saludos’. Gracias. Ya lo había entendido pero entender no siempre priva de quejarse. De hecho, hace dos años, habiendo topado por primera vez con este problema, había escrito al servicio de atención a la audiencia de Televisión de Cataluña, cuyo servicio me había respondido con una frase más larga pero un poco retorcida: ‘La difusión del contenido a través de nuestros canales está marcado por los derechos de emisión que tenemos sobre este material’.

Resumamos. Un cierto número de programas emitidos por Televisión de Cataluña se pueden ver, a través de internet, en Santander, Burgos y Salamanca, pero en Perpiñán, no. Impera la frontera de Estado, en nombre del concepto de ‘derechos de emisión’. Es un concepto triste, ciertamente, porque podría ser que no cambiara nada con la independencia de Cataluña. Imaginemos que Cataluña sea miembro de la ONU y de la Unión Europea, imaginemos incluso que una ley otorgue la nacionalidad catalana a los residentes de Cataluña Norte que lo deseen. Yo, desde mi pueblo, teniendo pasaporte catalán, continuaría estando privado de algunos programas en nombre de los derechos de emisión ‘no disponibles fuera de Cataluña’. O, en el mejor de los casos ‘no disponibles fuera de Cataluña y de España’. O sea, que catalanes del Norte y, si me lo permiten, alguereses, quedaríamos excluidos de vez en cuando de la oferta ordinaria de la televisión pública catalana (y si dejo de lado, aquí a los andorranos, es sólo porque disponen de una televisión pública propia).

Hoy por hoy, claro, lo que pasaría con una Cataluña independiente es historia-ficción. Por ahora nos quedamos, con respecto a ciertos programas catalanes, con España de un lado y el resto del mundo del otro. Lo ignoro todo del funcionamiento técnico de las barreras de internet, pero me temo que vayan por bloques de Estado: o toda España, o nada. O toda Francia, o nada. O sea que para que catalanes del Norte y, si me lo permiten, alguereses estuviéramos integrados en el conjunto normal de catalanes con acceso pleno a los programas de la televisión pública catalana, sería necesario que los derechos de emisión incluyeran no sólo a toda España sino a toda Francia y a toda Italia. Este sería el precio para que los dos territorios más faltos de lengua no sean justamente los que más barreras se encuentran para tener acceso a la televisión de servicio público de los catalanes. Hoy por hoy, debe parecer un precio demasiado elevado para quien define el concepto de ‘derechos de emisión’. ¿Y mañana?

VILAWEB