Entrevista al arabista Jordi Llaonart, que nos habla sobre la realidad de Estado Islámico

El arabista Jordi Llaonart sabe interpretar con mucha habilidad los múltiples conflictos en que se encuentra sumergido permanentemente el mundo árabe. Y, lo que es mejor, lo explica con gran lucidez. Debe ayudarle mucho el que trabajara de corresponsal en Oriente Próximo durante seis años, donde se acostumbró a desgranar la complejidad del territorio para escribir sus crónicas.
Le entrevistamos para que nos hable de Estado Islámico (EI), también llamado ISIS o DAESH. Nos explica qué es esta organización, cómo nació, quien la financia y qué la diferencia de al Qaeda, de la que se escindió. Un gigante sanguinario que como bien dice su nombre, es un Estado y que actúa como tal, aunque nadie lo reconozca. Llaonart dice que EI ha pasado a atentar en Occidente cuando se encontró debilitado y amenazado por los kurdos, los bombardeos franceses y las tropas de Bashar el Asad. Llega a la conclusión de que ahora ya no detendrá los ataques. Con todo, pronostica que irá retrocediendo hasta quedarse en nada. ‘Sólo es cuestión de tiempo que Rusia y el régimen sirio los aplasten’, dice.
-‘Estado Islámico’, ‘ISIS’ o ‘DAESH’. ¿Cómo lo debemos llamar?
-El nombre que se ha puesto la organización en sí misma es el ‘Estado Islámico’ porque tienen vocación de ser un Estado islámico que gobierne todo el mundo y al que todos los musulmanes del mundo rindan homenaje. La polémica sobre el nombre tiene que ver con el hecho de que la inmensa mayoría de personas que ven cómo actúa este Estado Islámico en nombre del islam se sienten ofendidos. Y a los musulmanes les ofende aún más como musulmanes que son. Por tanto, no les gusta llamar ‘islámico’ a un Estado que consideran que nada de lo que hace es islámico. Pero el nombre que se ha puesto la organización es ‘Estado Islámico’, es el nombre que han elegido ellos. A pesar de que tal vez no han entendido nada del Corán, que quizá no han entendido nada de la historia, o que tal vez no han entendido que es ser persona y convivir con otras personas, creen que lo hacen en nombre del islam. Por este motivo sus enemigos comenzaron a utilizar las siglas en inglés, ISIS (Islamic State in Iraq and Siria) o bien DAESH, que son las siglas en árabe.
-Se empezó a hablar del mismo hace relativamente poco, pero ahora está casi omnipresente en los medios. ¿Cómo surge Estado Islámico?
-Cuando Comienzan las revueltas de Siria, las fuerzas de seguridad y el ejército abandonan la parte fronteriza con Irak porque tienen que ir a reprimir las grandes manifestaciones y el movimiento opositor que ha surgido en las ciudades grandes de la costa. Al Qaeda, instalada en Irak para combatir el gobierno chií que dejó el gobierno americano, aprovecha el vacío de poder que hay en esta región desértica. Es donde hay ciudades como Raqqa, actual capital del Estado Islámico. Atraviesa la frontera y ya tenemos al Qaeda con un pie en Siria. El grupo de al-Qaida que atravesó la frontera se separó de su grupo madre y es cuando aparece Estado Islámico.
-¿Qué persigue?
-El Estado Islámico es un Estado que no reconoce a nadie y que no reconocerá nadie, pero que lo es. Según las definiciones, un Estado es una autoridad que controla un territorio más o menos estable. Tiene sus instituciones, tiene su gobierno, tiene su poder judicial, unos tribunales muy ‘efectivos’, tiene fuerzas de seguridad, controla la economía… Ha imitado la creación de los estados islámicos de la edad media, que eran estados con bases territoriales. La idea es ocupar un territorio, crear unas estructuras de Estado, nombrar un califa y a partir de ahí extenderse. Claro, el objetivo último es que todo el mundo sea musulmán. Pero esta gente demuestra mucha inteligencia porque quieren ir por etapas. Primero quieren crear un Estado, darle cuerpo, que arraigue en el territorio, y luego extenderse tanto como sea posible. El hecho de tener un Estado, les da legitimidad ante la gente que quiera unirse a ellos.
-¿Y qué les diferencia de al-Qaeda?
-Al Qaeda quería hacer una guerra contra los infieles, contra los imperialistas y atentaba allí donde podía atentar. Tanto era una bomba en Bagdad como un atentado en Nueva York. Simplemente hacía terrorismo. Es una definición. Cuando una organización atenta contra otro territorio sobre el que no tiene control, es terrorismo. Estado Islámico tiene un enfoque diferente. Se presenta como un Estado aunque no lo reconozca nadie, un actor con tanta legitimidad como las potencias árabes o cualquier país del mundo. Esto da legitimidad a su discurso. Por ejemplo, en la época de expansión, hace un año y medio, cuando llegaban a un pueblo, una de las personas que iba siempre con los guerrilleros era un ulema: un especialista en religión, un representante del Estado que se dedicaba a justificar lo que habían hecho. Es el hombre que conoce las leyes y cómo se aplican las leyes para legitimar todo lo que hacen.
-Algunos países del Golfo Pérsico les dan apoyo económico. ¿Con qué objetivo?
-Veamos, dudo mucho que haya una partida del presupuesto de ningún Estado del Golfo Pérsico, a menos que sean fondos reservados, dedicada a Estado Islámico. Más bien es dinero que procede de organizaciones privadas o particulares. El motivo de enviar dinero a Estado Islámico es la afinidad política, la afinidad de objetivos. La expansión de un grupo que quiere imponer una versión y una lectura muy particular del islam. Cuando hablamos de los intereses, parece que todo pase por el bolsillo o la geopolítica. También los hay, pero cuando una organización de un país del Golfo Pérsico envía dinero a Estado Islámico también hay una coincidencia ideológica.
-Se Había hablado de empresas como Qatar Airways. ¿Es posible?
-El problema de Qatar Airways es que es una empresa de un país del que se sabe que sale dinero que va a parar a organizaciones que luchan en Siria. No es que Qatar Airways envíe directamente dinero, pero, por supuesto, lleva el nombre de Catar, que mancha el nombre de la empresa.
-En el proceso para explicar quién apoya a EI se ha estigmatizado a los suníes. Como si todos le apoyaran.
-Es cierto, y no todos apoyan EI. Yo entiendo que cuando hablas de tierras lejanas y de situaciones que no conoces, lo primero que haces es hacer paralelismos y por eso a veces se compara EI con los fascistas, lo que encuentro un poco fuera de lugar. Cuando no conoces lo suficiente una situación o te es muy lejana, es normal que la resumas. En las noticias escuchas que los suníes son los agresores y, claro está, en el imaginario occidental ‘suní’ es sinónimo de agresor o violento. Ahora, esto no es cierto. Sí es cierto que los miembros de al-Qaeda y EI son seguidores del sunnismo. Pero el sunnismo es muy variado y amplio. Hay muchas maneras de practicarlo.
-A Estado Islámico le han surgido satélites afines como Bokko Haram en Nigeria o Abu Sayyaf en Filipinas. ¿Qué implantación tiene actualmente EI?
-EI está situado en Siria y en Irak. El paso del tiempo y la creciente popularidad que tiene el grupo han hecho que grupos de otros lugares se hayan sumado a ellos. El señor que se autodenomina califa del Estado Islámico hizo un llamamiento a los grupos de todo el mundo pidiendo que lo siguieran. Y algunos respondieron diciendo que se incorporaban a la lucha. Estos grupos de Filipinas, Nigeria o Libia son grupos que ya existían, con su nombre propio, y han adoptado la estética y el nombre de este grupo potente que ahora es el referente en esta lucha yihadista en el mundo.
Este mapa muestra la implantación actual de Estado Islámico en Siria e Irak
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-Hay quien llama a EI al-Qaeda 2.0, por el uso que hace de internet. ¿Compra esta denominación?
-Parece que es así. Es un grupo nuevo que ha planteado la lucha de una forma diferente de la que ya existía y ha atraído a mucha gente joven precisamente por eso. Y ha sabido hacer un uso increíblemente atractivo para esta gente de los vídeos, las redes sociales… Pero al Qaeda también tenía un amplio conocimiento del mundo de Internet, aunque en aquella época no tenían el mismo que ahora. Al Qaeda en su momento también estaba al día de las nuevas tecnologías. De hecho, los atentados del 11-S se planearon en unas montañas de Afganistán y utilizaban tecnología militar de aquel momento: radios que no pueden ser identificadas, códigos encriptados y también internet. Todo ha cambiado, no sólo EI respecto al-Qaeda. Yo mismo hago un uso de las tecnologías que hace diez años no me habría creído.
-En un artículo de hace un año decía que la intervención militar era la única salida para eliminar EI. ¿Lo continúa pensando?
-Sí. La no intervención, el hecho de dejar hacer, la descarto porque, como ya se ha visto, condena a la gente que sufre la guerra a que la sufra más o indefinidamente. La vía diplomática está agotada, desde que el régimen sirio traspasó las líneas rojas marcadas por Obama. Se excedió con el uso de armas químicas y los bombardeos de barrios de población civil. Esto destruyó las únicas posibilidades de diálogo que podía haber. Y el recurso militar parece que es el más efectivo. El problema es que nosotros -y cuando digo nosotros me refiero a EEUU y los países occidentales, porque queramos o no formamos parte de ellos- no sabemos qué hacer.
-¿Por qué?
-Porque En Siria sólo hay tres grupos que pueden ganar la guerra y que podrían controlar todo el territorio: al-Qaeda, EI y el régimen dictatorial de Bashar el Asad. A nosotros no nos gusta ninguno. Hemos estado cuatro años luchando contra la dictadura de Bashar el Asad. Hemos hecho demasiado discurso y hemos ayudado demasiado a la oposición para echarnos atrás ahora. También está muy extendida la idea de que Bashar el Asad debe retirarse y que no puede mantenerse la dictadura. Por tanto, no les podemos ayudar. Y claro, es más que evidente que tampoco podemos ayudar ni a EI ni a al Qaeda. Por lo tanto, Occidente se encuentra ante un dilema. Si ataco al uno, ayudo a los demás. Si ataco a los demás, ayudo al uno. ¿Y ahora qué hacen los EEUU? No hacen nada. Rusia ha entrado muy fuerte en Siria enviando directamente aviones de combate y bombardeando a los enemigos del régimen. Yo creo que EEUU no se opondrán a esto que hace Rusia, pero tampoco en ningún momento harán un elogio de ello.
-¿Y, entonces, qué prevé que pasará en este conflicto a tres bandas?
-Pues si la situación continúa como hasta ahora, Rusia y el régimen aplastarán a la oposición y tarde o temprano volverán a controlar todo el país o casi todo el país. Sólo es cuestión de tiempo. A pesar de los miles de soldados muertos, a pesar de los miles de voluntarios pro-régimen que han muerto, a pesar de los soldados de Irán y de Hizbolá que han muerto, si un régimen ha podido aguantar toda la presión que ha tenido hasta ahora, lo tiene todo de cara para ganar. Por si fuera poco, ahora tiene el apoyo militar de Rusia. Al norte, el Kurdistán avanza posiciones y Francia ha bombardeado aisladamente a EI. Una pataleta y basta; lo hizo en caliente. También, cada vez hay más presión para cortar el flujo de dinero hacia al Qaeda y Estado Islámico. La estabilidad es algo que la gente valora mucho, y más ahora. Y durante el régimen había cierta estabilidad.
-‘Los atentados contra Occidente no entran en los planes del Estado Islámico. En cambio, la situación daría un vuelco si algún día los países occidentales se decidieran a intervenir militarmente’. También decía eso en un artículo de hace un año y ha acertado.
-En el momento en que EI se ha sentido amenazado, que ha reculado porque ha visto que perdía, ha atacado por el patio trasero. Ha hecho lo que no había hecho hasta ahora, atacar al enemigo en casa.
-¿Y debemos prever que esto se intensifique?
-En principio, sí. Una vez han comenzado ya no es previsible que lo detengan. Ellos decían que atacar en Europa no entraba en sus planes porque su objetivo era atraer seguidores hacia Siria e Irak. De hecho, hacían llamadas a la gente para que fuera y llevara a la familia. Buscaban gente con estudios y preparada para levantar este Estado. La llamada era ‘venid y traed las familias’. Una vez se ven amenazados, toman represalias. Los ataques de París son una represalia.
-¿Por qué esta obsesión con Francia?
-Visto desde aquí se puede pensar que Francia es el símbolo de la libertad, de la democracia y la cuna de la ilustración. Pero yo creo que es algo más sencillo. Simplemente es que en Francia hay mucha población musulmana y, por tanto, es más fácil que haya personas que se sientan atraídas por estas ideas. Aunque sólo haya uno…
-Por esa regla de tres, en Cataluña también podría haber un atentado.
-Por esa regla de tres sí, claro.
-¿Qué empuja a jóvenes europeos a adherirse a EI?
-Hay muchos perfiles. Por ejemplo, en los barrios periféricos de las grandes ciudades de Europa, en este caso en París, hay muchos chicos que fracasan en la escuela, se dedican a beber alcohol en el parque, algunos venden droga, algunos otros simplemente roban motos para pasar el rato… Esta situación es muy triste y nadie quiere vivir así. Cuando llegas a cierta edad piensas sobre ti mismo y consideras qué vida quieres llevar, y esto es algo que hacemos todos los humanos. Buscas, investigas. Las organizaciones radicales tienen mucho dinero y muchos tentáculos; son capaces de abrir muchos oratorios y páginas web que quieren entrar en contacto con gente que se encuentra perdida. Y les ofrecen un kalashnikov. Si las organizaciones islámicas normales, las que no tienen el objetivo de destruir y hacer daño, tuvieran tanto dinero como esta gente del Golfo Pérsico, pues se podrían permitirse el lujo de abrir un oratorio en cada esquina de estos barrios de París. Y cuando fueran los jóvenes perdidos, en lugar de ofrecerles un kalashnikov, les podrían ofrecer un taller ocupacional o consejos sobre cómo encontrar trabajo.
-Es duro.
-Claro, Tú piensa que en muchos casos estos chicos no son considerados ni franceses, incluso en la escuela quizás los repudiaban, quién sabe. Y la primera vez en la vida que te tratan como un adulto, con respeto, y te dicen que tienes una misión en la vida, pues esto te llena de orgullo y te hace crecer el ego. Pero también hay perfil de gente rica. Había un príncipe de Bahrein que adoraba las drogas, el alcohol, el sexo, los coches de lujo… Puede parecer que es una vida genial, pero no llena. Llega un momento en que te haces preguntas y acabas en manos del yihadismo. Por eso la prisión es un lugar ideal para reclutar gente. Gente que a los les sabe mal la vida que han llevado y quieren un cambio. Y este cambio muchas veces llega de la mano de organizaciones que están cargadas de dinero y tienen mucho para extender su mensaje al mundo.
MAPA:
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