En el estado de naciones que es el Reino Unido (ni el chovinista británico Nigel Farage califica la Gran Bretaña como estado nación), los partidos políticos nacionalistas del margen celta son los únicos que se oponen sin condiciones a las políticas de austeridad. Los tres partidos de sede en Londres –conservadores, laboristas y liberaldemócratas- defienden más recortes del gasto y de la inversión públicos y, con la excepción de los tories, subidas de impuestos.
Es más, el Partido Nacionalista Escoces (SNP), Plaid Cymru (los nacionalistas galeses) y Sinn Fein (que representa el nacionalismo republicano en Irlanda) tienen toda la pinta de ser ya partidos de izquierda. Defienden los servicios públicos ante la privatización , la sanidad pública contra el outsourcing y la enseñanza pública frente al “derecho a elegir” de padres ricos . En el caso del SNP, han protegido a los estudiantes universitarios de familias de renta media y baja de las prohibitivas matriculas vigentes en el resto del Reino Unido.
Los abanderados de los valores del estado de bienestar británico creado por el gales Aneurin Bevan tras la Segunda Guerra Mundial son ya todos nacionalistas periféricos. Nicola Sturgeon, la líder nacionalista escosa que encabezará con toda seguridad una victoria completa al norte del muro de Adrian que cambiará para siempre la política británica, habla y anda como una líder de izquierdas. Defiende la sanidad y la enseñanza pública con una convicción ausente en los discursos de public-prívate partnership de los conservadores y los blairistas. Identifica con precisión el momento en el cual los laboristas dieron el giro neoliberal y dejaron de ser un partido votable ni con pinzas en la nariz . ” Yo dejé el laborismo cuando Kinnock llegó al liderazgo del partido; solo tenia 16 años”, dijo Sturgeon en referencia al lider pre blairista , Neil Kinnock , conocido como el welsh windbag (bolsa llena de aire) galés por sus discursos encendidos y políticas tímidas, que expulsó a la izquierda laborista en 1983, suprimió la democracia interna en el partido y allanó el camino para el neo thatcherismo de Tony Blair. (Es posible que Ed Miliband, crítico secreto del “nuevo” laborismo cuando los poderes facticos blairistas le dejan, simpatiza con esta lectura acertada de Sturgeon de la historia de su partido aunque no puede reconocerlo públicamente).
El SNP comparte otra seña de identidad de la izquierda de aquella Campaña for Nuclear Disarmament ( CND) y EP Thompson. Si, tal y como parece probable, se hace con casi todos los escaños en Escocia, presionará con fuerza en Westminster en favor del desmantelamiento de los submarines con misiles Trident, un anacrónico vestigio de la guerra fria en el lago Gare Loch. Miliband , si forma un Gobierno con el apoyo de Sturgeon, quizas puede aprovechar las convicciones anti miltares del SNP para romper con los blairistas , impunes pese a su papel criminal en la guerra de Iraq.
Si algún internacionalista en Madrid duda de que una nacionalista como Sturgeon pueda ser de izquierdas, que haga caso a John Major, el ex primer ministro conservador que calificó al SNP la semana pasada como “un partido profundamente socialista” .
Plaid Cymru es otro partido de la nueva ola del nacionalismo de izquierdas. Es consciente no solo de la importancia de conservar un idioma tan singular que uno de los pueblos galeses se llama:
Llanfairpwllgyngllgogerychwryndrobwllllantisiliogogoch
(Mi hermana me enseñó a las 8 años a pronunciar la palabra y aun sé hacerlo). Plaid Cymru entiende de política de clase también .“La austeridad esta motivada ideológicamente; es una política inventada con el objetivo de desmantelar el estado “, dijo Leanne Wood, la líder de los nacionalista galeses, en su discurso ante la conferencia de Plaid Cymru en Caernarfon en el norte del país, siguiendo la línea de Paul Krugman y Alexis Tsipras. “La austeridad no está basada en la responsabilidad fiscal o la sensatez sino en el analfabetismo económico”. Hablando primero en galés y luego en inglés, recordó al pueblo galés que los laboristas post blairista “aprobaron recortes del gasto público por 30.000 millones de euros”. Continuó: “País de gales era clave para la creación de estado de bienestar británico; ahora tendremos que empezar a construir un estado de bienestar galés”. Es más, Plaid Cymru cuestiona los miles de millones de euros gastados en la nueva autopista M4 hacia (donde si no) Londres. “Nuestras comunicaciones norte sur son más importantes que oeste este” y dio prioridad a la infraestructura social; sanidad, educación, protección social.
Mirando hacia las montañas de Snowdon a través del Rio Dee desde las urbanizaciones de Merseyside donde crecí, empecé a sentir un lazo con las aspiraciones de los nacionalstas galeses que seguramente comparten otros en Liverpool, carentes de su propio partido de nacionalismo anti austeridad para poder plantar cara a las elites del establishment en Londres
En cuanto a Sinn Fein, no puede haber muchas dudas de que el republicanismo nacionalista irlandés haya sido clave para la historia de la izquierda británica: Ahora está encabezando la carga contra la austeridad en Dublín y Belfast: “Sinn Fein se opone a la austeridad en el norte y en el sur. Es más obvio en el sur; son los enemigos claros de las políticas de la troika; en el norte es más complejo porque forman parte de un acuerdo de reparto de poder para combatir el sectarismo; pero en Irlanda la austeridad viene de Westminster (Londres)”, me explicó el economista irlandés Michael Burke. Sinn Fein se opuso a la privatización del agua –ha movilizado a miles de irlandeses- , los recortes a la protección social, la odiada bedroom tax (que retira el apoyo estatal a las familias pobres por tener demasiados habitaciónes en sus viviendas…).
Michael, asesor economico de Sinn Fein en Westminster, añade que un portavoz de Syriza le había dicho que Sinn Fein es “el aliado más importante que tenemos en la lucha contra la austeridad”. No me extraña. Mi experiencia de haber estado en Grecia este año durante dos meses es que gran parte del apoyo a la nueva izquierda griega tiene un fundamento nacionalista, en el sentido de que el nacionalismo es la defensa de la soberanía del pueblo griego frente a Bruselas, Frankfurt y la City londinense.
Por todo esto y tras solo una semana en un Reino Unido irreconcible polticamente, me siento más optimista que nunca respecto a las elecciones del 7 de mayo. Nada volverá a ser igual en el grotescamente anacrónico estado británico de beefeaters, princesas mediaticamente embarazadas, lores con pelucas, y brechas abismales de bienestar y renta entre sur y norte, Londres y el resto (sin olvidar la extrema desigualdad en la misma ciudad de Londres).
Por primera vez, habrá partidos del nuevo nacionalismo periférico anti austeridad en el Parlamento que quizas arrastrarán al nada fiable partido laborista hacia las políticas de defensa del estado de bienestar y los derechos laborales y el desmantelamiento de las armas nucleares con las que su electorado inglés se siente identificado tan estrechamente como los votantes nacionalistas anti austeridad en la periferia celta. Quisiera pensar que Ed Miliband –un hombre bueno (parafraseando a Lenin en su referencia a George Bernard Shaw) caído en medio de blairistas- puede estar más dispuesto a colaborar con estos nacionalismos anti austeridad de lo que puede reconocer públicamente en estos momentos..
Lo que está claro en el Reino Unido es que la reivindicación de identidades nacionales para combatir la ideología supra nacional de la austeridad y la privatización empieza a ser un vehículo político imparable para estados existentes secuestrados por la elite . Cymru am byth!. Alba gu brath!. Éire go brách! Los ingleses os necesitamos.
LA VANGUARDIA








