
El pasado mes de octubre algunos medios de comunicación nos sobresaltaban con la noticia de que la zamorana Ministra de Fomento española, Ana Pastor, aseguraba con todas las de la ley que la localidad de Otero de Sanabria (¡oh casualidad !, perteneciente a la misma provincia de la que ella es natural) tendría una estación de AVE de la línea en construcción Madrid-Valladolid-Zamora-Galicia.
Además de la provincia en que se encontraba dicha localidad, lo que más llamaba la atención de la noticia era la ingente población con la que contaba la megaurbe de Otero de Sanabria: 28 habitantes . Una megaurbe que forma parte de la extensa y superpoblada área metropolitana con que cuenta el municipio de Palacios de Sanabria: 282 habitantes.
A su vez, la poblada comarca en que se encuentra esta vasta concentración poblacional cuenta con 6.656 habitantes , según datos del propio Instituto Nacional de Estadística.

La promesa de la ministra respondía, según apuntaban los periódicos, a «una reivindicación vecinal histórica de toda la comarca de Sanabria para no perder el tren de las comunicaciones» (sic), y a su vez recogía otro antiguo compromiso suscrito por el PSOE de la época de Zapatero de que Otero de Sanabria tendría su estación de AVE.
La noticia también apuntaba que lo que fue Secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, actual ministro de Justicia, había garantizado que Otero de Sanabria se beneficiaría de la declaración de la línea Madrid-Galicia como Servicio Público Obligatorio, lo que significaría que pasaría de su condición inicial de «Lugar de Adelanto y estacionamiento de trenes» a «Estación de AVE». Porque, ¡que caramba!, los 28 residentes del pueblo se merecían toda una estación de AVE de primera categoría, presupuestada en más de 5 millones de euros, nada de platos de segunda mesa, que por eso la señora ministra es también de Zamora .
Pues bien, todos estos hechos tan descabellados e irracionales, más propios de una cacicada característica del siglo XIX que de una decisión racional y analizada propia de un gobernante de un estado moderno del siglo XXI, se complementan a la perfección con una jugosa información que hace unos días publicaba el semanario el Temps, en el que referían las cifras de pasajeros que habían registrado las estaciones de la red del AVE españolas durante los años 2013 y 2014, cifras, por cierto, que habían sido deliberadamente invisibilizadas por gobierno español.
Pues bien, en esta información se señalaba que las estaciones de Segovia, Tardineta (Huesca), Antequera y Requena habían registrado, respectivamente, las fantásticas cifras de 348, 449, 3.147 y 7.122 pasajeros que habían subido al AVE durante todo el año 2014 . Es decir, que teníamos desde la mareante cifra de un pasajero de media al día en el caso de Segovia, hasta los 20 pasajeros diarios que toman el tren en la estación de Requena.

Según datos de Adif, el ente público propietario de las redes ferroviarias españolas,los 30.822 millones de euros invertidos en las dos últimas décadas para implantar en España la red básicamente radial de alta velocidad, aproximadamente 1.100 se habían destinado a remodelar o hacer nuevas en las 29 terminales ferroviarias previstas de alta velocidad , contando los 5 millones y pico de la nueva estación de Tardienta.
Por cierto, esta mega-ciudad de 1.000 habitantes que es Tardienta , es parada obligada de la línea de AVE que se construyó en la época de Alvarez Cascos expresamente para conectar Zaragoza con Huesca. Dos ciudades separadas por la impresionante distancia de 80 km .
El gasto para establecer este servicio entre las dos ciudades fue de 80 millones de euros de recursos públicos, poniendo un AVE con unas limitaciones de velocidad máxima de 160 kilómetros por hora entre Huesca y Tardienta, y de 200 entre Tardienta y Zaragoza, por las propias características técnicas de la línea.
Los datos oficiales dicen que en 2012 este servicio AVE fue utilizado entre Zaragoza y Huesca por 1.808 personas (5 al día). En sentido inverso, de Huesca a Zaragoza, viajaron 1.631 personas (4,4 viajeros por jornada). Este flamante tren de la serie 102 de Renfe, fabricado por Talgo y por Bombardier, cuenta con 318 plazas, a pesar de ser ocupado tan sólo por cuatro o cinco viajeros de media que cada día va y vuelve entre Zaragoza y Huesca.

Este AVE se detiene siempre religiosamente en la estación de Tardienta, aunque en el 90% de los viajes nadie sube ni baja en la estación. Según la estadística de Renfe, durante el año 2012 de la estación de Tardienta salieron 7 viajeros con destino a Calatayud, 6 con destino a Guadalajara, 7 con destino a Huesca, 371 con parada final en Madrid-Atocha y 35 con destino a Zaragoza.
En definitiva, una estación vacía para servir de pasajeros a un tren vacío. Una total locura.
En Francia, un informe del Tribunal de Cuentas destrozó las perspectivas económicas del TGV (el AVE francés), y acusó a los dirigentes de «previsiones exageradas» y de «presiones políticas» por querer instalar un tren que era de todo menos rentable. Francia tendrá en 2015 la mitad de kilómetros de AVE (2.000 km) que España, a pesar de tener 25 millones más de habitantes y un promedio de más de cuatro veces de utilización de este servicio por habitante y año.
Pero esto es España, no Europa. Viendo estas irracionalidades, entendemos porqué muchos europeos piensan que África empieza en los Pirineos.








