Congo (I)

El 30 de junio de 1960, el Congo, colonia belga de África Central, con una población de 30 millones de personas, una extensión de 4,5 veces España y reservas naturales inmensas, declara su independencia. El gobierno del nuevo Estado ha sido elegido democráticamente y está presidido por un primer ministro nacionalista, popular y respetado, Patrice Lumumba. Pocos días después de la independencia, las tropas del ejército se rebelan contra sus oficiales, blancos y europeos, provenientes del período colonial. Bélgica hace volver al ejército y reocupa Katanga, la provincia más rica en minerales, y Naciones Unidas (NU) envía tropas para pacificar el país. Lumumba entra en conflicto con las tropas de las NU para no expulsar a las tropas belgas y no parar la secesión de Katanga y busca ayuda en la URSS, que envía aviones de transporte para trasladar tropas leales al gobierno en la provincia rebelde. La administración Eisenhower moviliza la CIA y en los siguientes cuarenta años de independencia la interferencia de EE.UU. en la política interna del Congo, rebautizado como Zaire en 1972, es permanente e intensa. La base de esta actuación es la compra de voluntades de militares y políticos, la corrupción, y el apoyo directo a las facciones más reaccionarias. En ocasiones incluso la violencia y el crimen. Una fuente oficial del gobierno de EE.UU. recientemente ha reconocido: «Existen todas las razones para creer que trabajar con el primer ministro Lumumba y el resto de fuerzas democráticas del Congo habría servido mejor a los intereses de EE.UU. y del Congo.»

En 1960 la percepción era diferente. Allen Dulles, director de la CIA, concluye entonces que «la salida de Lumumba del gobierno es una absoluta prioridad». EEUU y Bélgica promueven una votación en el Parlamento para hacer caer el gobierno de Lumumba con el objetivo de que el presidente Kasavubu, alineado con el complot, pueda nombrar un nuevo primer ministro. Se promueven y financian manifestaciones callejeras contra el gobierno… Kasavubu, dotado de una absoluta insensibilidad política, hace cesar de manera innecesaria y gratuita Lumumba dos días antes de la votación y hace evidente y visible el complot. Lumumba reacciona y rechaza dimitir. Devlin, jefe de la CIA en el Congo, busca la colaboración de Mobutu, general que con 29 años es el jefe del ejército. La CIA financia el transporte de tropas a la capital y apoya a Mobutu, que el 14 de septiembre suspende el Parlamento, destituye a Lumumba y mantiene al presidente Kasavubu, que se convierte de hecho en una figura decorativa sin poder real. EEUU apoyan absolutamente a partir de este momento a Mobutu e intervienen en el nombramiento de ministros y en las decisiones de gobierno de manera directa y visible. El gobierno es influido por Binz Group, lobby cercano a Mobutu, y el director local de la CIA, Devlin, se convierte de hecho en el hombre más poderoso del país. Mientras tanto, Lumumba continúa retenido por las tropas de las NU. Mobutu, embriagado por el poder, quiere hacer desaparecer a Kasavubu y prepara un plan para matar Lumumba; Devlin le contiene. Mientras está protegido por las tropas de las NU matarlo supondría un conflicto internacional abierto.

En Enero de 1961, Lumumba se escapa de la protección de las NU, es capturado por las tropas de Mobutu. El Sr. Devlin no hace nada por detener el riesgo de que le asesinen, y vista su influencia se hace evidente para el gobierno congoleño la no oposición de EE.UU. a la muerte de Lumumba. Es el momento del cambio de administración en Washington, de Eisenhower a Kennedy; Devlin recibe la instrucción de no tomar decisiones, la posición conservadora de la administración republicana de Eisenhower era posible que cambiara con la llegada de la administración demócrata de Kennedy y, por tanto, que la relación de EE.UU. con Lumumba se modificara. En los días críticos, Devlin retiene información y no informa a Washington. Cuando ésta llega, el 17 de enero, Lumumba, que ha sido finalmente transferido a Katanga, ha muerto asesinado. La culpabilidad de EE.UU. es indudable, se ha producido la muerte de un líder nacionalista por temor a que la defensa de los intereses de sus conciudadanos le aproxime al bloque socialista. La política de corto plazo y beneficio inmediato ha pasado por delante de una de largo plazo en el que los intereses del país son los prioritarios. EEUU optan por tener aliados dependientes, corruptos e incapaces, más que aliados independientes pero capaces; es una lección que se repite a lo largo de los años sesenta, setenta y ochenta hasta el final de la guerra fría y que configura un mundo bipolar y radicalizado.

 

Joaquim Coello Brufau
EL PUNT – AVUI