Cuando Juan Carlos I tenía dieciocho años, en 1956, su hermano apareció muerto de un disparo de bala. El comunicado oficial de la embajada española fue éste: ‘Mientras su Alteza el Infante Alfonso limpiaba un revólver aquella noche con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y lo mató al cabo de pocos minutos. El accidente se produjo a las 20.30, cuando el Infante había vuelto del servicio religioso de Jueves Santo, en cuyo transcurso había recibido la santa comunión’.
El comunicado oficial escondía un detalle. Fue Juan Carlos quien mató a su hermano. Se supo días más tarde a través de la prensa italiana, desmintiendo la versión oficial. Ahora parece que fue un accidente involuntario, pero el hecho es que no ha habido nunca juicio para esclarecer los hechos. Hace poco el canal de televisión estadounidense Discovery Channel dedicó un capítulo entero a este episodio. Una hora entera, estilo americano y con el inefable Ansón doblado… al español. Una joya.
Cuando Juan Carlos I tiene cuarenta y tres años el coronel Tejero hace un intento de golpe de Estado en el Congreso español. El famoso 23-F. El rey aparece por la televisión y hace este discurso: https://www.youtube.com/watch?v=ZEqrSmzUsUU. Todo un comunicado oficial. Pero vuelve a haber un pequeño detalle que el comunicado esconde: es el rey quien había comenzado aquella vez. Hay un libro que lo explicó mucho antes que Cercas o Pilar Urbano, «Un Rey golpe a golpe», escrito hace más de diez años por el grupo de periodistas Patricia Sverlo. Otra joya. Grandiosa joya sobre la vida del rey de España.
Cuando Juan Carlos tenía sesenta y tres años el presidente Bill Clinton indultó a Marc Rich, uno de los hombres más perseguidos por el FBI. Multimillonario, corrupto y fugitivo de la justicia estadounidense. El indulto fue un escándalo nacional. Cuatro personas intercedieron en favor de Rich: su exmujer, el primer ministro de Israel, el exjefe del Mossad (Rich había colaborado con los servicios secretos) y el rey de España, Juan Carlos I. El rey intercediendo a favor de criminales multimillonarios buscados por el FBI. La noticia -del The Economist (http://www.economist.com/news/obituary/21580438-marc-rich-king-commodities-died-june-26th-aged-78-marc-rich)- explica el indulto en el último párrafo (*), y es también una joya. Toda entera.
Hay más joyas sobre el personaje. Hay una entrevista donde un joven Juan Carlos I elogia a Francisco Franco (https://www.youtube.com/watch?v=M6x4KDhSynU); un reportaje alemán (http://www.spiegel.de/international/europe/revealing-conversation-with-german-diplomat-did-spanish-king-sympathize-with-coup-attempt-a-814156.html) que demuestra la simpatía de un maduro Juan Carlos I por los golpistas del 23-F; del artículo en el New York Times (http://www.nytimes.com/2012/09/29/world/europe/juan-carlos-i-seeks-redemption-for-spain-and-monarchy.html?_r=5&pagewanted=1&ref=kingofspainjuancarlosi&) sobre la fortuna del viejo monarca, que el diario cifra en unos 2.300 millones de dólares; un reportaje televisivo francés (https://www.youtube.com/watch?v=nul82teXNS8) sobre las dificultades de la prensa española para informar libremente de la monarquía; o la nunca suficientemente comentada entrevista con el presidente de la Diputación de Barcelona, Salvador Esteve (http://politica.e-noticies.cat/pensava-que-el-rei-magafava-per-les-solapes–79023.html), en la que explica los gritos y la mala educación del rey en un encuentro. Se ve, explica el hombre, que el rey estaba furioso con el proceso catalán. Muy furioso. «Pensaba que me agarraba por las solapas», dijo Esteve.
Todo ello, la cara fea del rey español, que también incluye la cara fea de la prensa. Esta noticia de ayer del Daily Mail (http://www.dailymail.co.uk/news/article-2646032/BREAKING-NEWS-King-Juan-Carlos-Spain-abdicate-hand-crown-son-Filipe.html) dice que el rey Juan Carlos ha tenido mil quinientas amantes, Lady Di incluida. ¡Hombre!, ¡qué dices! Una reflexión obligada, de Jordi Pujol i Soley en La Vanguardia
(*) «In 2001 Bill Clinton pardoned him, his hand pushed by the Israeli prime minister, the king of Spain, an ex-head of Mossad and Mr Rich’s ex-wife Denise, who had given generously to the Clinton library and to Democratic campaigns. The president later regretted his action, calling it “terrible politics”. Mr Rich, oblivious to politics, would have called it good business».
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