El País entierra antes de tiempo el independentismo flamenco

Titular (pequeño) de portada en El País: «El nacionalismo flamenco renuncia a la independencia». Y subtítulo: «El principal partido belga ya sólo pide más competencias». Dentro, detalla que el partido N-VA «opta por una vía más práctica para alcanzar sus reivindicaciones». Por si alguien no se ha dado aún por aludido, la crónica incluye la siguiente frase editorializante: «En España, en cambio, las formaciones nacionalistas catalanas han pasado de reivindicar cuestiones concretas de corte económico a abrazar la quimera de la independencia» .

Bien. Cortemos la conexión y escuchemos a Ben Weyto, vicepresidente de la formación. Justo el pasado domingo: «El congreso que hemos celebrado constituye una etapa hacia la independencia». Curiosa manera de renunciar, ¿verdad? El partido Nueva Alianza Flamenca (N-VA) se presenta a las próximas elecciones con un programa en el que no reclama la independencia, efectivamente. Lo que quiere, directamente, es desmontar el Estado belga. Dejarlo en un Estado de raquitismo -ministerio de Defensa, Asuntos Exteriores y poco más- que ponga mucho más fácil alcanzar las aspiraciones soberanistas flamencas. Es decir, renuncian a la independencia en esta legislatura, pero no programáticamente, ni tampoco ideológicamente. El trozo de El País, de hecho, reproduce el enfoque que ha hecho del tema la prensa francófona. Pero en la prensa flamenca, los titulares son de un carácter muy diferente. «N-VA: «La independencia sigue siendo el objetivo»» (Hbvl.be), «Claramente, la N-VA quiere la independencia» ( De Tijd ) o «N-VA: «Un Flandes independiente continúa siendo el punto primero»». Nada mal para un partido de los que nos acaban de decir que renuncia a la independencia. El País, sin embargo, no recogía ninguna de estas declaraciones, que habrían dificultado enormemente seguir titulando como hizo.

ARA