ENTREVISTA Sonia Bagudanch
«La Audiencia Nacional ha sido el amparo necesario para que un juez sin límites como él pudiera hacer y deshacer a su gusto»
Sonia Bagudanch es periodista en la Agencia Catalana de Noticias (ACN). Anteriormente había trabajado en El Punt y el Diari de Girona. Es miembro del Grupo de Periodistas Ramon Barnils. Acaba de publica el libro ‘Te presento al juez Garzón’ (GPRB).
El libro seguramente descubre un Garzón desconocido para mucha gente. ¿Cuál es el verdadero Garzón?
Aunque el libro no descubre nada nuevo porque todo lo que explicamos mucha gente lo ha sufrido a lo largo de los años y hay entidades que lo han ido denunciando, sí ofrece una visión global de la trayectoria oscura de Garzón y desconocida para la opinión pública mayoritaria. Lo que han ido explicado los medios de comunicación son los goles que marcaba, los méritos que conseguía, las operaciones que desarrollaba… Y lo que retrato aquí es un Garzón torpe profesionalmente, con pocos éxitos judiciales después de grandes despliegues, con irregularidades en los procesos, con vulneraciones de derechos de los detenidos y de los derechos humanos, como es el caso de las torturas que nunca investigó.
Habla de un Garzón que es «vanidoso, egocéntrico, megalómano, furtivo…». Son palabras duras.
Sí. El libro ofrece una presentación contundente del personaje para que el lector sepa ante quién está. Es importante el retrato del personaje con sus rasgos personales a la hora de trabajar para que al lector le quede claro cómo es Garzón. Tras dejar claro estos rasgos, el libro hace una exposición cronológica de los diferentes casos.
¿La acusación más fuerte es que ignoró casos de tortura?
Sí. En el libro se publican por primera vez documentos inéditos que demuestran cómo Garzón miente, aún ahora, cuando dice que nunca ningún detenido ha denunciado torturas ante él. Por su despacho han pasado cientos de detenidos torturados con signos evidentes de tortura física y mental y él nunca movió un dedo. Alguno de estos detenidos, los que se atrevieron, denunciaron a la declaración haber sido víctimas de torturas, pero él sólo tomó nota. Nunca dedujo testimonio, ni abrió diligencias, ni detuvo la investigación. En las declaraciones con el relato de los torturados que aparecen en el libro está la firma de Garzón al lado dando fe de las torturas que se habían producido.
¿Por tanto, él sabía que se produjeron aquellas torturas con la detención de independentistas antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona?
Sí. Garzón encubrió y amparó aquellas torturas. Era perfectamente consciente de la cadena de torturas a la que habían sido sometidos los detenidos de la Operación Garzón que pasaron por delante de él. En estos documentos inéditos se puede ver como él da fe de las declaraciones de tortura de los detenidos con su firma junto a la del torturado, insisto. Y luego continuó instruyendo su investigación como si no hubiera pasado nada. Por tanto, detuvo agente con base en unas confesiones que se habían hecho bajo tortura.
¿En el caso Pretoria, en el que denunciaba una trama política de corrupción en los Ayuntamientos, actuó con precipitación? Hemos visto después de que el caso se ha ido desinflando.
Exacto. El caso Pretoria es una constatación de que después de un gran globo inicial, con muchas detenciones, muchos titulares de periódicos y tinta derramada, vemos que el globo se desinfla. El Pretoria, y con tantos otros casos que explica el libro, se van sucediendo fracasos en su carrera, pero que no son noticia porque los medios ya no ponen atención.
¿Hay anticatalanismo en las actuaciones de Garzón?
El juez Santi Vidal el otro día reveló durante la presentación del libro, que Garzón, en petit comité un día le confesó, cuando Vidal aún no era tan mediático, que el independentismo era un cáncer que había que combatir. Él lo cree. Esto demuestra la connivencia con el poder político, que le interesaba un juez que fuera a por todas contra el independentismo catalán y vasco. El País Vasco es quien ha sufrido más a Garzón.
¿Garzón es el tipo de juez que necesitan los Estados democráticos?
Más bien al contrario. Garzón es el paradigma de juez de un Estado con pocas garantías democráticas. En un Estado verdaderamente democrático no existiría. Con unos medios verdaderamente libres y que hicieran su trabajo y con un poder político cien por cien democrático, y lo digo tanto por el PP como por el PSOE, tampoco existiría un juez como él.
¿La Audiencia Nacional, creada en 1977 tras la supresión del Tribunal de Orden Público franquista, ha sido el trampolín indispensable para sus actuaciones?
La Audiencia Nacional ha sido el amparo necesario para que un juez sin límites como él pudiera hacer y deshacer a su gusto. Sin un tribunal de excepción como la Audiencia Nacional, que se encarga de temas de Estado como el independentismo, la monarquía, el narcotráfico…, Garzón no hubiera podido desplegar las operaciones que desplegó.
Sin embargo, tiene una imagen positiva a nivel mundial. ¿A qué se debe?
Es un caso único en España, pero no porque ampare torturas o vulnere derechos, que por cierto es muy común en el sistema judicial español, sino que lo es por esta doble vertiente de encubrir delitos pero al mismo tiempo ir por el mundo erigiéndose como garante de los derechos humanos y pionero de la justicia universal. Esta doble cara sí que lo convierte en un caso único. Le hemos podido ver defendiendo los derechos humanos en el Estado español, tal como hizo con la campaña para hacerse representante de España en el Comité para la Prevención de la Tortura y los Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT).
¿Y qué salvaría de Garzón?
No niego que tenga virtudes, pero en el libro no me centro en ellas, porque creo que ya han sido muy contadas. Sí que podríamos decir que es un juez muy valiente capaz de enfrentarse contra cualquier poder. Esta valentía es buena, pero en él se convierte en defecto.
¿Podemos ver ahora a Garzón volviendo a dar el salto a la política, después de que ya lo intentó con Felipe González?
Por ganas suyas no será y por ganas de algún dirigente político como Gaspar Llamazares tampoco. Por suerte cada vez evoluciona más la conciencia ciudadana y se destapan más casos como los que se recogen en el libro. Si finalmente diera el salto a la política creo que habría muchas protestas e indignación por los escándalos que ha tapado. Y aprovecho para hacer un llamamiento para el próximo 16 de mayo, que con motivo de su visita a Barcelona se visualice una protesta y se destape la otra cara de Garzón. Justamente viene a inaugurar un festival de derechos humanos. Estaría bien que se organizara un ‘escrache’ contra él.








