El presidente del gobierno español aprovechó el otro día la visita del premier británico para decir que Cataluña y Escocia son muy diferentes. No seremos nosotros los que le llevmos la contraria. En Escocia existe el lago Ness, por donde se pasea un monstruo del que, por cierto, hace tiempo que no oímos cantar ni gallo ni gallina, y aquí tenemos el lago de Banyoles, donde se limitan a nadar cuatro gansos; en Escocia los señores visten faldas de cuadros y tocan la gaita cuando es fiesta, y aquí nos ponemos la faja o las alpargatas y soplamos la gralla o la tenora por el mismo motivo; en Escocia han adoptado mayoritariamente el inglés y aquí nos mantenemos en el catalán; en Escocia hay una consulta convocada, y aquí no hay porque el presidente español, al contrario del británico, no la ve legal ni la ve de ninguna manera.
La visita del mandatario británico a Madrid coincidió con la muerte de su antecesora, Margaret Thatcher, y el presidente español se vio obligado a dirigir unas palabras de condolencia, que debían ser oídas porque el partido de nuestro gobernante siempre ha proyectado una admiración cierta por la llamada Dama de Hierro y sus recortes ‘avant la lettre’. Pues bien, fíjense si hay diferencias entre Escocia y Cataluña, y también entre España y Gran Bretaña, que la Thatcher, la de hierro, la de la guerra de las Malvinas, la admiración de la derecha española, nunca puso en duda que Escocia fuera una nación con derecho de decisión.
Antes, cuando venían mandatarios británicos les daba un poco de morros por el hecho de sostener a Gibraltar como «la única colonia de Europa». El otro día, que yo sepa, Gibraltar se mantuvo en el más estricto mutismo. Por supuesto. Ahora imaginemos que Madrid reclamara Gibraltar y que Londres decidiera dirimirlo permitiendo a los habitantes de la roca meridional expresar en referéndum si quieren ser una comunidad autónoma de España y circular por la derecha o una entidad británica. Como pasaría como en el reciente referéndum de las Malvinas, donde ninguno de aquellos otros meridionales quiso ser argentino, Madrid no habla de Gibraltar, sino que habla de Cataluña para decir que no es como Escocia. Lo es tan poco que, al parecer, allí el resultado del referéndum será decepcionante para los partidarios de la secesión y aquí podría causar un disgusto a los que son contrarios.








