Cuidado con que no sea España quien tenga que pedir ingresar en Europa…

En el marco del debate abierto sobre la continuidad de una Catalunya independiente en la Unión Europea, la fundación Horizonte Europa ha emitido un comunicado por el que pone en duda que España continúe como miembro de pleno derecho de la UE. De hecho, la entidad que estudia asuntos europeos ya elaboró ​​el Informe sobre la viabilidad del proceso de ampliación interna en la UE, elaborado por el Profesor de la Universidad de Stanford, Antonio Abad y presentado en febrero de 2010.

 

Según este informe, Cataluña es un territorio de la UE, del mercado común, de la zona euro y del espacio Schengen, que «cumple toda la legislación de la Unión». En este sentido, el estatus de una eventual Catalunya independiente en el seno de la UE sería una «cuestión que debería negociar políticamente, con un interés de solución para evitar que la crisis del euro aumente».

 

El estudio recuerda que «los Tratados europeos no establecen qué procedimiento seguir en caso de que un territorio de un Estado miembro se escinda». Asimismo insiste en que «tampoco preveían ningún procedimiento en el caso de la anexión de un territorio exterior a la UE a un Estado miembro». De hecho, el informe pone como ejemplo el único caso que podría ser orientativo: la unificación de Alemania en 1991, que se solucionó con un acuerdo político.

 

Con esta premisa, para Horitzó Europa una hipotética independencia de Cataluña significaría que «el actual Reino de España se dividiría en dos nuevos Estados». Una situación para la que según el informe «no existe ningún referente que avale que el nuevo Estado resultante de este proceso continuaría siendo miembro de la Unión Europea en las mismas condiciones que actualmente, ni tampoco que el nuevo Estado catalán tuviera que empezar el proceso de adhesión a la UE partiendo de cero «.

 

Según el informe, «la nueva España, a pesar de mantener su nombre, pasaría a tener 37 millones de habitantes y debería renegociar sus condiciones de adhesión a la UE como el número de eurodiputados, votos en el Consejo o la aportación a los presupuestos comunitarios». Por otro lado, el mismo documento asegura que una «Cataluña independientemente sería heredera de la antigua España, y tendría los mismos derechos y deberes ante la Unión Europea que la nueva España». «Así pues», concluye el informe, habría que negociar los términos de la adhesión de Cataluña pero no se pondría en duda la continuidad del Estado catalán dentro de la Unión Europea.

 

 

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