Hace unos pocos años me asusté. Un día un político del PP, conocido por ser uno de los instigadores de la FAES, me explicó el futuro de España. Y afirmaba que sería brillante porque Madrid, dijo Madrid, se iba a convertir en pieza esencial de Europa. En la Miami europea, puente de conexión hacia una América Latina de la que los españoles pensaban ser procónsules permanentes. De aquello vino el macroaeropuerto y toda esta política de expansión americana de empresas españolas formalmente privadas pero, ay, reguladas por el BOE.
La Madrid que soñaba aquel hombre era el punto final de un eje Berlín-París-Madrid que iba a poner fin, según él, para siempre a la condición periférica de su capital y que la convertiría en una de las metrópolis fundamentales Europa. Ante la cual nuestras ciudades, Barcelona, Valencia… no podrían hacer nada más que agachar la cabeza.
Soñaba despierto aquel señor, ya lo ven. Aunque he de reconocer que ponía tanto énfasis en la descripción que me lo llegué a creer y todo. Pasados los años, sin embargo, la ruina española es difícil disimular. Iberia se lo han tenido que vender a la pérfida Albión. Argentina expropia YPF y más allá de la gesticulación el gobierno español no puede hacer nada más que callar. Y calladito y todo como está, ahora va Bolivia y expropia también Red Eléctrica de España.
Me gustaría mucho recuperar la conversación allí donde la dejé. Y me encantaría saber qué siente esa generación de políticos españoles que se creyeron en la cresta de la ola. Recuerden que Zapatero -no es sólo el PP- reclamaba cargos y tratamientos y que España figuraba entre las grandes economías del mundo. ¡Zas!: aquí la tienes. A un palmo de ser intervenida, sin más política que soltar lastre al precio que sea y derrumbando lo que sea. Sin esperanza ni futuro inmediato que explicar, sin poder sacar pecho.
La verdad es que ahora con España todo el mundo se atreve. Excepto nosotros, que parecemos atenazados allí donde nos había dejado su discurso imprudente sobre el nuevo imperio. Tiempo al tiempo, sin embargo.







