En la luz del sol

Hace un mes Hilton Als declaró  que  la nostalgia es una cosa, pero hacer arte del pasado es otra cosa totalmente distinta. Analiza la creación de un presente a partir de la indagación del pasado. En su ensayo describe esta experiencia con una preciosa metáfora sobre la memoria, algo parecido a ver “fantasmas en la luz del sol”. De alguna manera Als piensa que estamos compuestos de recuerdos y que cuando éstos se manifiestan se realiza una convergencia del pasado y el presente que permite activar percepciones cargadas de identidad.

Esta reflexión, casi metafísica, nos acerca a nuestros recuerdos de una manera especial, rompe las distancias del tiempo y el espacio y nos permite invocar la sombra de nuestros fantasmas. De este modo podemos contemplar a Enneko Haritza derrotando al invasor, a Martín Ttipia  defendiendo la patria, a los mártires de Amaiur…

La pervivencia de estos recuerdos excede la mera censura de turno y la transmisibilidad generacional garantiza la continuidad en el tiempo de la identidad misma de la memoria vasca. Hoy en estos tiempos donde la ausencia de libertades nos rodea (como la soga a la garganta) me gusta imaginar a esos fantasmas junto a los 700 presos políticos, porque la memoria es nuestro mejor aliado, porque la memoria es nuestro cuerpo, la memoria es la gente y las cosas que hemos amado o querido amar, y  que somos, si no los cuerpos llenos de recuerdos de todos esos fantasmas en la luz del sol?

José Joaquín Saldias