El poder de los rumores, de Hitler y Churchill en Twitter

Entrevista con Marc Argemí, autor de ‘Rumores en guerra’, sobre el uso de los rumores en situaciones de conflicto como el proceso de independencia, y los efectos de internet y las redes sociales en el periodismo

‘Cuando la guerra visita un país, la mentira crece como los granos de arena.’ Con este proverbio alemán, que también se puede aplicar en situaciones de conflicto, el periodista Marc Argemí abre las doscientas páginas del libro ‘ Rumores en guerra. Desinformación, internet y periodismo ‘( Acontravent , 2013), que esta semana llega a las librerías del país ( Twitter ). Es un ensayo que se puede leer tal como una novela de espionaje, que nos lleva por los oscuros pasillos de la inteligencia británica y por las unidades de fabricación de rumores durante la Segunda Guerra Mundial. ‘Rumores en guerra’ es un estudio sobre el uso de los rumores en situación de conflicto, pero también es una reflexión sobre el periodismo y el impacto de internet y las redes sociales que, según Argemí, conforman ‘la República del rumor’. De todo ello y del uso de rumores en el proceso de independencia de Cataluña, hemos hablado con el autor en esta entrevista.

– ¿Qué es un rumor?
-Es un fenómeno social que puede ser creado por causas naturales o artificiales. Técnicamente se le define como una información no contrastada que circula por medios informales y que no va acompañado de lo que se denomina tradicionalmente una oficialidad. La definición más corta rumor es aquella que dice que es una noticia improvisada. En el sentido que aparece de forma natural cuando se está en una situación en la que la gente necesita información y no tiene a su alcance. Entonces es cuando se crean los rumores.

– ¿En qué condiciones funciona mejor un rumor?

-Como fenómeno social que es hay unas condiciones que hacen que el rumor funcione. Son condiciones de incertidumbre general, de angustia personal, de importancia de una cuestión, de un contexto de sobreinformación o falta de información, de falta de transparencia, ausencia de fuentes oficiales, etc. Hay una serie de condiciones que hacen posible que el rumor funcione muy bien. En estas condiciones, el rumor funciona de forma natural. Pero también ocurre que ha habido a lo largo de la historia gente que ha aprovechado su conocimiento sobre las condiciones del fenómeno del rumor para fabricar y ponerlos en circulación con objetivos de todo tipo.

– ¿En qué entornos tienen más tradición los rumores?

-Los entornos donde este fenómeno ha tenido y todavía tiene un impacto muy claro es en la política y en la guerra -en la esfera del poder, en el comercio y los mercados- hay que hacer notar cuán sensible es la bolsa a los rumores-, y también en la vida privada de la gente pública -aunque estos tienen menos consecuencias colectivas. De hecho, los griegos y los romanos tenían una diosa que se llamaba Fama, que era un monstruo alado que lo escuchaba todo y lo repetía fuera verdad o mentira, tanto le daba. Cuando la Fama te era propicia era porque los rumores te eran favorables, y cuando la Fama te perjudicaba era porque los rumores te destruían la reputación y credibilidad.

– En este libro se han estudiado los rumores en la Segunda Guerra Mundial. Pero internet y las redes sociales les habrán dado más fuerza.

-Las redes sociales reúnen buena parte de estas condiciones de la que hablábamos. En el libro recupero una buena parte de documentos inéditos de los archivos británicos para ver cómo los fabricantes de rumores se las ingenian para ponerlos en circulación. Cuando se describen los aspectos personales y sociales que hacían más fácil la difusión de los rumores te das cuenta de que internet y las redes sociales cumplen una buena parte. Se dice que la censura es la manera que tradicionalmente tiene el poder para controlar la prensa. Pero el caso de la Segunda Guerra Mundial demuestra que una manera muy poderosa para hacerlo es la desinformación o la sobreinformación. No sólo la falta de información, el silencio o la censura, sino el exceso de información, la desinformación y la intoxicación.

– ¿Cómo afecta este fenómeno el periodismo de ahora?

-La diferencia entre rumor y noticia es que la segunda es un producto periodístico que, a diferencia del rumor, aporta una información que se ha verificado. Entonces, la clave histórica del oficio periodístico ha sido la credibilidad. Los medios podían vender la información porque la gente confiaba en que aquello era verdad y estaba basado en hechos y era fiable. El medio y el periodista eran el sello de credibilidad para esa información. Podemos decirlo de esta manera: tradicionalmente, el periodista certificaba la credibilidad de los rumores que circulaban. Todo esto era antes de internet. ¿Y con internet que está pasando? Que curiosamente volvemos al paradigma comunicativo de las tertulias de café, que es el previo a los medios de comunicación de masas.

– Le llamas ‘la República del rumor’.
-Exacto. Pasamos del ‘Reino de la noticia’, que ha durado más de un siglo y medio o un poco más, en la ‘República del rumor’, que es internet, donde no hay rey. El rumor es un fenómeno que funciona para fabricación espontánea, por difusión informal ya gran velocidad. Y la noticia pide una producción, unos criterios de selección, un proceso de manipulación y una distribución por canales oficiales. La velocidad en que el rumor se pone en circulación es mucho mayor que el de la noticia.¿Y qué pasa entonces? Que la gente satisface su consumo de información en base a rumores. Y los medios se encuentran que cuando tienen la noticia a punto para hacerla circular, habiendo pasado todos los filtros de verificación, el rumor ya ha satisfecho el estómago informativo de los lectores. En muchos casos -con algunas excepciones- nos encontramos con que ha habido una tendencia de los medios a tratar de competir en velocidad con el rumor. Y entonces se hacen auténticas pifias y periodismo de baja calidad.

– Lo que en el libro llamas ‘el asalto al tarro de las esencias del periodismo’.

-Sí. Los medios, fascinados por el carácter viral del rumor, han intentado dotar a sus noticias del mismo motor. Pero la noticia requiere necesariamente un tiempo de elaboración que el rumor se salta. Esto ha hecho mucho daño a la prensa. Observamos que estamos en uno de los momentos que hay más información circulando y que los profesionales de la información y los medios están en una situación más difícil económicamente. Los periodistas se encuentran en una situación muy delicada justamente en el momento de mayor tráfico de información y más consumo. El periodismo tiene más futuro ahora que nunca como verificador de rumores. A la larga, el negocio del periodismo puede continuar residiendo en la credibilidad, pero los medios lo han de merecer. No se debe competir con el rumor en velocidad, sino en credibilidad. Este puede ser el gran valor del futuro del periodismo.

– Vayamos a la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué fue el ‘Political Warfare Executive’?

-En el engranaje propagandístico británico, el ‘Political Warfare Executive’ se especializó en las acciones de propaganda contra el enemigo. Había acciones de propaganda para los amigos, para el propio pueblo, y para los enemigos. Esto incluía lo que ellos llamaban la guerra psicológica, que eran todas las estrategias de intoxicación y desinformación en territorio enemigo. Dentro de estas actividades, una buena parte se hacía a través de emisoras de radio clandestinas, que fueron muy importantes en la estrategia de guerra.

– ¿Y el Underground Propaganda Comittee ‘?

-La UPC era una unidad secreta del ‘Political Warfare Executive’, desconocida para la mayoría de los elementos del engranaje propagandístico británico. Se ocupaba de la confección de rumores para ser puestos en circulación con los objetivos principales de desmoralizar al enemigo y fortalecer la moral propia. Tenía un equipo que proponía rumores confeccionado mayoritariamente por periodistas conocedores de la psicología alemana, en muchos casos corresponsales de diarios británicos que habían sido expulsados ​​por Hitler de Alemania. Devueltos a Londres, muchos de estos corresponsales fueron captados por los servicios de inteligencia. Estos rumores eran puestos en circulación por una unidad, la ‘Special Operations Executive’, dedicada a las actividades subversivas de propaganda y de sabotaje en territorio enemigo.

– ¿Nos puede adelantar algún rumor de los que explique el libro que tuviera un impacto especial?

-Es curioso que hay algún caso de rumores en que la realidad supera la ficción. Por ejemplo, se hicieron circular rumores diciendo que los nazis enviaban a los discapacitados a las cámaras de gas, y la realidad es que no sólo enviaron discapacitados del lugar que indicaba el rumor, sino que el genocidio fue mucho más masivo . Me resulta difícil seleccionar alguno, pero diré dos. El S / 1096 -en la clasificación de los archivos británicos- era un rumor según el cual el general Ernst Udet, segundo Hermann Goering en las fuerzas aéreas nazis, se había suicidado. Udet era un héroe de la Primera Guerra Mundial y un referente para todos los aviadores del momento. El objetivo del rumor era desmoralizarlos, especialmente a los aviadores menos ideologizados de la Luftwaffe. The Daily Telegraph abrió un 30 de julio con la noticia del suicidio de Udet. Los alemanes decidieron al día siguiente sacar en un acto público este alto mando para demostrar que todavía estaba vivo. Lo dramático del caso es que al cabo de pocos meses Udet se suicidaba de verdad. Es bastante tragicómico ver como el Daily Telegraph hizo la explicación final del caso con un titular que decía ‘Berlin admite la muerte de Udet’ y explica en el interior que el diario ya lo había adelantado unos meses antes.

– Nos ha prometido dos.

-El rumor de más éxito de los norteamericanos, que cuando se incorporaron a la guerra aprendieron rápidamente todas las técnicas de los británicos, fue un rumor muy sencillo y muy eficaz, que también encontrará en el libro. Hicieron correr que Hitler pronunciaría un discurso un día determinado, coincidiendo con el aniversario de las SA. La idea era que se comentara que habría este discurso y, como no estaba previsto y era falso, el discurso no se hizo. Y lograron que la población especulara sobre los motivos por los que Hitler no había salido a hacerlo. La segunda parte del rumor era la más interesante, que eran todas las interpretaciones sobre la salud física y mental del dictador que los estadounidenses consiguieron hacer circular. Tanto es así, que al cabo de unas semanas se vio obligado a aparecer públicamente para desmentir toda la rumorología sobre su estado real. Entonces, el rumor evolucionó con informaciones que decían que él se había escapado a Argentina y que el que había salido era un doble. Se hicieron correr miles de rumores.

– Los estadounidenses crearon unas ‘Clínicas del rumor’. ¿Qué eran?

-Las ‘Rumor Clinics’ eran unos equipos formados principalmente por gente de las universidades que se dedicaban a recolectar los rumores que circulaban, analizarlos y decodificar los mismos. En muchos casos, el resultado de este trabajo se publicaba en una columna del diario local. Era la manera de desmentirlos y detener su difusión.

– Dedica un capítulo del libro a la busca de antídotos contra los rumores enemigos. ¿Con qué conclusiones?

-Una vez analizadas todas las técnicas que se han utilizado contra los rumores me queda claro que no hay ninguna que sola sea suficiente. El medio más tradicional es la respuesta con hechos. Es decir, tratar de desmentir el rumor aportando información a los medios que lo contradigan y demuestren su falsedad. Las clínicas de rumores norteamericanas iban en esta línea: coger el rumor, analizarlo y desmontarlo con información. Otra línea es penalizar la difusión de rumores con campañas informativas llamando a no difundir rumores y vigilar que el enemigo puede escuchar cualquier cosa que se diga… Estas campañas se hicieron mucho en Inglaterra y en Estados Unidos.Tienen la virtud de que despiertan el sentido crítico de la población, pero a la vez hacen coger interés por el rumor que pueda circular.

 

http://www.vilaweb.cat/noticia/4121099/20130603/poder-rumors-hitler-churchill-twitter.html