El mutismo del gran hechicero

Que la ley está al servicio del ciudadano y no viceversa, o que las leyes deben expresar y resumir la voluntad de la ciudadanía debiera ser algo tan axiomático como irrenunciable.

Evidentemente, siempre que la máxima del gran filósofo Enmanuel Levinas “La obra suprema de la Libertad consiste en garantizar la libertad”, no sea tomada por una mera tautología. Queremos decir, siempre que la primera urgencia de un gobernante democrático, sea garantizar la libertad del ciudadano, no alumbrar a tutiplén, leyes “ad hoc”. O anunciar a bombo y platillo programas que nunca se cumplen.

Claro, que en el día de hoy, una buena manada de, no se si raza o ralea política, encarcelada, imputada, corrompida, empecatada etc… no está para estos menesteres “libertarios”.

Pero mire  mi presi, que es de vital urgencia algo que no sea la fusta legal… Siquiera un gesto, un rito o ceremonia, algún oráculo… Siquiera alguna mentecatez de las que acostumbra…    Algo de todo esto, por “vergüenza torera” y aunque de poco sirva, debiera exhibir el primer chamán, nuestro D. Tancredo.

Algo que encauce, ilumine y solucione -¡ay D. Tancredo!- esta zapatiesta identitario-soberanista de Iberia… Esta marimorena de carteristas de los fondos públicos, que con la excusa  de parlamentarias poltronas, van a dejar al ciudadano en calzones y a la intemperie…

¡Hable D. Tancredo! ¡Gánese el sueldo! ¡Díganos algo más sustancioso que eso de que “hemos hecho lo que había que hacer y como Dios manda”! Que parece que por parir algo un poco más lucido y esclarecedor, le vayan a rezumar sangre las meninges…

Pero hay “una cosa” del gran hechicero, secuaces y pregoneros, que a muchos vascos como catalanes nos parece de una sinrazón que borda lo inicuo. Y es que no vemos por donde coger la idea de que nuestros destinos dependan del criterio del resto de hispanos. Pues vamos dados. ¡A ver si voy a ser dueño de unos acres de olivos en Jaén  o de media piara de ibéricos en Guijuelo y no me he enterado!

Es harto conocido que la sacrosanta unidad patria, por mucho paripé oficial que se montara, siempre estuvo en crisis, cuando no en sangrante conflicto.

Crisis y conflicto que hoy día se destapa con toda su endémica crudeza.

Llevamos muchos siglos manteniendo una convivencia traumática.  Castilla o España, o lo que esto sea, nos poseía a vascos, catalanes, gallegos etc… como feudo o por derecho de conquista o pernada, o como dote divina… Sin derecho a una lengua, cultura o instituciones propias…  No nos trataba como a personas, sino como a siervos o cosas…

Y ya se sabe, una convivencia forzada sin respeto del uno al otro, de igual a igual, acaba como el rosario de la aurora, cuando no en tragedia.

Son demasiados siglos soportando a reyes endiosados, cuando no estúpidos cantamañanas, a dictadores criminales, a gobernantes engreídos, hipócritas o de mentes obtusas…

¿Cómo esperaba España que acabara un “jumelage” tan envilecido?

Seguro que con otra conducta más justa, respetuosa, humana democrática o como se quiera, hoy no existiría tan profundo conflicto, quizás nuestra convivencia fuera hasta beneficiosa y placentera, quizás…

Pero hablaríamos de otra historia, de otra España… Una piel de toro curtida siempre contra alguien, sean godos, moros, judíos, incas, vascos, catalanes… Un país de clérigos, cuarteles, familias caciquiles, dictadores y panderetas…mucha pandereta y bastante menos cultura y seriedad emprendedora… Un país que como decía Machado “de cada diez cabezas nueve embisten, una piensa”.

Y esa es la razón para que muchos no queramos vivir con España. Ese carácter chulesco e inquisitorial, leguleyo y picaresco impositivo y destructor de identidades…

El problema es que estos vecinos de allende el Ebro, monopolizan la magistratura y sobre todo la violencia. Bien seguro que de no ser así,  ahí se quedarían, bien compuestos y sin novia, con toda esa, su peregrina filosofía sobre la soberanía…

¡Ay cuando el gran hechicero pontifica sobre leyes, constituciones y todo el batiburrillo de la transición tardo-franquista! Debiera saber que para nosotros, despacha menos enjundia que un cartujo mudo.

Claro que el mutismo del gran chamán, -por ej. en el conflicto catalán- quizás no sea tan desatinado, porque cada vez que pía, los catalanes dan un paso más hacia el naciente.

Por lo que vemos, la consigna de D. Tancredo va a ser esa, menos piar y más afanar y al que le pillen en B, “hijofraile”.

Pu eso  es lo que hay  D. Tancredo. Poco discurso, exiguo intelecto y empalagosos –por no decir babosos- chismorreos con la Merkel, el FM y la mafia de Estrasburgo…

Y nosotros aquí sin salir a la calle, soportando los ceremoniales simplones del gran hechicero…

Y es que por lo que se ve, -y cito textualmente a un buen escritor español- “Han de pasar tal vez lustros, antes que este régimen atacado de tuberculosis ética sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental.

-Tendremos que esperar cien años más para que en este tiempo “si hay mucha suerte”, nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente…” Benito Perez Galdós

102 años ha, que el ilustre creador de “Los episodios nacionales”, hizo tal pronóstico. Era bien consciente de que:

“Han de pasar tal vez lustros, antes que este régimen atacado de tuberculosis ética sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental.

Tendremos que esperar cien años más para que en este tiempo “si hay mucha suerte”, nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente…”

Pero esto no hay quien lo cambie. Y nuestro hechicero de turno calla y toda su corte de chamanes, ahí sigue, tratando de ocupar un buen puesto en la fila B, no vayan a quedarse sin companaje.