La guerra que están llevando a cabo los partidos ultranacionalistas españoles, PP y Ciudadanos, contra Cataluña se hace más virulenta cuanto más firme se mantiene en nuestro país en el camino para constituirse en un Estado independiente. Pensaban que tendrían a Cataluña sometida eternamente y ahora se dan cuenta de que ni Felipe V ni Franco tuvieron éxito en sus objetivos. Nos hicieron daño, sí. Pero todavía estamos aquí. Y aun defendemos nuestra lengua. La lengua propia y nacional de Cataluña.
El ultranacionalismo español quiere imponer que la lengua española sea también lengua vehicular en la escuela porque sabe muy bien que esto sería letal para la lengua catalana. Los científicos ya han explicado reiteradamente que la convivencia en un mismo plano de igualdad institucional entre una lengua fuerte y una lengua minorizada significa siempre, siempre, siempre la muerte de la segunda. Y la muerte de toda lengua, no hay duda, significa también la muerte nacional del pueblo que la habla y su absorción por parte de la cultura expansiva que se le declara superior.
Se entienden, por tanto, los esfuerzos del Colectivo Impulso ‘Ciudadano’ -nombre bastante elocuente- y de su ‘Asamblea por una Escuela Bilingüe de Sant Cugat’, bajo los auspicios del Partido Popular y de Ciudadanos, para romper el modelo catalán de inmersión lingüística. Satisfechos de que en una Cataluña como la actual, sometida a España, la lengua catalana tenga un carácter residual, ahora quieren destruir también su presencia en los organismos públicos, que es el único espacio protegido que todavía le da vida. No les basta que no haya ningún catalanohablante del sur que no sepa español mientras que hay miles de hispanohablantes que no saben catalán. No tienen suficiente, porque su objetivo es político y quieren la muerte de la lengua catalana. Sin embargo, no se saldrán con la suya porque no cederemos. Por lo menos, por dos razones: una, porque la comisión de Cultura del Parlamento Europeo acaba de clasificar el catalán como lengua en peligro de extinción, y dos, porque es inadmisible que en el seno de un mismo Estado la lengua castellana tenga unos derechos en Cataluña que la lengua catalana no tiene en España.
CUGAT.CAT








