Ha sido más que sorprendente. De pronto el Estado, torpe hasta extremos inconcebibles, ha conseguido el milagro de unir el PNV y la izquierda abertzale. Ahora que la situación en el País Vasco era muy cómoda para el Estado y nadie entiende cómo es que, en vez de mantenerla en este estado de calma, le ha dado la vuelta como a un calcetín. Unas detenciones torpes e incomprensibles y la prohibición de una manifestación que cada año se había hecho, incluso en los años más duros, ha desatado en el País Vasco una reacción de consecuencias difíciles de prever todavía, pero que seguro que serán importantes.
Hasta el jueves, el PNV y la izquierda abertzale tenían una relación fría como no se había visto hacía años. El PNV no quería saber nada de política de unidad e incluso exigía más concesiones aún a Sortu y Bildu, con respecto al proceso de paz. Más pasos unilaterales. Las relaciones con el PP, en cambio, parecían fluidas, aunque es cierto que estos últimos meses el gobierno vasco ya había expresado cierta inquietud por el poco interés del gobierno español en continuar el proceso de paz. El cambio repentino de situación lo ha originado una represión que, más de dos años después del final de ETA, no entiende nadie. El PNV cree que el PP ha hecho una operación de imagen únicamente para contentar su ala más extremista, muy enfadada desde la sentencia del caso Parot. Sin más fijación que el cálculo interno, de partido. Y eso les ha hecho decidir el decir basta y enviar a Madrid una imagen tan poderosa para los vascos como inquietante para Rajoy: que ellos también pueden ir juntos y que ellos también pueden dar pasos hacia la independencia.
Es demasiado pronto para saber si todo será un simple aviso o si el cambio de rumbo se consolidará. Pero el escenario ya se ha movido y puede repercutir en nosotros. Piensen tan sólo en las elecciones europeas, en las que Bildu tiene dos partidos que harán coalición con ERC y dos más que irán con la CUP. En las calles de Bilbao mucha gente hablaba el sábado de intentar un frente de partidos vascos para las europeas, si se llegara a hacer dejaría a ERC y la CUP con pocas más opciones que no fuera impulsar también una candidatura unitaria catalana.
Lo vuelvo a decir: es demasiado pronto para saber qué pasa. Pero, por si acaso, aconsejo mirar con mucha atención hacia el País Vasco, porque pueden pasar cosas y pueden pasar muy rápidamente…
Vicent Partal
VILAWEB
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