Fraga Iribarne llegó a decir que “el euskera es una lengua de museo”. El euskera está hoy vivo. El verdadero misterio del euskera, más que su origen milenario, es su pervivencia y no lo ha tenido fácil a través de la historia. Señalo unas pocas pinceladas históricas. No fue lengua escrita durante muchos siglos. Lenguas posteriores como el latín se imponen como lengua culta sobre la que habla el pueblo.
En 924 Abderramán III afirma que “los habitantes de Vasconia viven entre montañas, son pobres y hablan vasco (al-bashkiya), una lengua incomprensible”. En 1167 Sancho el Sabio dice que “la Lingua Navarrorun es hablada por la mayoría de los navarros”. Desde el siglo XI se hablan en el Reino de Navarra, por privilegios de los reyes para la repoblación, diversas lenguas: occitano, gascón, castellano, hebreo y el romance navarro-aragonés. El euskera continúa en el pueblo. En Pamplona sobre todo predomina el euskera en esta época, en la Navarrería y en la Catedral, los canónigos son de pueblos de Navarra y por ello euskaldunes. La toponimia de Pamplona es vasca.
En el XIV y XV lo habla también la nobleza navarra y se insertan frases en euskera en documentos oficiales. La Iglesia, a través de los siglos, se ve obligada a dar importancia a la lengua del pueblo que deben conocer predicadores y confesores. Son frecuentes los pleitos de pueblos contra curas que no dominan el euskera, incluso se establecen exámenes de euskera para ocupar algunas parroquias. En 1646 según el procurador Subiza “en Pamplona se habla más vasco que castellano”. Las mujeres son las transmisoras del euskera, a veces las mujeres son monolingües, no dominan el castellano.
En Eraul, no es el único ejemplo, a finales del XVIII las mujeres no hablaban castellano, sí los hombres que acudían al mercado de Estella los jueves. Hubo medidas represivas de los gobiernos, igual que en la actualidad, no se consintió el euskera en las escuelas. En 1835 Joaquín Lizarraga, párroco de Elcano, redacta en euskera sus sermones. En el Monumento a los Fueros leemos la inscripción: “Gu gaurko euskaldunok…”.
Hoy el euskera sigue vivo gracias a las ikastolas y gracias a la lucha de un pueblo que intenta mantener su identidad en contra de la incultura de algunos gobiernos. No sé dónde leí la mejor norma para que se escuche en la calle nuestra lengua: “Una lengua no se pierde porque los que no la saben no la aprendan, sino porque los que la saben no la hablen”.
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