Antzuolako Udala
Lo que se desarrolla en este escrito son unas puntualizaciones heráldicas basadas en lo que aparece en un librito
titulado: ANTZUOLAKO ALARDEA–MAIRUAREN JAIALDIA (1990), publicado por el municipio de esta
población y realizado por Iñigo Ramírez Telleria. Este trabajo está totalmente escrito en euskara. Sólo la parte oficial,
que relata los motivos históricos por los cuales se realiza esta concesión de armas y el blasonamiento de las mismas,
está redactado en castellano y firmado en el año 1745 por el rey de armas Juan Alfonso Guerra y Sandoval, al cual se
le supone que tiene el cargo y oficio de conocer y ordenar los blasones de la más variada procedencia. La intención
de estas líneas es comparar la descripción del escudo con la parte gráfica que aparece en dicha obra y señalar las
inexactitudes, carencias y diferencias existentes entre ambas.
Primer cuartel. El del rey.
Es patente que en el mismo no se cumple la considerada “ley de plenitud”, es decir, la figura del rey debe llegar,
sin tocarlos, hasta muy cerca de los bordes del cuartel que ocupa. Además, tampoco se indica dónde está situado el
otro extremo de la cadena que le sujeta el cuello. Por lo tanto, ciñéndose al diseño del escudo que aparece en dicha
publicación, su blasonamiento correcto sería el siguiente: “…sentado en silla de oro y preso al cuello con una
cadena de lo mismo, moviente del ángulo superior del flanco siniestro del cuartel…”.
Segundo cuartel. El de los cañones.
En su incompleta descripción no se indica la posición de los cañones; pero, tomando como base lo que aparece en el
dibujo mencionado, se podría decir lo siguiente: “…doce piezas de artillería con sus cureñas, de oro, unas sobre
otras, puestas en dos palos de a seis y afrontadas dos a dos, los cañones del flanco diestro en posición de
barra y los del flanco siniestro en posición de banda…”. Además, se produce otro desarreglo cuando, al referirse
al esmalte de estos cañones, se puede leer: “…todo de su color…”, sin embargo no es así, puesto que aparecen
representados de oro.
Tercer cuartel. El del cáliz.
En este caso, sería interesante conocer la razón original por la que los dos pinos que se pueden ver son del mismo
esmalte que el del campo del cuartel en el que están situados. Esta característica, que podría ser antiheráldica, se salva
por la circunstancia de que ambos están perfilados de oro. A lo anterior se puede añadir que su descripción correcta sería:
“…un cáliz de oro sumado de una hostia de plata y acostado de dos pinos de sinople perfilados de oro…” y no,
como pone en su blasonamiento, “… un cáliz de oro y encima una hostia de plata …” Por otra parte, si analizamos lo que
se dice, más lo que se puede ver en la parte gráfica del adjunto que acompaña a estas líneas, nos encontramos ante una
representación de marcada religiosidad y con clara simbología cristiana.
Cuarto cuartel. El de la Virgen María.
De este último, que tiene una manifiesta advocación mariana, se puede comentar lo siguiente: a) en él no aparece el nombre
de María sino su monograma, b) tampoco se menciona el esmalte de los arbolitos, que son de sinople dentro de un cuartel
que tiene el campo de azur, con lo cual se incurre en un importante error heráldico, ya que va contra la principal ley de esta
ciencia, es decir: “ni color sobre color ni metal sobre metal”, c) no se indica que los tres crecientes (a los que denomina medias
lunas) están ranversados. Considerando todo lo anterior, su definición correcta sería la siguiente: “…un monograma de la
Virgen María, de oro, coronado por una corona abierta, de lo mismo; acostado de dos arbolitos de sinople plantados
en sendas jarritas de plata; y en punta tres crecientes ranversados, de plata, bien ordenados…”. Es de destacar que la
simbología mariana y su relación con los crecientes lunares ha sido cantada, en algunas ocasiones, de la siguiente manera:
PULCRA UT LUNA – ELECTA UT SOL (hermosa como la luna-excelente como el sol).
La llamada concesión del rey Sancho Abarca .
Respecto a la referencia que se hace a estos dos últimos cuarteles, y sobre cierto privilegio concedido por este rey para el uso
de los mismos como armas propias, hay que añadir que no se detallan los pormenores del mismo ni su influencia en la heráldica
de dicha localidad. Sin embargo, es muy importante recordar que la batalla de Val-de-Junquera fue el año 920, el reinado del
monarca en cuestión es de 970 a 994 y el nacimiento de la ciencia heráldica es de mediados del siglo XII; es decir, faltan casi dos
siglos para la aparición de los escudos armoriados y su estilo de desarrollo. Es decir, era técnicamente imposible poseer un blasón
en aquella época.
Contradicciones históricas.
A esta supuesta concesión recibida por acudir en defensa del rey de Navarra se contrapone, con el paso de los siglos, una situación
totalmente inversa. Los naturales del mencionado municipio se hacen “merecedores” a un nuevo cuartel por todo lo contrario, es decir,
por contribuir la provincia de Gipuzkoa a la destrucción del reino de Navarra. En esta circunstancia histórica hay quien considera que
también está incluido, por motivos muy parecidos, el hidalgo guipuzcoano San Ignacio de Loyola, actual santo patrono de los territorios
de Gipuzkoa y Bizkaia.
Conjetura final. Posibles comparaciones con el escudo de Bergara.
Si se repasan, desde el jefe hasta la punta, los símbolos presentes en el blasón de este municipio, tan ligado históricamente
con el de Antzuola, nos encontramos con lo siguiente: a) un conjunto formado por una estrella de ocho puntas y un creciente lunar,
emparejamiento religioso también utilizado en los sellos propios de la Orden del Temple como símbolo con una clara significación
mariana, b) entre ambos, las llaves de San Pedro, propias del Estado Vaticano, c) la evidente presencia de un altar. Lo señalado
en estos tres puntos lleva a pensar en la fuerte carga religiosa de las armas de esta población; que, tal vez, pudo influir, en el
mismo sentido, en la creación de las de la villa de Antzuola. Pero, todo esto, sólo es una conjetura que requiere un análisis más
profundo para poder llegar a una conclusión rigurosa.









