El dinero público

ANTE la brutal deshumanización del trato que desde hace ya muchos años estamos recibiendo los ciudadanos por parte de la inepcia, la prepotencia, el cinismo y la corrupción que impregnan la gobernación de la res pública española, Simplicius no puede menos que unir su voz a los que protestan y denuncian, aunque no sirva para nada, los recortes hasta en sanidad, educación y bienestar social, la desprotección del empleo, la despiadada presión que ejercen los superprotegidos bancos sobre sus acreedores hipotecarios, la congelación de las pensiones acompañada del copago de las medicaciones y toda la interminable serie de abusos con la que obscenamente nos machacan desde Madrid, Bruselas, Nueva York, etc.

 

Entre náuseas y vómitos, Simplicius lee que a un individuo que arruinó a un montón de desgraciados, reflotando con su dinero, el de ellos, un banco hundido; no solo no le meten en la cárcel para toda la eternidad, sino que le nombran consejero de Telefónica. Ve cómo la llamada justicia española va a sobrevolar sin aterrizar nunca sobre la hija y el yerno de un monarca impresentable, mientras en esta España de Pamplona y Cantimpalos, sus ricos productos se pasean sonriendo, seguros de su impunidad.

 

Y en estas circunstancias, Simplicius recibe una información que ha terminado de colmar todos sus reservorios glandulares. Simplicius ha sabido, no recuerda si por prensa, radio o televisión, que el Gobierno de España ha comprado o va a comprar para el Ministerio conocido por de Defensa, o sea para los héroes de Perejil, nada más y nada menos que un submarino de dos mil doscientos (2.200) millones de euros, y ochenta y dos (82) aviones de guerra -¿de qué guerra?- que cuestan cada uno ciento treinta (130) millones de euros. A Simplicius le sale un total de 12.860 millones de euros. ¿Es esto posible? ¿Qué Administración es esta capaz de gastar en juguetes perejileros tantísimos millones, con 6.200.000 parados y ya ni se sabe cuántos hambrientos? ¿Cuándo nos marchamos?

 

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2013/05/16/opinion/cartas-al-director/el-dinero-publico