El difícil tránsito hacia la reconciliación

En estas fechas, el tema sería redondo. Pleno de efluvios litúrgicos, por la cosa esa  del adviento…  Resulta difícil olvidar aquellas fechas, no tan lejanas, en que a las puertas de la Navidad, resultaba de obligado cumplimiento –que hasta el gobierno lo prescribía- perdonarse, olvidar agravios, amarse fraternalmente…

Claro que los vencedores, es decir gobernantes, jamás pidieron ni habrían de pedir perdón a los vencidos. “Los rojos en definitiva, siempre estaban y están bien matados… “

Es sin duda, el primer obstáculo -y me remito exclusivamente a la sociedad vasca, porque aunque en el estado suceda lo propio, hay otras connotaciones- para la reconciliación.

El diccionario dice que reconciliar es volver a las amistades, o si se quiere atraer y acordar los ánimos desunidos…   Esto significa que ambas partes han de admitir inevitablemente, que por alguna razón hubo enemistad o desunión… Es decir que por la razón que sea, hubo un conflicto, y unas raíces que lo sustentaron.  Esto es tan evidente, que jamás se podrá hablar de reconciliación, si de ambas partes, sólo una se siente parte del conflicto.

Los vascos tenemos clarísimo, porque la historia nos parece inapelable, que España ha ejercido durante siglos una represión brutal sobre nuestro pueblo.  Poco podremos avanzar si España se limita a decirnos, que eso es una pura invención nuestra, milongas…

¿Qué tendremos que hacer los vascos para reconciliarnos, renegar de una historia, la nuestra, que para nosotros con todos sus avatares y patrimonio, constituye uno de los pilares de nuestra existencia como pueblo?

¿Tan sencillo les resulta a los españoles, por poner un ejemplo, renegar de su sangre goda o de su esplendor imperial…?

La reconciliación supondría, considerar y aceptar con respeto las opiniones del otro. Disculparse, y en su caso pedir perdón, por los daños y lesiones causados en todas las refriegas del secular conflicto…

Difícilmente, se podrá lograr la reconciliación, cuando una de las partes, rezumando profundo odio, tan sólo busca ver al otro, postergado y contrito.

Es por lo que determinados actos, algunos de ellos impulsados por la izquierda abertzale –esas ofrendas a todas las víctimas de la violencia- podrán ser todo lo sinceros que se quiera, y sin duda necesarios… pero para un servidor, muy poco trascendentes y poco objetivos…

Probablemente sean un buen ejercicio pedagógico para contentar a la gente de buena voluntad, que sin duda existe en ambos frentes, que no es poco. Pero no para mucho más, porque hoy por hoy, una gran mayoría de españoles, sigue sin entender, ni hincar el diente en el conflicto vasco.

Y es que nosotros los abertzales, podremos hollar mil caminos abriendo nuestras palmas y nuestro pesar, pensando en las víctimas que hemos causado como resultado del conflicto.

Se está haciendo.

Sería un buen indicio por otra parte, que unionistas, navarristas, españoles y todos aquellos que se pasan discursos y mítines enteros, exigiéndonos a los vascos tan profundos arrepentimientos, empiecen a pedir perdón por los crímenes franquistas. Los de las cunetas, los de las tapias y cementerios,  los gales y otros siniestro batallones,  las torturas…

Para saber que   esto de la reconciliación no pasa de un puro teatro, tan sólo es menester, tener en cuenta la cruda realidad de las relaciones entre Euskalherria y Madrid.

Unos pocos ejemplos…

Poco ha servido que ETA finiquitara su actividad armada o que la IA, haya dado pasos tan decididos en  la búsqueda de la paz.  España sigue enrocada en su visceral y endémica postura vengativa con los presos vascos -que hasta les prohíben escribir en su lengua materna, el euskera-. Incluso incumpliendo sus propias leyes en lo que se refiere a la remisión de penas, al acercamiento etc…

¿Reconciliación cuando una parte del conflicto sigue agrediendo a la otra?

Reconciliación, nunca  desaprovechan la menor rendija, para agredir e invadir con sus leguleyos las decisiones políticas, siempre timoratas, emanadas de nuestros míseros autogobiernos… Ahí están, siempre al acecho, para a puro “constitucionalazo”, silenciar nuestra palabra y ciscarse en nuestras determinaciones…

¿Eso es dar pasos hacia una auténtica reconciliación?

Negar con sus leyes expresas y paranoias, día a día, nuestra historia brutalmente ignorada y despreciada nuestra lengua y cultura, nuestros proyectos como pueblo…

¿Con este proceder podemos esperar algún tipo de reconciliación?

La verdad, es que hoy por hoy, una auténtica reconciliación, donde todo odio y resquemor queden absolutamente desactivados, nos parece una meta imposible.

Por una simple razón. Es que ETA, no era el conflicto. Tan sólo una parte del conflicto.

Porque lo cierto es, que el núcleo de la cuestión vasca, -esa guerra del Norte que dicen- sigue intacto. Y que de una forma u otra lo digan o no, todos lo tenemos bien claro. Se trata de nuestra soberanía. Aquí, en Cataluña…y por supuesto en Madrid.

Y para los unionistas, no parece que sea posible la reconciliación si no aceptamos sus principios. Si no aceptamos su españolidad, su sacrosanta unidad, los vascos jugamos a dividir. Sólo vamos por el buen camino –cínico y altaneros que son- y buscamos la paz, si renunciamos a nuestra cultura, a nuestro patrimonio histórico y en definitiva nuestra soberanía.

En definitiva –la ley del embudo-, o asumes la españolidad como algo propio, aunque  por muchas razones te cause grima, o renuncias a la paz.

Y de momento, no tiene pinta de que españoles y  unionistas, puedan entender lo que no pasa de ser un derecho democrático. Eso que –según ellos-, en democracia, todo era posible. Todo, evidentemente, menos nuestra soberanía….

Así que lo de la reconciliación, tendrá que esperar, a nuevos advientos, a nuevas navidades, o si se quiere a alguna otra “buena nueva”, porque por ahora, el tema esta más verde que un buen trigal en invierno…

 

Publicado por Nabarralde-k argitaratua