El ave fénix y el crecimiento que empobrece

Creo que no hemos celebrado suficientemente la aparición del informe Fénix. El texto, firmado por un grupo de conocidos economistas, dice que tenemos un problema grave con el modelo económico. Por la vía de identificar los sectores calificados de subvencionados (industria cárnica, turismo, ‘riders’), los autores cuestionan una máxima económica que ve todo el mundo excepto (la mayoría de) los economistas. Es decir, que los beneficios de unos sectores se realizan a expensas del bienestar de otros. En otras palabras, que tu crecimiento puede ser mi coste. Y remachan: hay que garantizar una economía que genere salarios dignos. Los sectores que hacen más mal que bien a la sociedad deben desaparecer. Faltaría más.

Y es que, efectivamente, garantizar unos salarios mínimos puede ser una vía para ayudar a la economía. En el Estado español, la actualización del salario mínimo desde el año 2019 al 2025 (¡demencial! ¡horrorosa! ¡un tiro al pie!) ha sido compatible con convertirse en el modelo económico para toda la Europa occidental. Qué ironía. Sin embargo, como dice el informe, no todo crecimiento es bueno. Pongamos unos ejemplos: no es lo mismo si un millonario de Matadepera se hace rico invirtiendo en acciones de SpaceX, que si la misma riqueza se distribuye (sí, equitativamente) entre la población de un territorio. ¿Tienen que celebrar los vecinos del barrio de la Sagrada Familia de Barcelona la nueva popularidad de la conocida catedral? ¿Y los ciudadanos de Cadaqués, la notoriedad de la villa en las redes? Y, por supuesto, si hay crecimientos que empobrecen, si cada vez producimos más bienes socialmente no necesarios, esto nos aboca a una reflexión incómoda. La de las supuestas equivalencias. ¿Cuántas cafeterías ‘brunch’ hacen una librería de barrio? ¿Cuántas tiendas de conveniencia hacen una cofradía de pescadores?

Lo que algunos han advertido, como apunta Antoni Soy en un artículo reciente, es que lo que hacen los autores del informe, inadvertidamente, es cuestionar no sólo el modelo de crecimiento, sino el crecimiento ‘per se’. La Intersindical también ha señalado la insuficiencia de fijarnos en la eficiencia, es decir, en la productividad, como medida de progreso social tal y como hace el informe. Éste es tal vez el concepto más malentendido de todo el castillo económico contemporáneo. ¿Qué es productividad? Productividad es todo. La tecnología y la digitalización, los permisos administrativos, la educación y el estado de bienestar… Pero también la guerra en Irán es productividad. El señor Trump es productividad.

Productividad es formar a los mejores analistas de datos (o enfermeras, o electricistas) pero también darles el entorno económico y social que les permita no tener que emigrar. Productividad, quien lo duda, es la Renfe. Productividad es un sistema fiscal global que permite que algunos directivos puedan vivir sin recibir salario, a base de acumular préstamos sobre las acciones de la compañía, mientras disfrutan de deducciones fiscales para acceder a una guardería. ¿De quién estoy hablando? (Una pista: su nombre comienza por Jeff y termina por Bezos y es el fundador de una empresa llamada Amazon.) Y es que, como bien dice la respuesta de la Intersindical (1) al informe Fénix, la fiscalidad, por supuesto, también es productividad.

Desde estas páginas Josep Soler se preguntaba por qué el silencio del mundo económico y social en torno al informe y culpaba a las élites. No es exactamente así. ¿La patronal empresarial ya ha respondido que qué quieren, estos del informe, que incrementemos el paro? Y nos recuerdan, sorpresa, lo importante que es el crecimiento. ¿Qué es conservadurismo, me dices tú mirándome a los ojos? Conservadurismo eres tú. Les diré por qué el silencio. Es la pereza. Es la magnitud de la labor que tenemos delante. Es la falta de voluntad de pensar fuera de los marcos heredados y cuestionarnos por qué tenemos este modelo económico, esta inmigración, este crecimiento vinculado a pobreza, a infraocupación y a deterioro medioambiental y paisajístico. Y es que, si empezamos a estirar del hilo del crecimiento bueno y del crecimiento malo, deberemos dar el siguiente paso: ¿qué elementos de fiscalidad, de política industrial, de política retributiva y de planificación urbanística impiden avanzar en esta línea?

La aparición del informe Fénix debe ser altamente celebrada, pero en cuanto a su fijación con la productividad, me recuerda a aquel doctor que después de un diagnóstico impecable, cuando el paciente le pregunta qué debe hacer con los ahogos que le impiden subir escaleras, le responde: sobre todo, vigile que la ropa interior no le tire demasiado.

(1) https://laintersindical.cat/linforme-fenix-les-dades-son-importants-el-marc-ideologic-tambe/

EL PUNT-AVUI