Imagen del partido inaugural del Euskal jai en el año 1909. J. Ayala (Col. Arazuri).
El pasado día 29 de junio el Ayuntamiento de Pamplona anunciaba públicamente la reconversión del Aquavox de la calle san Agustín en un nuevo edificio, con objeto de dotar de instalaciones deportivas al Casco Antiguo de la capital. Tras detectarse graves problemas estructurales y de mantenimiento en la construcción actual, se ha realizado un estudio de análisis técnico, económico y de gestión. Una vez conocidos los resultados se han valorado tres opciones. La primera de ellas, la rehabilitación total del edificio, pero se ha descartado debido a su elevado coste, 6,35 millones de euros, además de que la dotación, ligada sobre todo a los deportes acuáticos, no cubre las necesidades más demandadas por los vecinos del barrio. Las otras dos alternativas, más factibles, consideran el derribo total o parcial del edificio, con coste parecido, 6,66 y 6,86 millones de euros, respectivamente, lo que permitiría la conversión de esta infraestructura en un nuevo complejo para la práctica de varias actividades, destinado al deporte y a la salud comunitaria.
No podemos obviar ni olvidar que la construcción del actual aquavox, inaugurado en septiembre de 2009, es decir todavía no hace diecisiete años, se llevó a cabo tras el derribo del emblemático frontón Euskal Jai, que constituyó una terrible, despiadada e impune agresión al patrimonio de Pamplona. Tampoco debe olvidarse que los responsables de ese derribo y de la posterior construcción del aquavox fueron las mismas personas. El coste final de aquella “nueva dotación” fue de 8,4 millones de euros, y tan solo década y media después, el de su rehabilitación alcanza casi ese gasto. Dejo a la consideración del lector la opinión sobre las responsabilidades adquiridas por promotores, diseñadores y ejecutores del proyecto, obsoleto en apenas quince años.
Según anuncia el Consistorio pamplonés, la nueva propuesta contempla la construcción de un espacio e instalaciones equipadas para la práctica de diferentes deportes: balonmano, baloncesto, fútbol sala, pelota vasca, rocódromo y gimnasio, además de los espacios auxiliares recepción, gradas, vestuarios, etcétera.
El histórico frontón Euskal Jai se inauguró el año 1909 con el objeto principal de ser un espacio para el juego de pelota vasca, especialmente en su entonces recién estrenada modalidad de remonte. El conjunto del edificio, magnífica muestra del estilo modernista de la época, era de gran belleza, tanto en su fachada como en su interior. La reconocida calidad de su frontis, la extraordinaria belleza de su graderío de arcos de hierro y el habitual excelente ambiente en sus programaciones pelotazales, hicieron de él un lugar único y emblemático. Además, a lo largo de su historia, el frontón albergó todo tipo de actividades sociales, mítines políticos, fiestas populares, banquetes, sesiones de cine, de boxeo y, en sus últimos días, las actividades culturales y lúdicas de numerosos jóvenes. De esta forma, durante casi un siglo el Euskal Jai escribió una parte de la historia de la ciudad y se constituyó en un importante bien patrimonial de nuestra capital. Tras su violento derribo en 2004 apenas quedaron restos materiales del mismo. Hoy, tan solo las valiosas piedras del frontis, muy deterioradas, se conservan semi abandonadas en un almacén municipal.
Encontrándonos en el año en que Iruñea ha sido declarada Capital Mundial de la Pelota Vasca, sería una buena ocasión para que la nueva instalación prevista en el solar de la calle San Agustín rindiera un homenaje al desaparecido frontón Euskal Jai. Desde el punto de vista técnico, hoy en día no debería ser un problema la recreación total o parcial del mismo. En el mundo hay numerosos ejemplos de lo que se puede hacer a este respecto. Los casos de los cascos históricos de Varsovia y Dresde, el puente viejo de Mostar o la Basílica de San Francisco en Asís, entre otros, destruidos en conflictos armados o por catástrofes naturales, materializan exitosas iniciativas de recuperación patrimonial.
En nuestro ideario y en el de nuestros técnicos a los conceptos de rehabilitación o reutilización, debería añadirse el de reconstrucción. El frontón Euskal Jai merece el reconocimiento de esta ciudad como lugar de memoria. De él tan solo nos quedan algunas fotografías, algunos manuscritos de su historia, hábiles y hermosas reconstrucciones virtuales en 3D y las piedras del frontis. El espacio físico de un frontón, con mínimas adecuaciones de mobiliario, puede servir para la práctica de los deportes y actividades sociales que el consistorio pretende para la nueva instalación de la calle San Agustín. La recreación total o parcial del Euskal Jai o la construcción de una estructura en su recuerdo constituiría un magnífico colofón a la capitalidad mundial de la pelota vasca. Sería una pena perder esta oportunidad.
*El autor es investigador del patrimonio, autor del artículo El frontón Euskal Jai de Iruñea (https://ondaregia.com/el-fronton-euskal-jai-de-irunea/).
Apoyan esta propuesta: NAPIKE Asociación Cultural Navarra de Pelota Vasca; Sociedad de Estudios e Iniciativas Iturralde Azterlan eta Ekimenetarako Elkartea; Humberto Astibia Aierra, profesor, autor del artículo titulado Recrear Pamplona, recrear Navarra (https://ondaregia.com/recrear-pamplona-recrear-navarra/); Pello Iraizoz, escultor, autor del artículo Euskal Jai, Pamplona (1909-2004). (https://www.sos.monuments.org); Imanol Martínez, realizador, autor del documental Piedra, hierro, cuero. Euskal Jai, 100 años de historia.
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