Hay días en los que en un pis pas todo se tuerce y parece que el Fin del Mundo está ahí mismo. Un querido amigo y colega tiene la varita mágica para que la sangre nunca llegue al río. Siempre grita Dont panic! y en ese momento se pasa catárticamente del histerismo improducente al reposo reflexivo y crítico necesario para salir del atolladero que proceda.
La sugerencia no es excesivamente necesaria para los tiempos que corren, ya que no estamos mucho peor que la semana pasada, a pesar de que se contagia el demasiado “pánic” que se da entre el “orondo” personal que juega este tipo de partidas de poker trucadas, o sea las elecciones a la rusa que celebran en el Estado español, Claro que en el fondo algunos de los jugadores quizá tenga más que perder en lo personal que en lo que al colectivo se refiere.
Interpretar cuantitativa y electoralmente los datos lleva a engaño si no procede después un análisis reposado desde una perspectiva cualitativa y sociológica y política, pero en el actual sistema sobreinformativo-desinformativo se acentúa el primer análisis, el que queda, ya que para cuando llega el segundo, la mayoría de la gente ya ha dado borrón y cuenta nueva de “la elección” y a otra cosa mariposa.
“El PSOE ha ganado en Euskadi y Catalunya”, “el indepedentismo se pega el batacazo y es marginal”, “la izquierda radical desaparece”,”fracaso de los que defienden el derecho a decidir”… Con estas me acuesto y algo queda.
Pero la realidad es más terca que lo que puedan representar con los efímeros datos de “la elección”ya que:
1-La elección.Las elecciones han sido “la elección”. Una suerte bananera de “presidenciales a una vuelta” entre dos candidatos diferentes en las formas pero similares en los fondos.
2-Rusia. Una elección presuntamente democrática, ya que a pesar de que el proceso ha sido homologado, como el ruso, como democrático, se ha desarrollado en condiciones claramente antidemocráticas que han restringido derechos y libertades básicos: ilegalizaciones de partidos, encarcelamiento de dirigentes políticos, persecución policial de opciones… Pero además el proceso se ha estructurado en base una premeditada e impuesta lógica bipolar que ha anulado de modo práctico toda opciones alternativa a la oficial, al Partido Unico con doble faz.
3-Pucherazo. Esta premeditada bipolaridad, además de destruir la diversidad y la pluralidad, y reprimir la disidencia, es un buen negocio que además garantiza “manu electorali” la estabilidad estructural y funcional de un estado en crisis y recrea la imagen de una “proporcionalidad”, nuevo instrumento “legitimista” sobre el que se pretende reconstruir la idea de la Unidad española que políticamente esta en crisis estructural.
4-Mestizo. Pero el PSOE debe de leer bien los resultados. Su victoria electoral en en la Comunidad autónoma de “Euskadi” y en el Principat de los Països Catalans no tienen quizá tanto que ver con una percepción verticalista y militante del votante (constitucionalista), sino con una percepción transversal de un votante “mestizo”, que ante el práctico panorama de verse en el dilema de elegir entre el poli bueno o el poli malo, sabiendo que ambos son polis, elige al bueno como mal menor. Elige al poli con el que presuntamente se puede hablar. Es un votante práctico, poco ortodoxo, nada dogmático, ajeno a la política diaria, a la militancia, que busca un voto útil en un contexto hábilmente inducido hacia la restricción electoral de la utilidad. Vota la única opción de las dos posibles que pueda articular dialogo y resolución. Es un votante inteligente e individualista que puede adecuarse a propuestas contrapuestas en función del tipo de elección y las perspectivas ante estas. Vota al éxito, al caballo ganador, al que da expectativas a una posible alternativa. Es obvio que entre las nulas expectativas de resolución que trasmite el PP y la virtual que ha transmitido el PSOE, es el segundo se ha llevado ese voto, ya que es útil y a ilusionado más entre los dos. Pero un aviso a navegantes, ese voto, es el mismo voto que en 1999 aupó en parte a Euskal Herritarrok o en 2001 llevo a Ibarretxe a los 600.000 derrotando al fantasma de Mayor Oreja. Es un colchón inmenso de voto que en el caso de que se dieran las condiciones democráticas mínimas exigibles, no dudaría por ejemplo en votar por la independencia de Euskal Herria, si esta alternativa se dilucida, como de hecho es, la opción alternativa de futuro e ilusión, a pesar de que ahora haya votado al PSOE, antes al PP y en medio al PNV.
5-Exogenos. Ese voto además se ido a la opción útil del bipartidismo porque estos comicios han sido claramente exógenos respecto a Euskal Herria y el Principat. Unos comicios extranjeros, extraños, en los que se ha obviado toda referencia desde el bipartidismo hacia estas dos naciones, y por lo que este electorado determinante a optado por ser ajeno a las propuestas que no tenían espacio determinante en aquel escenario bipolar lejano, tan cercano televisivamente.
6-Castigo. También ha existido un voto de castigo evidente a las opciones que infantilmente siguen ofertando programas imposibles, absurdos como el de “llevar la voz del independentismo a Madrid, la república…”. En Madrid no hay espacio, por no haberlo, ni testimonial, para opciones sin programa práctico que permita defender esas ideas con determinación. Hoy más que nunca está claro que toda interlocución política con “Madrid” debe vehiculizarse desde una lógica Nacional en la que una representación integral de este pueblo, sea su voz y su determinación, al margen de los tramposos cauces que “permite la democracia española y su juego democrático”.
7-Proporciones. Es obvio que uno de los grandes problemas de percepción que tienen muchos de los agentes políticos en el Estado deriva de la falta de una visión proporcional de la realidad. Si hiciéramos un repaso de lo que supone proporcionalmente cualquiera de los cientos de acontecimientos que se han celebrado en las últimas décadas en Euskal Herria, veríamos con nitidez la impresionante fuerza de este pueblo.
Las elecciones inducen, expresan de modo reduccionista una pequeñez respecto al “todo social” . Los políticos borrachos de “resultados” viven de espaldas a la realidad, una realidad que se expresa diariamente de múltiples formas y que es mucho más heterodoxa que lo que los partidos estancos quisieran. Por eso muchas veces en sus luchas fratricidas e interesadas, su alejamiento de la gente, su sectarismo militante es reflejo de su lejanía de la gente corriente, la que a veces vota, otras veces no, les vota o no.
Euskal Herria basa su existencia en esa fuerza social plural que masivamente exige selecciones nacionales, copa el BEC en una final de bertsolaris al mejor estilo Bruce Springsteen, arropa a sus prisioneros políticos o financia masivamente las ikastolas.
¿Algún político en activo ha hecho alguna vez el ejercicio de averiguar la proporción paralela que se daría en España o Francia sobre la participación popular en cualquier acto? 13.000 personas en el BEC viendo la final de bertsolaris serían la friolera de 240.000 en Sevilla. Una manifestación como la que denunció el cierre de Egunkaria en Donostia sería millonaria en Madrid. Y así escribiríamos un libro con grandes hitos de este país: Marchas a Herrera, Nafarroa Oinez, Gazte topaketak…
Electoralmente el análisis ha de ser similar. Proporciones y correlaciones. Si después de tantos años de represión, de ilegalizaciones, de criminalización, encarcelamientos políticos, presión mediática… en un contexto electoral bipolar como este, en pleno enfrentamiento entre ETA y el estado… la izquierda abertzale ha logrado seguir asentada en una base social de un 12%, reflejable en la abstención: el diagnóstico es obvio: la única solución es la negociación. ¿Qué haría el estado ante una fuerza política paralela a la mencionada que pese a todo mantuviera el 12% de apoyo popular en condiciones extremas? Hagamos los paralelismos contables y veamos proporciones y la foto.
Se impone la responsabilidad, la honestidad. Tras los fraudes de la legislatura pasada es momento de autocrítica, de poner los valores colectivos sobre los partidarios, de interpretar de modo transversal y no vertical. No podemos permitirnos que la vorágine virtual que proceda de una lectura autocomplaciente de los resultados de este test por parte de algunos irresponsables nos condene a otro largo periodo de sufrimiento y desesperanza. Z tiene ahora otra oportunidad histórica para reconocer y respetar a este pueblo, para demostrar a los que no le hemos votado que estamos equivocados en la apreciación que de él tenemos, y a los que le han votado, que no se han equivocado en su búsqueda del diálogo y la resolución. Deseo estar equivocado, quisiera dejar de ver al poli bueno, para ver al hombre, al hombre bueno; al Z valiente, honesto y de palabra que abra la histórica puerta a un escenario en el que por fin la muerte de Isaías haya sido realmente la última y en el que los cientos de demócratas vascos que sufren vil presidio sean liberados inmediatamente.
Pero al margen de los deseos y las ingenuidades, de “la elección”, lo cierto es que los próximos cuatro años van a ser cruciales en el camino a nuestra plena libertad colectiva, la realidad no es como la pintan, es la que es, y por eso mismo, dont panic!








