Cierto que un verano sin cigarras no suena a verano. Pero no es menos cierto que –al menos para un servidor-, un verano abusivamente achicharrado, resulta agobiante. Demasiado verano para los que somos férreamente adictos a las auras del norte.
Es por lo que el achicharramiento de hogaño, nos ha sido mundial. En cualquier sentido y mírese por donde se mire: en lo metereológico y en lo que atañe al contubernio político.
Quemas:
Las del azar y las nada azarosas o provocadas.
Y no es que a muchos españoles, les quiten abrumadoramente el sueño, el decoro y el cariño de o hacia la piel de toro… Que no les quita, por lo que año tras año, se ve y se vive…
Tampoco la “gobernanza” parece que se enganche al cilicio, por la devastación medioambiental… Mientras no este en juego el feudo propio…
En definitiva –es lo que parece pensar la autoridad competente- es más el alboroto que arman cuatro ecologistas tan histéricos como desquehacerados, que el daño real… Total, unos pinos y cuatro matas…
¡Oye, oye…!, y que además hay empresas como las aeronáuticas, que se benefician opíparamente con los trabajos de extinción… ¡eh! Y que además, te vienen las papeleras y arramplan con todo a precios más módicos… Y sobre todo, que se crea trabajo y hasta suelo urbano…
¡Por fin, dimos con la panacea del desempleo!
¡A que esta España resulta achicharrante…!
Quemados:
De todos los estilos, doctrinas, niveles y pelajes… Hoy la cosa hispánica, se despliega como una amalgama de rostros avinagrados, malas digestiones y muy mala leche…
Brama la carcundia contra Josu Uribetxeberria. Sienten que les arrebatan la presa del que – con incontenible rencor y desprecio – crucifican como Bolinaga. (¿Cuándo se han sublevado muchos de estos farsantes paranóicos, por la execrable historia del genocidio franquista o de los horrendos crímenes de Felipe Gal? Con tanto odio, han de ser metafísicamente malos)
Quemados y bien quemados, gritamos los de la plebe, abrasados por unos recortes encaminados al engorde de banqueros, políticos, monarquías, clerecías, señores de la guerra etc…
Hasta las sotanas andan requemadas… bufando en torno al sexo de los ángeles –mejor tiernecillo- y a su escasa ración de pasta sonante y contante… Que los diezmos y primicias racanean…
¡Señor, que poca resignación!
¡ Esta si que resulta una España achicharrante!
Quemadillas:
¡Vaya serpiente! De no ser por la horrible tragedia, el operativo policial pasaría con todo derecho a los anales de Mortadelo y Filemón.
Pues que la pasma carpetovetónica va a resultar al fin y al cabo, que no es Scotland Yard. Que eso se pensaban muchos. Porque antes, te apañaban un etarra, y ya, sin entrar en el cubil, te sabían hasta el día de la caída de su primer diente….
Pero se ve que una cosa es el método tradicional: tricornio en ristre, técnica de cuartelillo y leña al mono. Protocolo oficial con el vasco.
Bien distinto el otro, “el legal”, el que usan con el quinqui con el narco o con la mafia…
“Que eso… Mucha policía científica y desbarajuste de recursos, es decir de euros… Pero na, de na. Que cualquier mindingui les chufla. Demasiados casos como las de Alcácer, Mariluz, Rhut y José… ¡Vaya chapuza de brigada mi sargento…!”
Pues sí. Y que todo esto le remite a uno a aquella España de tardes ardidas o calcinadas, bien sofocantes, con un sol cenizoso, ocres laderas y escorrentías fecales…
¡De verdad, qué España tan achicharrante!
Pero ya digo, que este verano se me hace de los de lento trasiego y paso espachurrado… Pues sí… de puro preñado de gruesas cigarras o más claro, de mediáticos cigarrones.
Porque al fin –que en fin parió Patxi- habrá elecciones. Y, “¡Kasu!” allende el Ebro… Y los de aquende. Que como vaticina D. Antonio el ventrílocuo y baranda del PP ¿vasco…?, esto huele a órdago independentista…
Ya lo han oído: que ahora, no estamos para quimeras ( ni nunca por los siglos de los siglos), como sentenció el técnico en safaris más docto (y expedito) del reino.
Que sabrán que se trata del mismo, al que ahora le ha dado, por “mensajear” e iluminar estas tinieblas por las que renquea su reino… Que si algo sobra en la Zarzuela es cordura, quehacer, templanza, abnegación… ya se sabe, todo eso… (que los afanes o chanchullos del yerno al final nada. Se van a resolver por aquello del Deus ex machina, o en paladino, como serpiente o chicharrina de verano… Que esto es España y olé…)
Porque lo de la Diada… Bueno, bueno… Eso ya parece que tiene otro cariz. Ahí ya sobrepasamos las virtualidades asumibles de una simple chicharra.
Porque si algo encabrita y saca de sus casillas a un español de verdad, es el sacrosanto asunto de la unidad. Eso es como antes con la hostia, se ve pero no se toca.
“Que si hay que desempolvar el Mauser, ahí nos tendrá la patria y el honor… y que aventuras separatistas… por encima de mi cadáver…”
Y ya estamos como siempre, “con la iglesia hemos topado” y con los energúmenos… Por si alguien había pensado que alguna vez dejaron de serlo. Ese es un mal endémico… “¡Oiga, que yo por Perejil mato!”
Y resulta, que cada vez somos más los que pensamos que entrar en harina les atasca.
Es que los manidos argumentos de la constitución, esa que se la pasan por el arco de los secretos alivios cuando les interesa, y sin ningún empacho, ya no cuelan. Que las constituciones -siete sin mal no recuerdo en 2 siglos-, se las lleva el viento, o la espada y el báculo cuando interesa.
Hoy, en pura democracia (como al menos en teoría tanto se pregona), las constituciones y los sistemas de gobierno, dependen exclusivamente de la voluntad libremente expresada del ciudadano y del pueblo que quiere que le represente. Con lo que sobraría esa unidad sacra impuesta por la violencia de las armas (¿Qué pinta “en una democracia” ese art. 8?). ¡Qué embelecos son esos de no se que divinos designios…! ¿Y qué diremos de esas monarquías tan anacrónicas como histriónicas?
Ya es hora de que cualquier español medianamente honrado, se pregunte si existe alguna razón (de la mente, no gonadal) que impida la soberanía catalana o vasca o gallega (que todo chega), que no sea la amenaza del tricornio o la del cuartelazo.
Eh ahí la cuestión. Rotundamente, que uno sepa, es la única. Lo demás: fiscales, arengas, pedorreos imperiales y moralinas trascendentales… sólo y nada más que eso: gaitas, txistus, tenoras, es decir, pamplinas.
Que nos devuelvan ya las soberanías que nos arrancaron a sangre y fuego, para adueñarse de nuestros recursos y patrimonios.
Después de ese secular e histórico expolio, ¿con qué conciencia, se atreven todavía a esgrimir tan cínicamente, valores como la solidaridad?
Pero es que este tórrido verano no se resigna a esfumarse en silencio, como otras veces, sin hacerse notar, por la puerta de atrás.
Va y nos dimite, la flor de Chamberí, condesa consorte de Murillo, Grande de España (¡Oh “glamouroso loby” azul!) …. En una palabra, lo más castizo (¡porque mira que la Espe castiza, remangada y arrabalera…!) que ha parido madre…
Nos guste o no, ha sido (apuesto a que seguirá en la pomada) la reina del Olimpo español o si se quiere la patrona del gineceo pepero.
Entre sus méritos: gran adalid de las privatizaciones a tutiplén y modelo y referencia de una élite o casta social tan selecta como restringida. Dizque los ojos y oídos de la corte…
Y sobre todo grande, eso Grande de España. Esa prosapia de todos aquellos “famosos” que se hicieron “grandes”-y dueños del cotarro imperial- mediante, guerras, genocidios, latrocinios etc… Hoy los más avispados, miembros honoríficos de la cofradía del pelotazo….
He ensayado un esbozo resumido, si se quiere informal, de un estío ardiente y a veces pegajoso, en cualquier caso en incesante ebullición…
Dos acontecimientos al menos, consiguieron atemperar esta agobiante canícula, enviándonos frescos retazos de otros horizontes límpidos y henchidos de oxígeno: los actos del Nafarroa bizirik del 17 de Junio en Iruña, con la participación de miles de personas, y el reciente Congreso de historiadores de Euskal herria organizado por Nabarralde.
Por lo demás, la verdad y al guión: ¡que insoportable chicharrina, de allende el Ebro!
Publicado por Nabarralde-k argitaratua









