De naciones y ejércitos

Se celebra -es un decir- el centenario de la matanza de la primera guerra mundial. En una revista francesa, he encontrado un texto militar de la época que ya tuve ocasión de comentar en otro medio de comunicación, pero que ahora me servirá para hacer una reflexión de mayor alcance. (Cuando lea “poilu”, sepa que es el mote con el que se designaba al soldado raso francés. Y, en labios franceses, “boche” se refiere a los soldados alemanes.)

‘Comandancia a 8 de octubre de 1916.

Duodécima División de Infantería

Estado Mayor

El general en jefe de la división ha constatado que, en términos generales, el saludo era ejecutado torpemente por los hombres y devuelto con desgana por los oficiales.

En consecuencia, el saludo será ejecutada en la Duodécima división de infantería de acuerdo con las disposiciones:

– El saludo del auténtico “poilu” (3 tiempos)

1º. tiempo: -Como un verdadero gallo de la Galia, enderezarse enérgicamente sobre los espolones, juntar vigorosamente los talones. Llevar lentamente la mano derecha a la posición de saludo reglamentario, tensar todo los músculos, el pecho hinchado, los hombros encogidos, el vientre recogido, la mano izquierda abierta, el meñique sobre la costura del pantalón. Fijar los ojos en los de su superior, levantar el mentón, y decirse: “Estoy orgulloso de ser un ‘poilu”.

2º. tiempo: -Bajar imperceptiblemente el mentón, alegrar los ojos y decirse mientras piensas en tu superior: “Tú también eres uno, a veces gritas, pero no importa, puedes contar conmigo”.

3º. tiempo: -Levantar el mentón, agrandarse con una expansión del tronco, pensar en los “boches” y gritar por dentro: “pelaremos a estos cabrones”.

– El saludo del oficial (2 tiempos)

1º. tiempo: -Envolver al soldado con una mirada cariñosa, devolverle el saludo mirándole fijamente a los ojos, sonreírle discretamente y decirle por dentro: “Eres un piojoso, pero eres guapo”.

2º. tiempo: -Levantar el mentón, pensar en los “boches” y decirse: “Gracias a ti, pelaremos a estos cerdos”.

Estos textos se deben aprender de memoria.

Firmado: General Brissaud.’

Quien haya visto ‘Paths of glory’ (Stanley Kubrick, con Kirk Douglas como protagonista, estrenada en español como ‘Senderos de gloria’), entenderá enseguida lo que hay bajo este comunicado del estado mayor francés: la abyección de los señores de la guerra. Mientras miles y miles de hombres morían en el frente, al general sólo le preocupan las formas. Al poder siempre le han preocupado mucho, las formas. Y hay quien todavía no ostenta ningún, de poder, y ya se ingenia el modo de formalizarlo en términos militares. Dirán que es para defendernos, pero el poder siempre empieza a tomar cuerpo cuando algunos, sectariamente, se arrogan la capacidad de designar al “enemigo interior” para defendernos de nosotros mismos. Y, en general, siempre lo hace con la excusa de que el “enemigo exterior” está a las puertas de la ciudad. Entonces, bajo las formas, asoma la jerarquía suprema: el poder necesita víctimas propias para justificar su razón de ser. Y se envuelve en banderas y saca pecho con himnos para imponer su lógica. Cuando la gente se mueve pacíficamente hacia su libertad, el militarismo -aunque sea teórico- debería entrar a formar parte del índice de materias prohibidas por la moral pública.

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