Jaume Rodri es un hombre polifacético. La vida le ha llevado por los caminos de la escultura, de la escritura, de la pintura, de la música, del cine, de la teología, de la sociología… Una vida así, por fuerza debe ser rica en vivencias, ya que requiere inquietud, curiosidad, reflexión y, sobre todo, afán de conocimiento. Rodri es también un hombre que quiere ver su tierra libre del yugo español y que por este motivo, en compañía de Pep Solé, diseñó en 2010 el Monumento a la Independencia de Cataluña, situado en el parque de Can Jalpí de Arenys de Munt, en recuerdo de la primera consulta por la libertad nacional que se hizo en esa ciudad el 13 de septiembre de 2009. Ahora, Jaume Rodri, ha publicado un libro que se llama “Jesús busca Jesús. Crónica de una búsqueda peligrosa” (Ediciones de 1984, 2015) en el que explica un viaje existencial entre los años 1963 y 2007 a través de sitios como París, Egipto, Palestina, La Habana, Lisboa, Lausana, Utrecht, Cadaqués o Barcelona.
El tema de fondo, como el título ya insinúa, es la búsqueda del Jesús histórico, pero por el camino van apareciendo cuestiones diversas llenas de interés y que provocan en el lector la sensación ambivalente de estar leyendo una novela de espías y, al mismo tiempo, un trabajo de investigación periodística sobre material sensible y con muertes misteriosas y asesinatos incluidos. Y es que cuando está el Vaticano por medio todo es posible. El Vaticano es el paraíso de la intriga, sobre todo si se remueven tierras que podrían desvelar mentiras que han sido consideradas verdades sagradas durante siglos. En este sentido, son muy elocuentes las palabras que Rodri pone en boca de Fidel Castro: “La Iglesia y el Vaticano son una fuerza política con una influencia muy superior a todas las demás que conozco por la sutilidad que tienen para entrar en el pensamiento más íntimo de la gente. Sobre todo de la gente sencilla. Del pueblo pobre, del pobre pueblo. En ese estadio en el que se puede atrapar la libertad, modelarla y deshacerla a voluntad”.
El libro explica que los romanos sólo crucificaban a los enemigos del imperio que eran pillados con armas en la mano, todas las demás cuestiones inquietaban muy poco a Roma. Es decir, que en realidad Jesús habría sido, al mismo tiempo, un guerrero armado y un líder espiritual que luchaba contra los romanos, ocupantes de su pueblo. La tesis, por tanto, es que Jesús habría nacido en Europa en el seno de una familia judía de la casa de David y exiliada en la Galia, donde los romanos confraternizaban con los judíos ricos y se respiraba una atmósfera más permisiva, lo que permitía urdir una trama para ahuyentar al invasor de Palestina. Si la hipótesis del monasterio enterrado en el desierto fuera cierta y pudiera acceder a lo que esconde, es casi seguro que desenmascararíamos una de las más grandes mentiras de todos los tiempos.
Confieso que cogí “Jesús busca Jesús” sin saber muy bien qué me encontraría, porque tanto el título como la contracubierta no me acababan de motivar, pero cambié de parecer con sólo leer las primeras páginas, ya que el tema es apasionante. Y Jaume Rodri lo hace más apasionante aún al acompañarlo de encuentros con figuras como Fidel Castro, Antoni Tàpies, Salvador Dalí, Salvador Allende o Gabriel García Márquez. Al llegar a la última página, el lector encuentra por completo pertinente el subtítulo “Crónica de una búsqueda peligrosa”, dado que el peligro aumenta cuanto más cerca estamos de la verdad.
RACÓ CATALÀ
http://www.racocatala.cat/opinio/article/37065/cronica-duna-recerca-perillosa








