Pues dicen que el Doctor Henrik Ehrsson, del Karolinska Institut de Estocolmo, ha inventado unas gafas que pueden revolucionar la relación paciente, médico. Dichas gafas se conectan a una cámara. Enfermo y médico se sitúan frente a frente. Otra conexión hará que el paciente perciba lo propio que ve el doctor. Se asegura que al apoyar el médico su mano en la del enfermo, éste llega a creer que se adentra en el cuerpo del facultativo. Aún hay más en esta alucinante experiencia, el paciente llega a sentir que es él el que toca, no el tocado.
No es lo sorprendente del prodigio -el tiempo dirá que hay en él de ciencia o de farsa- lo que me ha impulsado a citarlo. Es la reflexión -¿malparto?- que al comentarlo, aprovechando lo del Pisuerga etc…, fuerza el “ilustre” académico de la lengua D. Antonio Muñoz Molina. “¿Aprenderá un violador -se explaya el académico- si gracias a las gafas del Dr. Ehrsson, se ve a sí mismo en el cuerpo de la mujer a la que ha causado tanto sufrimiento?” Hasta aquí correcto. Pero llega la hora de pagar pechas, las que habitualmente ha de tributar la “intelectualidad” carpetovetónica, para asegurarse el pesebre. “Tengo mis dudas -prosigue el ilustre- de que los pistoleros vascos y quienes lo celebran pudieran aprender algo si se las pusieran”
Uno, que ni es pistolero ni celebra ningún género de violencia, también tiene sus dudas. ¿Existirá algún tipo de lentes, incluidas las del tal Ehrsson, que permita percibir a eruditos, prohombres y políticos españoles, como nos sentimos los vascos tras siglos de ocupación y de represión?
Porque uno se harta de ellos. ¿Académicos? Diría comisarios políticos, siempre obligándonos a ser sus conciudadanos y a olvidar nuestro euskera.
Ciudadanos, contra nuestra voluntad, a la fuerza ahorcan, de un país que nunca fue el nuestro y sometidos en el nuestro.
Ya tiene gracia que allá donde nos movamos nos tomen a los vascos por compinches de este desbarajuste imperial, histórico y político. Y sin comerlo ni beberlo, ahí estamos, encadenados a una patria que nunca elegimos ni amamos.
El colombiano Fernando Vallejo, tan controvertido como desinhibido, no se cortaba: “España no tiene redención y nuestra desgracia ha sido que nos colonizara esta raza, la más cerril de Europa”.
No apostaré por quienes ostentan el liderazgo de cerrilidad. ¿Británicos, gabachos, yanquis, godos, …? “Berdin da” – aunque tenga sobradas razones para nominar a los últimos-, Todos han sido y son avezados rapiñadores.
Pero que cada palo aguante su vela, que los vascos ya vamos bien servidos.
No se si vale despotricar contra la crisis económica y sus gestores, porque uno ya duda de si son técnicos o estafadores.
Lo de la justicia española -por ponerle algún nombre- me evoca una timba de tunantes, ultramontanos y camanduleros.
El mundo mediático me traslada al patio de Monipodio, a las enaguas de Celestina, y al sancta-sanctorum de la falacia…
De esa cofradía de tartufos que mangonea la gobernanza, mejor no hablar que luego se chinan…
Conciudadanos de ese sanedrín de la santa madre iglesia católica, apostólica y romana, tan hipócrita, avariciosa, “ciquiñosa”, inquisitorial y…¡puf!.. que nunca debió abandonar las catacumbas.
Ciudadanos de este estado, el mismo cuyas empresas andan arramplando a los pueblos pobres energías y otras materias primas.
El de las “fuerzas del orden”, tan racistas e incultas, que de puro insolidarias, denigran, torturan…-hay denuncias de varias ONGs que se escandalizan del trato al emigrante-.
El estado que explota y expulsa emigrantes…
Pues ahí va otra y otro prohombre prototipo de vástago de la matriz opusdeista de Navarra. D. Luis Herrero, de -entre otras- excelentes prendas, descendiente de secretario general del movimiento, copero y europarlamentario.
Pues que el tal Herrero, sin duda empapadito del espíritu FAES, se nos cuela en la parcela de Chaves… Ignoro si en nombre, de la madre patria y de sus ciudadanos, en nombre propio, del monarca, o del generalísimo, le ha endilgado en sus barbas lo de dictador.
¡Mira que tenía cerca a ese amigo de España, -brutal, ladrón y asesino donde los haya- Teodoro Obiang, también alumno de la Universidad del Opus.
Pues eso, que me repatea la enjundia, que me hagan conciudadano de tal espécimen del neofranquismo.
Y no es ninguna bobada el tal señor. Pensemos que en el ideario de esa secta aznariana, hay objetivos espeluznantes: “Apadrinar todas las lacras de la involución. Dar mano larga a las fuerzas de seguridad, garantizando su impunidad a la hora de reprimir. Desestabilizar hasta hacer imposible la convivencia. Siempre es posible revestir un proceso de democrático e incluso acudir al fraude electoral como técnica golpista etc…etc…
La FAES a la que pertenece el “ilustre emisario”, esta promoviendo la alianza entre empresarios españoles, latinoamericanos, el PP y la derecha sudamericana. Promueven la firma de contratos millonarios fraudulentos (con la intervención BBVA, Santander, Endesa…).
Son exportadores de crisis, de hambre, de genocidio…
Esa es la bazofia de estado del que a muchos nos obligan a ser ciudadanos, y el que lo ignore es que es tonto, no quiere enterarse o es un rufián como ellos.
Y si esto es así, demasiado evidente para un servidor y para su libre albedrío ¿dónde quedan los derechos de los ciudadanos que renunciamos a semejante estado?








