Cerrar el Crana: una decisión absurda y costosa

EL Gobierno navarro anunció la disolución de varias fundaciones públicas, entre ellas el Crana (Centro de Recursos Ambientales de Navarra). Pretende transferir al departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local todas sus actividades (promoción de la sostenibilidad, el voluntariado ambiental, energía y movilidad sostenibles, cambio climático y residuos).

Desde el nodo navarro de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, una iniciativa ciudadana preocupada por la situación energética actual, rechazamos esta medida porque compartimos los fines y valoramos la aportación del Crana hacia un modelo productivo más sostenible, eficaz y justo, además de económicamente viable. Sin mostrar un estudio de costes-beneficios ni tampoco realizar un debate parlamentario previo, la supresión del Crana se añade al desmantelamiento sistemático de la política ambiental y de servicios públicos en Navarra, como la reciente desaparición de la Sección de Medio Ambiente Urbano que apoyaba las Agenda 21 de municipios. Estamos ante una medida contraproducente a nivel presupuestario y una pérdida de eficacia en la Administración pública.

Es evidente que agencias como el Crana son imprescindibles para implementar políticas sobre el terreno con ciudadanos y empresas, algo que no está en las funciones de un departamento que se centra en diseñar políticas y regulación, y no en aplicarlas. Sin olvidar que este departamento no recibirá más medios para realizar o subcontratar ni siquiera una parte de estas múltiples actividades. Además, deja en evidencia un cierto desconocimiento del papel de organismos como el Crana, que no es una fundación que financie un par de proyectos vagos. Es una agencia de ejecución de alto nivel y utilidad como en muchas otras regiones (EVE en Euskadi, Institut Català d’Energia, etcétera). Navarra actualmente ya presenta unas carencias en servicios de atención e información al consumidor en temas medioambientales, especialmente en cuestiones energéticas. Esta decisión solo agravará la situación.

Podemos perder el trabajo, continuo y reconocido, de más de diez años de concienciación, estudios, formación en temas medioambientales y múltiples proyectos con procesos participativos como Hogares Kioto, Foro del Agua, Plan Bicicleta y campañas de prevención de residuos realizados con medios ajustados (del presupuesto total del Crana en 2013 de 546.000 euros, Navarra aportó solo el 24%) y más de una decena de personas cualificadas y dedicadas.

La miopía de algunos en el Gobierno de Navarra al considerar los programas medioambientales como un gasto “ahorrable” es preocupante, cuando son en verdad una inversión. Es, por ejemplo, el camino elegido por Noáin, pionera y premiada, cuyo exalcalde es el secretario general de UPN… Al contrario del supuesto objetivo de reducción presupuestaria, esta funesta decisión nos haría perder futuros proyectos con financiación europea, que hasta ahora el Crana ha gestionado eficientemente. Esta pérdida será brutal: por cada 100 euros recibidos del Gobierno foral, el Crana genera 90 euros de cofinanciación, incluida la europea (hasta ahora un total de más de 3 millones de euros).

¿Estamos de acuerdo en poner a Navarra a la cola del país en información, participación y acción ambiental? ¿Queremos comprometer nuestro futuro? Los que rechacen esta medida arbitraria pueden firmar la petición no-al-cierre-de-crana en Change.org y difundirla.

* Alejandro Arizkun Cela, Pablo Ausejo San José, Emmanuel Bergassé, Andrea Elía Jabat, David Marzo Pérez, Javier Zardoya Illana

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