Permítanme que hoy convierta este artículo editorial en un comentario de texto. Concretamente, de este artículo –absolutamente imprescindible y que debería circular como un caudal desbocado– que Jordi Goula ha publicado hace pocas horas (1) analizando el Informe Social de 2025 presentado por el Govern de Catalunya (2).
Porque Goula, con una mirada siempre aguda y con la autoridad que le dan décadas de análisis periodístico, económico y social, riguroso, hace una disección sobre la sociedad en la que nos vamos convirtiendo que debería ponerle los pelos de punta a cualquier persona con una mínima conciencia cívica y debería ser un motor instantáneo de movilización.
Recordaré sólo algunos de los datos que Goula pone de relieve, porque es necesario que los tengamos muy presentes.
En Cataluña, el 1% más rico acumula el 27,5% de la riqueza, casi cinco veces más que el 50% más pobre. El precio del alquiler ha subido un 129,4% entre 2000 y 2023, y tres inquilinos de cada diez están obligados a destinar el 40% o más de sus ingresos a pagar un techo. La pobreza y la exclusión social afectan al 24,8% de la población –más de dos millones de personas– y al 36,5% de los niños. La incidencia de exclusión entre familias monoparentales es del 47%. A los estudios universitarios accede el 73,8% de los jóvenes de las familias más ricas, pero tan sólo el 28% de los de las más pobres. Y el 11,8% de los trabajadores ocupados, pese a tener empleo, se encuentran en riesgo de pobreza.
Léanlas otra vez, todas seguidas, y déjenlas reposar. Porque lo que describen –la imagen de nuestro país que proyectan– no es una coyuntura desfavorable ni una crisis pasajera. Es el resultado de una acumulación de decisiones políticas –y de no-decisiones– que se ha normalizado hasta el punto de que casi ni nos escandaliza. Y esto es quizás el hecho más preocupante: que hayamos aprendido a convivir con una situación que es, objetivamente, una indecencia, una catástrofe social.
Goula lo dice con una claridad admirable, y creo que vale la pena reproducirlo: “Me cabrea mucho ver cómo lo hemos perdido [el dinero que Cataluña ha sido capaz de crear] y ha ido a parar vete a saber dónde. Y me cabrea tanto o más que no haya un clamor popular, a la vista de todos estos datos y realidades, para dar la vuelta a la tortilla”.
Sí. Enfada. Y mucho.
Cabrea porque detrás de cada una de estas cifras hay vidas concretas. Hay familias que no pueden pagar el alquiler a fin de mes. Hay niños que llegan a la escuela sin desayunar. Hay jóvenes que abandonan sus estudios no por falta de capacidad sino por falta de recursos. Hay trabajadores que cumplen cuarenta horas semanales y no llegan a fin de mes. Y esto es mucho más que una estadística. Es una fractura social gravísima que se profundiza año tras año, a pesar de que, como Goula señala con toda la razón, el dinero necesario para impedir este desastre está ahí. Cataluña lo ha generado. Lo ha generado con creces. El problema es que durante décadas ha ido a parar a un sistema de financiación injusto que ha despojado el país de recursos mientras la población se empobrece. El expolio.
Un expolio con una sola solución estructural: la independencia. Porque sin la independencia –teniendo en cuenta la larga experiencia acumulada ya desde hace tantas décadas– todo lo que se construya será provisional, dependiendo de la (escasa) buena voluntad de España, sujeta a los ciclos electorales españoles y a las negociaciones de despacho.
La soberanía fiscal absoluta –esto ya lo digo yo– no es, pues, un eslogan independentista. La soberanía fiscal absoluta, la independencia, es la condición sin la cual no será posible ninguna política social capaz de darle la vuelta a la situación que tenemos en Cataluña, sin la cual el país irá hundiéndose irremediablemente en un pozo de promesas. Tal y como demuestran los datos presentados –¡poca broma!– por el govern de la propia Generalitat.
(1) https://www.vilaweb.cat/noticies/catalunya-o-que-fer-quan-la-prosperitat-no-arriba-a-tothom/
(2) https://social.bibliotecadigital.gencat.cat/bitstream/handle/20.500.14622/1569/2025-informe-social-catalunya.pdf?sequence=8&isAllowed=y
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