Rio 2016: inflación, corrupción y desencanto
Por Andy Robinson
Rio de Janeiro,-
José Gómes vive en la única casa que queda en pie en la Rua François Cervert, una calle cuyo nombre homenajea al piloto francés de Fórmula Uno cuyo cuerpo fue descuartizado en un accidente en el Gran Prix estadounidense de 1973. Si esta imagen parece gratuitamente violenta para la primera frase de un artículo sobre Rio de Janeiro a un año de los Juegos olímpicos, puede ser la indicada para describir el estado actual del barrio de Vila Autodromo.
Desde el inicio de la construcción del Parque Olímpico en el antiguo circuito de carreras de Barra da Tijuca, a 40 kilometros del centro de Rio, las excavadoras entran cada semana para allanar las viviendas desocupadas. Lo que queda es un paisaje apocalíptico de escombros, edificios cortados en dos y perros abandonados. En marzo del 2014 vivían 650 familias en Vila Autódromo. Ahora, quedan 190, el resto seducido por indemnizaciones de entre 150.000 de euros a medio millón de euros (la cantidad ofrecida es aleatoria, aseguran los vecinos) y un pequeño apartamento en la periferia lejana. “Quiero quedarme; es un barrio tranquilo, sin traficantes ni milicias; pero no voy a poder,”, se lamenta Gómes que vive con su familia en la casa que él mismo construyó hace 14 años. Su mujer, Cicera de 60 años, enferma de diabetes, quiere marcharse ya. Hasta la pequeña iglesia evangélica donde ella buscaba salvación ha hecho el pacto faustiano. “Hicieron negocios con las indemnizaciones; pero Dios es maravilloso”, dice.
Son los últimos casos de unos 10.000 residentes de Rio que serán desplazados por el urbanismo olímpico, -según un nuevo informe del Observatorio das Metropolis en Rio-, bien forzosamente, bien incentivados por indemnizaciones o bien por las subidas disparadas de los alquileres. Nem todos tem un precio, desafía un grafiti pintado en la pared interior de una vivienda derrumbada. Pero en el Rio preolímpico, donde la inflación del 10% y una galopante revalorización inmobiliaria coinciden con una recesión económica y un nuevo ajuste fiscal, todo el mundo habla obsesivamente de los precios.
Y de los sobornos. Detrás de un muro que separa las ruinas de Vila Autódromo de la construcción olímpica, se levantan unos sesenta bloques de apartamentos, un centro comercial de lujo, un distrito financiero llamado The City, y un hotel de lujo de capital japonés que competirá con los nuevos Hyatt y Hilton al otro lado de la carretera construidos con créditos del banco público más grande del mundo, BNDES. Más allá: la Villa olímpica, 30 edificios con 3.600 apartamentos , y otra treintena de torres de 13 pisos levantadas en suelo público, por la constructora Andrade Gutierrez, cuyo consejero delegado fue encarcelado hace un mes acusado de delitos de cohecho en la implacable investigación anti corrupción conocida como “Lava Jato” (lava coches). Otro socio en estas promocion es Odebrecht, otra constructora cuyo presidente se encuentra entre rejas también por presuntamente inflar el coste de sus obras realizadas para la petrolera estatal Petrobras con el fin de pagar sobornos. Financiados con créditos de otro banco público Caixa Económica , los pisos construidos para los 10.500 atletas serán vendidos por Andrade y otros promotores, a precios del hiper inflado mercado inmobiliario en este nuevo barrio de turismo, compras y finanzas cuyo suelo se ha revalorizado más del 200% desde el 2010. “En Rio hay una larga tradición de subvenciones públicas concedidas en nombre de beneficios privados”, dice Chris Gaffney, geógrafo especializado en Brasil de la Universidad de Zúrich.
El principal promotor es el vetarano Carlos Carvalho de 91 años, cuya inmobilaria Carvalho Hosken es socio en proyectos del parque Olimpico de Andrade Gutierrez y Odebrecht.. Carvalho cuenta con que las promociones de la villa de los atletas en Ilha Pura -con apartamentos de lujo con vistas al mar, un lago artifical y jardines tropicales- se convierta en una mina de oro despues de los juegos. “Los jardines que hemos planeado llegarán a un nivel que solo los reyes han tenido en el pasado”, dijo en The Guardian.. Carvalho llegó a decir que sus promociones en Barra da Tijuca han sido como “encontrar petroleo en la superficie de la tierra”
Al otro lado de la montaña Corcovado y del Cristo Redentor, se va terminando la ampliación del estadio olímpico construido para los Juegos pan americanos en el 2007. Pese al escandalo de sobornos destapado este verano en la FIFA, el estadio lleva el nombre de José Havelange, ex presidente de la desacreditada federación de futbol mundial, inventor del sistema clientelista de sobornos y patrocinios corporativos que –según se sospecha- ha tenido su última expresión billonaria en el mundial del año pasado en Brasil ahora bajo investigación del FBI y la fiscalía brasileña.
Ahora, con un presupuesto de 37.600 millones de reales (unos 10.000 millones de euros), los Juegos Olímpicos darán una segunda oportunidad a constructoras como Andrade y Odebrecht, . Más al norte –detrás de la célebre favela Ciudad de Dios- otra constructora Queroz Galvao, adjudicada obras por 200 millones de euros como los centros acuático e hípico, está siendo investigado también en el caso Lava Jatos. Mientras, el Gobierno de Dilma Rousseff ha anunciado recortes de pensiones, prestaciones por desempleo, educación así como la retirada de controles sobre el precio de la luz “Yo me formé en educación física; jamás pensaba que el deporte podría causar tantos trastornos”, dijo Luis Claudio Silva, residente de la Rúa autódromo desde hace 20 años, cuya mujer Maria da Penha sufrió fracturas en la cara tras ser golpeada por un policía antidisturbios en junio durante una protesta contra las demoliciones. Mientras hablaba , un helicóptero de la policía militar sobrevoló el barrio. “Hasta mandan drones para vigilarnos”, añade Silva.
Vila Autódromo tiene calles con nombres y números porque –a diferencia de muchas favelas- fue legalizado y urbanizado en 1994 por el ex alcalde de izquierdas Leonel Brizola, aun despreciado por la elite carioca por intentar resolver el problema de las favelas mediante la legalización y no la represión policial. Según la ley, los vecinos tienen derecho de residencia durante 99 años. Pese a ello, las presiones para que se marchen incluyen constantes cortes de luz y agua. “El ayuntamiento esta cometiendo una violación muy grave”, dijo Rodrigo Pacheco, el defensor público, en una entrevista en su oficina en el centro de Rio.
Una vez que Vila Autódromo se haya borrado del mapa, el alcalde de Rio , Eduardo Paes, oriundo de Barra da Tijuca, habrá logrado en Barra lo que jamás se ha conseguido en el cotizado “zona sul” de Rio. En las favelas que trepan por las peñones por encima de los distritos opulentos de Ipanema, Leblón, y Gavea, resultaría inviable indemnizar la marcha de cientos de miles de cariocas pobres de tez moreno y negro por mucho que estos estorben. Pero quizás el mercado lo hará por sí solo. En la favela de Vidigal, la gentrificación ya acelera a marchas forzadas tras una explosión de precios hasta de las infraviviendas del 400% en cinco años, “Incluso la gente que tiene títulos de propiedad se marcha; los precios en las tiendas de Vidigal se han disparado tras la llegada de tantos extranjeros”, dice Felipe Paiva, residente de Vidigal. Aunque matiza: “No es cierto que Madonna y David Beckham han comprado casas en la favela”. Pasa algo parecido en la enorme favela de Rocinha, con mas de 100.000 habitantes, aunque la presencia muy visible de narco traficantes en las callejuelas laberínticas asi como las cloacas abiertas, hace difícil que se produzca una gentrificación al estilo de Vidigal.
Lo que más llama la atención en Rio a doce meses de los Juegos es la falta de ilusión. Las escenas de júbilo en la playa de Copacabana tras la nominación de la primera ciudad latinoamericana para unas olimpiadas marcaron el momento cúspide del optimismo lulista. Condenado a vivir bajo la sombra de Sao Palo desde que se desplazó la capital a Brasilia en 1960, Rio parecía estar recuperando su protagonismo gracias a la Olimpiada y al descubrimiento del petróleo pre-sal en el Atlántico. Pero, ahora, la enorme sede de Petrobras en el centro de la ciudad está vigilada por policías anti corrupción y la Olimpiada se espera con aun más desconfianza que el Mundial.
El uso de los juegos como catalizador de un nuevo centro económico e inmobiliario, libre de favelas, en Barra da Tijuca genera escepticismo hasta en las clases más pudientes de la zona sur. Pocos creen que la prolongación de la línea de metro, ni el nuevo autobús exprés, resuelvan el problema ya crónico de tráfico que convierte un desplazamiento de media hora desde Barra al centro en un viaje de dos horas y media. “Los juegos tenían que servir como un deus ex machina para acelerar proyectos de infraestructura , pero ni van a servir para eso”, dice Sergio Martin historiador de la Universidad jesuita, PUC-Rio.
Aguas fecales olimpicas
Los estimados 27.000 periodistas que acudirán, según las previsiones oficiales, a los Juegos Olímpicos dentro de un año, seguramente no harán mucho caso a las cloacas abiertas ni el fétido olor en las favelas y otros barrios populares en el norte de Rio, lejos de las actividades deportivas. Pero los que cubren los deportes acuáticos pueden acabar comentando el tema. Las autoridades municipales ya han reconocido que Rio incumplirá su compromiso por recoger y tratar el 80% de las aguas residuales que se depositan en la Bahía de Guanabara, donde se celebra la mayoría de los eventos acuáticos. Las pruebas de calidad del agua en la bahía realizadas la semana paseada por la agencia Associated Press detectaron niveles de virus y bacterias fecales considerados peligrosos para la salud de los deportistas acuáticos. Thomas Bach, el presidente del Comité Olímpico Internacional asegura que fuertes medidas de limpieza “se aplicarán justo antes de los juegos para garantizar la salud de los atletas”. ¿Y después? Pues, todo volverá a ser igual en las playas de la Bahia donde se bañan las capas mas desfavorecidas en un mar de excrementos. Asi es el padrao olimpico . igual que el padrao del mundial. Así mismo, se incumplirá el compromiso de dragar y limpiar las lagunas que separan el Parque olímpico de la playa de barra da Tijuca donde los indicios de coliformes fecales es 1.000 veces mas alto que el limite. Los pescadores residentes del Vila autódromo se ganaba la vida pescando en las Lagunas. Pero , como no se prevén actividades deportivas durante los juegos , la limpieza se ha suspendido. “El dragado no es un problema para las Olimpiadas”, dijo el alcalde Eduardo Paes al diario O Globo. “Si no se termina, no se notará la más minima diferencia”.
LA VANGUARDIA
Diario Itinerante
La derecha brasileña sale del closet y da pelea
Por Eric Nepomuceno
En la Cámara de Diputados, la bancada que representa el gran negocio de las sectas evangélicas –los autonombrados obispos y pastores electrónicos– defiende iniciativas contrarias a todos los avances igualitarios y de inclusión social.
Desde Río de Janeiro
En 1996, cuando el primer mandato de Fernando Henrique Cardoso todavía era moderadamente socialdemócrata, el secretario nacional de Intercambio, del Ministerio de Cultura, se reunió en Madrid con su par español. El gobierno derechista de José María Aznar, del Partido Popular, había debutado hacía poco. El secretario brasileño, que tenía buenos contactos con el gobierno anterior, del socialista Felipe González, quería conversar sobre acuerdos y proyectos bilaterales. El funcionario español aclaró a su interlocutor cuáles eran las directrices culturales de la izquierda, y luego mencionó las de la derecha. El brasileño quedó esperando por la secuencia, es decir, cuáles serían las líneas del nuevo gobierno español. Y sólo entonces se dio cuenta de que el funcionario del gobierno Aznar se reconocía claramente como de derecha.
La sorpresa del integrante del gobierno de Cardoso era comprensible: al fin y al cabo, en Brasil nadie, ni siquiera el más retrógrado de los partidos, se admitía como de derecha. Todos se decían de centro.
Pasado el tiempo, desde hace como tres o cuatro años, y en velocidad vertiginosa, crece en Brasil el espacio ocupado, especialmente en los medios de comunicación, por los que se declaran abiertamente de derecha. Toda la furiosa campaña contra el PT en primer lugar, Lula da Silva en segundo y luego Dilma Rousseff encuentra fuerte eco en el Congreso, especialmente en la Cámara de Diputados, donde la bancada que representa al gran negocio de las sectas evangélicas –los autonombrados obispos y pastores electrónicos– defiende iniciativas contrarias a todos los avances igualitarios y de inclusión social. Buen ejemplo de eso es el proyecto de ley, defendido por el presidente de Diputados, el evangélico Eduardo Cunha, que propone, como respuesta al Día del Orgullo Gay, se decrete el Día del Orgullo Heterosexual. Sería apenas cómico, si no fuese el reflejo de una amplia serie de otros proyectos que van de la prohibición de clases de orientación sexual en las escuelas públicas al combate abierto de lo que llaman “dictadura de las minorías”, en referencia tanto a afrodescendientes como a indígenas, al reconocimiento de derechos de las parejas homoafectivas y a todo lo que suene como contrario “a la moral y a las buenas costumbres”.
En los medios de comunicación, periodistas de trayectoria más bien discretas hasta hace un par de años ganaron espacio consolidado. El otrora respetable semanario Veja, de la editorial Abril, abriga a un grueso puñado de columnistas que se dedican, de manera extremadamente agresiva, a demonizar no sólo al gobierno, al PT y a Lula, sino a todo lo que les parezca izquierdista. Su principal estrella es Reynaldo Azevedo, cuyo texto bien estructurado no ahorra expresiones que, más que agresivas, suelen ser directamente groseras. Además del sitio de Veja en Internet, Azevedo es también columnista del diario Folha de Sao Paulo y participa de programas de la radio Joven Pan, de San Pablo.
El caso de esa radio, a su vez, sirve de redondo ejemplo del avance desmesurado de la derecha. Hasta hace poco, la emisora agonizaba por falta de audiencia. Fue cuando su sagaz propietario decidió abrir espacio a una programación exclusivamente dedicada a bombardear con cualquier tipo de argumento –lo que incluye denuncias infundadas e informaciones claramente manipuladas– al PT, a Dilma, a Lula y a la izquierda en general. Resultado: la moribunda emisora pasó a integrar la lista de las más oídas en San Pablo. Esa tónica –inventar denuncias, crear falsas verdades, acusar sin ningún pudor– es la principal característica de la nueva derecha. Son varias las estrellas de esa nueva ola en las redes sociales. Pocas, sin embargo, tienen público tan amplio como Olavo Carvalho, que se autotitula “filósofo” (jamás concluyó un curso académico de filosofía). En el mercado editorial, los libros escritos por Carvalho y sus pares suelen superar la marca de los cien mil ejemplares, para la alegría de los editores.
El epicentro de esa derecha que asume su verdadero rostro está en las clases medias de San Pablo, la mayor y más rica ciudad brasileña. Pero otros grandes centros urbanos, como Curitiba, Belo Horizonte y hasta Río de Janeiro, por años considerada la más progresista ciudad del país, también cuentan con gruesos contingentes de lo que, en Estados Unidos, serían alegres integrantes del ultraconservador Tea Party. Además de la furiosa y desmedida campaña contra la izquierda brasileña, otros gobiernos regionales suelen provocar urticaria en sus voceros. Cristina Kirchner, Rafael Correa son blanco de epítetos ofensivos. Evo Morales, a su vez, suele ser tratado como “falso indio”, mientras que Nicolás Maduro y su antecesor, Hugo Chávez, son “dictadores sanguinarios”. De Cuba y Raúl Castro, mejor ni hablar.
Ese fenómeno, cuya fuerza no deja de crecer, dio impulso a las manifestaciones callejeras del pasado marzo, cuando alrededor de un millón y medio de brasileños (sus defensores en la prensa primero hablaron de “más de dos millones”; ahora, ya mencionan “más de cuatro”) se unieron en gritos que iban del pedido de retorno de los militares al fin del gobierno de Dilma. En poco más de una semana, el domingo 16, habrá nuevas marchas defendiendo la deposición de Dilma, ahora claramente apoyadas por los partidos de oposición, empezando por el PSDB presidido por el mismo Aécio Neves que salió derrotado el pasado octubre.
Los organizadores esperan por lo menos cuatro millones de furiosos manifestantes. Pero esta vez, dadas la insatisfacción generalizada y la inmovilidad del gobierno, puede que ese número sea verdadero. Los estrategas de Dilma ya empiezan a trazar proyecciones sobre el tamaño del desastre y sus consecuencias inmediatas. El cuadro es feo.
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