Antoni Batista: “Cuando Arnaldo Otegi se presente a unas elecciones, las ganará”

Entrevista al periodista autor del libro ‘Otegi. La fuerza de la paz’.

“Al Estado no le interesa ETA, pero sí le interesa agitar el fantasma de ETA porque con este fantasma contamina el independentismo”, asegura.

 

El periodista Antoni Batista (Barcelona, 1952) es especialista en situaciones de conflicto y ha escrito ampliamente sobre el País Vasco y ETA. El último de estos trabajos es ‘Otegi. La fuerza de la paz’ (La Campana, 2015). En esta entrevista asegura que cuando Arnaldo Otegi salga de la cárcel (donde está desde hace seis años) “puede producirse el efecto de la ‘mandelización’: una víctima del sistema que ha sufrido por defender sus ideales”, y que la disolución de ETA “es una cuestión política que puede pasar en cualquier momento”.

 

-¿Arnaldo Otegi es la persona que más ha contribuido a poner fin a la violencia de ETA?

-La izquierda abertzale es un colectivo y ha habido mucha gente que ha contribuido a poner fin a la violencia de ETA, y en diferentes momentos. Otegi es la persona que ha culminado esta serie de fases, y que ha podido ver la materialización del fin de la violencia, donde su contribución ha sido decisiva. Si le tenemos que poner cara a la paz, es la suya.

 

-¿Es Arnaldo Otegi un hombre de paz?

-Lo que intento en el libro es explicar la personalidad de Otegi, hablar del Otegi desconocido y explicar la persona y sus rasgos desconocidos. Intento romper el arquetipo que dice que Otegi es un terrorista. Es un hombre que cree en la paz en sí misma, como valor humanístico. La paz no es una operación táctica sino una opción de convicciones. Sin embargo, él mismo reconoce que para él la paz es eso, pero que sin el efecto táctico de la paz quizá no se habría conseguido.

 

-Que la violencia continuara ¿ha interesado a los diferentes gobiernos españoles?

-Es una pregunta delicada, y lo mejor que se puede hacer para responder una pregunta así es citar a alguien. Arzalluz se inventó la “teoría de la llaga sangrante”, que consiste en decir que el Estado podía soportar una cota determinada de violencia pero en cambio no podía soportar un proceso secesionista. ¿Al Estado le interesa la violencia? No, nadie quiere muertos ni víctimas ni sufrimiento. Al Estado no le interesa ETA, pero sí le interesa agitar el fantasma de ETA porque con este fantasma contamina el independentismo.

 

-Ernest Lluch se reunió con Otegi en Barcelona en un encuentro que usted organizó. Pero ninguno de los dos explicó de qué habían hablado. ¿Se lo ha preguntado usted a Otegi?

-Hay determinadas preguntas que si las haces arriesgas a perder la fuente o la confianza. Y pierdes tanto que te la ahorras. Es decir: no se lo pregunté. Se lo quería preguntar a Ernest Lluch porque le tenía más confianza y una amistad muy fuerte pero murió dos semanas antes de que yo fuera a su casa, a donde me había invitado.

 

-El fantasma de ETA, que algunos personalizan en Otegi, ¿conviene a España?

-La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo hace pocos días que “Otegi está donde debe estar: en la cárcel”. Así que no hay más comentarios.

 

-¿Realmente, sin violencia se puede hablar de todo?

-Eso es lo que pensábamos, pero la realidad está demostrando que, al menos, con el PP no se puede hablar de todo; pero con el PSOE sí. La paz que construyó Arnaldo Otegi no habría sido posible sin el Partido Socialista de Euskadi y, concretamente, su amigo, Jesús Eguiguren, que es una de las personas que todavía lo visita en la cárcel.

 

-¿Qué efecto tiene el hecho de que Otegi lleve seis años en prisión?

-En España parece que el efecto es magnífico, escuchando a Santamaría. Este libro en el mercado español no creo que venda, porque habla de la fuerza de la paz de una persona que están convencidos de que es un terrorista. En cuanto al efecto personal en Otegi, seis años en prisión en plena madurez intelectual y política, es durísimo. Cuando salga de la cárcel en su ámbito sociológico puede tener el efecto de la ‘mandelización’: una víctima del sistema que ha sufrido por defender sus ideales. Y esto puede catapultar su personalidad política y hacerlo lehendakari.

 

-¿El objetivo del Gobierno es evitar que Otegi se pueda presentar a las elecciones vascas?

-Sí. Está inhabilitado hasta el año 2022 y el gobierno ya se ha preocupado de que esta inhabilitación sea firme. De lo que estoy convencido es que cuando Otegi se presente a unas elecciones, las ganará.

 

-¿Otegi quiere ser lehendakari?

-Él es una persona muy modesta y no lo pregona, pero si le preguntas responde que “¡a quién no le gustaría ser presidente de su país!”

 

-¿Qué cree que pasará cuando Otegi salga de la cárcel?

-El Tribunal de Estrasburgo quizás jugará un papel importante en este tema, porque cuando Otegi haya cumplido la pena de prisión, y empiece a salir en toda la prensa internacional (porque ya le han convertido en un personaje internacional) y él se pueda expresar y manifestar, quizá podrán tumbar la inhabilitación para que se pueda presentar a unas elecciones.

 

-¿La historia ya ha absuelto a Otegi, como dice el libro?

-¡Por supuesto, y con creces! Uno de los hombres que ha hecho más para poner fin a la lucha armada, que lo consigue y que por ello lo encierran en prisión es un hombre que tiene mucho recorrido.

 

-Lo que falta ahora es la disolución de ETA y el reconocimiento del daño causado. ¿Cómo está este tema actualmente?

-El reconocimiento del daño causado está muy avanzado. Ellos han dado pasos muy significativos, y yo soy testigo e inductor, junto con el profesor Antoni Segura, de un encuentro en Barcelona entre víctimas de ETA y víctimas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Fue sumamente interesante, una lección de humanidad. Cuando las personas sacan lo mejor de ellas mismas son capaces de muchas cosas. Y hacer el esfuerzo de encontrarte con una persona que ha matado (y si te han matado al padre, por ejemplo), supone tener mucha fuerza moral y, cuando existe, se pueden hacer muchas cosas. De eso hace dos o tres años. Así que hace años que el tema del reconocimiento del dolor causado por ETA ya va adelante.

 

-¿Y la disolución de ETA?

-Es una cuestión política que puede pasar en cualquier momento.

 

-¿Ve el Gobierno dispuesto a dar un paso en el tema de los presos?

-El gobierno del PP no. El gobierno del PSOE tengo la esperanza de que lo haga.

EL MÓN