Sobrecogedor Altiplano andino. Tal vez el marco más difícil al que tuvieron que hacer frente los protagonistas de las civilizaciones americanas. Alturas desoladas agrandadas por los perfiles de la Cordillera. Las inmensas planicies aumentan la imagen de desolación. La apariencia de escasez que dan las hierbas de porte pequeño, alternando con la abundante piedra produce la impresión de desierto de vida. La presencia de vicuñas y sus congéneres domesticados, llamas y vicuñas, evidencian lo falso de nuestra percepción primera, al igual que la aparición súbita en el punto más inesperado de importantes grupos humanos -hombres y mujeres- que esperan a los turistas con sus tejidos y otros productos artesanos, desparramados por el improvisado mostrador del suelo, mercancías estas que parece imposible guardar en los hatos que traen y llevan sobre sus espaldas unos y otras.
Es admirable, por demás, la conquista humana de este medio físico; me refiero a la realizada por los nativos. El ser humano andino adaptó su cuerpo a la vida en la altitud. Primero lo habían hecho los camélidos autóctonos. Variante domésticas son la llama y alpaca, desde nuestra perspectiva cultural poco productivos. Lo cierto es que sus antecesores han sido los únicos animales en adaptarse naturalmente a las condiciones del Altiplano. En principio fueron objeto de caza, luego el andino logró su domesticación. Proporcionan carne y pelo -las fibras más cotizadas- parecen limitados como medio de transporte ¡He aquí una de las razones que condicionaron el desarrollo de los americanos originarios! No obstante ¿Cómo hubieran podido estos sacar partido de las Altas tierras sin la contribución de tales animales? Y no es correcto olvidar que es este escenario uno de los más destacados de la civilización.
Por lo que toca a la agricultura, el andino domesticó e hizo evolucionar plantas de tantos valores alimenticios como maíz, patatas y otras, sin las que el Mundo europeo no hubiera podido alcanzar la capacidad económica y técnica posteriormente conseguida. La patata -el pan de los pobres que llamaron algunos- el maíz generalizado por todo América, pan y forraje en Europa. Lo cierto es que la agricultura llegó a representar la principal preocupación en el Imperio Inca -Tawantisuyu-. Las grandes ciudades como Machu Picchu, Oyataintambo, aparecen rodeadas de grandes abancalamientos. No son simples bancales, sino terrazas preparadas, resultado de un meticuloso estudio de las condiciones climáticas, edafológicas y demás, en los que se suministra humedad sin despilfarro mediante la disposición previa de todo un sistema de suministro de agua, distribuida a través de conductos subterráneos, en cantidades totalmente mensuradas que proporcionan humedad a los cultivos. También se generan condiciones de temperatura al aire libre y en general que permitían la experimentación agrícola en las situaciones más diferentes. Son estos logros muy superiores a los que podían presentar en aquella época las agriculturas del Continente viejo, cuando menos las europeas. En el terreno de la selección y modificación de especies cultivadas que se suministrarán a los agricultores para su producción ¡ Nada en Europa que sirva de parangón!
El Imperio Incaico se basó en el desarrollo agrícola. La Agricultura representó una de las preocupaciones básicas del Estado Andino con mucha antelación sobre los pretendidos adelantados europeos. El propio Estado incaico creó imponentes centros de investigación -en Tipón, en Morais-, centros con las condiciones mejores para la experimentación científica en la línea señalada más arriba. Las imponentes estructuras de Machu Picchu y Cosco son los modelos en materia arquitectónica. Nos sobrecogemos ante la grandiosidad de los bloques de piedra, trabajados con una tecnología de apariencia simple, pero que, al haberse perdido, resulta inaplicable hoy en día ¿Qué es más digno de admirar, los inmensos bloques de Sacsayhuaman o la finura del pulido y precisión de encaje de tantos sillares de Machu Picchu o del Cuzco? Los ingenieros actuales son incapaces de reconstruir alguno de los muros que se desploman por el descuido de sus conservadores. Por lo que toca a las técnicas de ejecución, quizás sea mejor no especular, sin olvidar las eficaces medidas antisísmicas… En todo caso es obligado señalar que muchas de las infraestructuras realizadas por estas culturas han llegado a nuestros días en condiciones de perfecta utilización. En ocasiones se puede contemplar infraestructuras ejecutadas recientemente con las tecnologías actuales, destruidas e inutilizadas como resultado de una inadecuada evaluación de las condiciones naturales. Los peruanos actuales comentan señalando a las infraestructuras antiguas en perfecto estado: Estas las hicieron los incas…, señalando luego el brusco deterioro de las actuales, concluyen… aquellas los incapaces…
Estamos acostumbrados a admirarnos de las grandes obras arquitectónicas y brillantez de la cultura suntuaria de incas y de las civilizaciones de la América autóctona en general. con condescendencia de personas de cultura occidental calificamos de ingeniosas, sin más, las capacidades técnicas en todo orden, mostradas por tales culturas. Es únicamente el ingenio del individuo que afronta con ligereza mental espontánea problemas técnicos inmediatos. Dominados por la perspectiva de considerar nuestra propia cultura, como única solución, basada en la utilización de la razón, se nos escapa la posibilidad de que otras culturas cuenten con sistemas de conocimiento sistemáticos, apoyados en una observación metódica, así como de la organización de datos y sistematización de conclusiones derivadas de ellos; lo que denominaríamos, en definitiva, conocimiento científico.
Puede resultarnos a los europeos difícil de aceptar que esos hombres y mujeres de piel arrugada y cobriza que nos evocan a nuestros abuelos y sus coetáneos, en una época en que en nuestras tierras no se había producido todavía el cambio de modo de vida tradicional a lo actual; gentes de aspecto envejecido, pero casi siempre de edad inferior a la nuestra, que contemplamos hoy en las ciudades actuales suramericanas, o trabajando en los campos con técnicas que nos pueden parecer prehistóricas y que consideramos no aportan nada al acervo de la cultura humana, por lo limitado de su actual apariencia.
Las grandes hazañas técnicas en la construcción, metalurgia, medicina y la precisión en la fijación del tiempo astronómico generalizado en las culturas amerindias, junto con las manifestaciones artísticas de primer orden de este mundo, no pasan de ser para nosotros sino expresión inmediata de una inteligencia humana, brillante, pero sin organizar. Pasamos al lado de estos logros técnicos con la condescendencia de quien considera que fue fácil imponerse al europeo, gracias a la superioridad de sus armas de fuego, frente a la simpleza de la madera y piedra que se oponía a las mismas. Descuidamos que la denominada hazaña de Pizarro fue posible gracias al sistema viario elaborado por los Incas -nada semejante existía en la Península- y un sistema de almacenamiento de alimentos ejemplar, que ayudó a los españoles de modo decisivo en la conquista. Era la muestra de una organización política que atendía primordialmente a la producción de alimentos, su almacenamiento y su distribución. Estos hechos evidencian la superioridad de aquella cultura sobre la existente en el estéril periodo de los austrias españoles -también de los borbones-, incapaces de abordar el terreno económico desde la perspectiva del gobierno. Todo un sistema de conocimientos fue arrumbado por los conquistadores que no consideraron debían reflexionar sobre tantos aspectos de la cultura que sometían, tan superior a la propia. Lo importante era el oro, la plata y el trabajo expoliado de los indios.
En el museo nacional de Lima las vitrinas presentan muestras cerámicas, textiles y otras de diferentes culturas andinas. Admiran la perfección de concepción y ejecución de la mayoría, en particular las mochicas, tan cercanas a las mejores representaciones humanas de nuestra cultura occidental ¡Desde luego! La calidad de los textiles parece insuperable ¡De improviso! Aparece un arcabuz español en un panel ¡Será fuerte! Pero no deja de ser burdo ¿Fue la superioridad cultural el factor que se impuso en el ponderado encuentro entre dos mundos que pretenden los españoles? ¡Qué fácil parece la conquista española ante aquella sociedad tan desorientada del camino que debía seguir la Humanidad! ¿Nos atreveríamos a afirmar que los burdos germanos se impusieron a las sociedades del Imperio romano por su mejor bagaje tecnológico? Creo que deberíamos revisar nuestros puntos de vista en lo que toca a la superioridad cultural de nuestros antepasados conquistadores europeos, frente a los amerindios que sometieron. Lo cierto es que la comparación entre los diversos aspectos puede ofrecernos un resultado muy diferente de la percepción que tenemos. Los trazados urbanos de tantas poblaciones, con servicios que los europeos han tenido que esperar hasta el siglo XX; Agua, baños, evacuación ¿Por qué, si no, las reocuparon los españoles?
En esta materia de la altura técnica y organizativa alcanzada por los andinos y otros amerindios deberíamos considerar igualmente las estructuras de organización política. Los mismos incas lograron establecer un Imperio desplegado entre la actual Argentina y Colombia, en un espacio que puede superponerse desde Galicia hasta Eslovaquia; Extensión impresionante que fue dotada de un sistema de comunicación impresionante, basado en calzadas, denominadas Camino del Inca. Es esta una dotación imponente por su despliegue, únicamente comparable a la red de calzadas construidas en la época del Imperio romano. Enseguida puede aparecer la objeción; los andinos desconocieron el arco… ¿Estamos seguros?… Lo cierto es que en algunas de las islas del lago Titicaca se pueden observar diversos arcos exentos construidos con dovelas en el pleno sentido de la expresión… No parece que los andinos tuviesen dificultades en la construcción de edificaciones de varias plantas.
Otra limitación que se endosa a los andinos es la carencia de escritura, que otras culturas amerindias conocieron. Sobre esta materia se puede hablar mucho y, desde luego, será bueno recordar que para el conjunto de la cultura occidental es un préstamo de Egipto y Creciente fértil. Los andinos no consiguieron la escritura, pero fueron capaces de crear un sistema de almacenamiento de datos ingenioso y complejo, los Quipus. La función primordial de estos instrumentos elaborados con cordones de nudos se recogía perfectamente la contabilidad de seres humanos, animales, cargas de cosechas, etc. En realidad esta fue la principal función de la escritura, el establecimiento de un sistema de contabilidad, que luego se desarrollará y será instrumento -el más adecuado- de control de muchos de los aspectos que interesan a la administración. Y es que parece verdad que no puede existir una administración desarrollada sin la contabilidad. Los andinos destacaron en este terreno, especialmente en el diseño de instrumentos de cálculo, aspecto que habla por sí solo de la complejidad de su cultura.
Llama poderosamente la atención la cantidad de facetas y detalles que los expertos no han sido capaces de explicar. Cuando en ocasiones se descubren, suelen revelar aspectos del sistema de conocimiento que desarrollaron los andinos en general. Hoy podemos lamentar la brutalidad del impacto de la conquista, especialmente, cuando constatamos la indiferencia y desprecio -incluida la persecución obsesiva- de los responsables de la colonización. No lamentamos únicamente la destrucción de tantas manifestaciones artísticas y tecnológicas. Pienso que lo más terrible puede ser el haber destruido una cultura y sistemas de organización social que, por tantas razones, podemos considerar más avanzada que la nuestra en infinidad de terrenos.
Publicado por Nabarralde-k argitaratua









