Los romanos distinguían en su descripción geográfica del imperio que iban construyendo la Galia Transalpina (o Ulterior, comarca de los Alpes luego integrada en la Galia Narbonense), la Galia Cisalpina (o Citerior, también llamada Togata, con el sur de los Alpes itálicos) y la Galia propiamente dicha que con el tiempo se llamará Galia Comata o “melenuda”, debido a que sus habitantes se dejaban una larga melena, aunque otros autores interpretan el término como “frondosa” en relación a su paisaje boscoso.
Será el gran Julio César entre los años 51 al 58 a. C. el que empiece su biografía sobre la Galia tras conquistarla (en referencia a la Galia Comata), dividiéndola de Norte a Sur en tres, de la que los galos propiamente dichos serían los de origen celta, pero que extendieron su nombre a los otros dos Pueblos, lo dice así el emperador romano en su libro De Bello Gallico: “El conjunto de la Galia está dividido en tres partes: una está habitada por los belgas, otra por los aquitanos, la tercera por el pueblo que, en su propia lengua, se llama celta, y en la nuestra, galo”. La Galia por tanto eran las tierras de los actuales Estados de Francia, Bélgica, Luxemburgo, oeste de Suiza y Holanda al sur del Rin y las actualmente conquistadas Bretaña y Baskonia-Nabarra. El nombre de “galo” parece que viene de “galli” (plural “gallus”), gallo, adoptado como emblema nacional por los actuales franceses.
También describe Julio César en ese libro De Bello Gallico las fronteras de Aquitania: “La Aquitania entre Poniente y Norte por el río Garona se extiende hasta los montes Pirineos, y aquella parte del Océano que baña a Hispania” (…) y añade: «los aquitanos, eran de parecido físico, lengua y costumbres iguales que la provincia vecina, la Hispania Citerior». La palabra “aquitano” según Julio Caro Baroja viene de “ausko” donde su plural “auski” y el gentilicio “-tano” y eran de parecido físico, lengua y costumbres iguales a los “uasco(nes)” o basko(nes).
Pocos años después en el año 27 a. C, César Augusto, el hijo adoptivo de Julio César, separó la mediterránea Galia Narbonensis (o Bracata) del resto de la Galia. La Galia Aquitana, con capital de Burdeos, se dividió a su vez en tres: Aquitania I (Macizo central y Berry), Aquitania II (Burdeos, Charentes y Poitou) y el sur del río Loira donde estaba la Aquitania primigenia llamada también Novempopulania (al sur del río Garona, por las nueve ciudades euskaras que la componía y que finalmente fueron doce, la Baskonia continental de la Alta Edad Media).
Casi un siglo después, el historiador gaditano Mela (44 d.C.) describió someramente cada parte del Imperio romano y habló por primera vez de una Galia a la que llama “Comata”, la descripción coincide con las Galias de Julio César: “Toda la tierra que ocupan es la Galia Comata, tres de los pueblos son famosos, y están separados por grandes ríos. En efecto, desde el Pirineo hasta el Garona se extienden los aquitanos, desde éste al Sena los celtas y desde allí al Rin, los belgas. Los más conocidos entre los aquitanos son los ausco (ausci: Vascones)








