
Visitantes alrededor del Hombre de Loizu, uno de los mayores reclamos junto a la Mano de Irulegi del Museo de Navarra. Iban Aguinaga
El motivo de este artículo ha sido una llamada telefónica desde Pamplona/Iruña de una familiar, que con sorpresa y emoción me leyó dos citas sobre la presencia histórica del euskera en Burlada, que me impactaron. Posteriormente me facilitó el libro que luego citaré, pero unido al euskera y su presencia en el entorno de Iruña, comentaré la visita previa que hice a Iruña para ver la Mano de Irulegi cuando se empezaba a exponer en el Planetario.
El hallazgo de esta Mano de Irulegi ha sido un acontecimiento histórico de enorme repercusión mediática, pues se trata de un gran diamante, cuya trascendencia rebasa nuestras fronteras, sobre el gran tesoro que supone nuestra lengua propia y milenaria, el euskera. Como se indicó “euskararen historia berridatzi lezakeen aurkikuntza”, pues tenemos un vocablo en euskera, Sorioneku (Zorioneko) de hace 2.100 años. Una mano que se pondría a la entrada de las viviendas, como recibimiento, un deseo de buena fortuna: “Ongi etorri! / Bienvenido”. Localizada por Aranzadi con todo el rigor metodológico de la arqueología, ha supuesto un antes y un después tanto a nivel social como científico.
Las palabras de Javier Velaza (Castejón, 1963). Doctor en Filología Clásica por la Universidad Autónoma de Barcelona, catedrático, organizador de congresos científicos internacionales, especialista en epigrafía romana, colaborador en transcripción e interpretación de la Mano de Irulegi son muy ilustrativas… “inscripción que conozcamos por el momento en todo el mundo clásico, y griego y romano sobre un soporte con forma de mano como el que tienen aquí”.
En dicha labor colaboró Joakin Gorrotxategi Txurruka (Eibar, 1953). Catedrático de Lingüística Indoeuropea. Doctor en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca…
La visita al Planetario tuvo su emoción, pues después de dos horas de viaje, a la tarde había una cola inmensa y lluvia esperando a ver la Mano de Irulegi. A los que llegamos de los últimos un periodista nos preguntaba a ver si teníamos esperanza de verla con tanta gente y que si no era una gran novedad el hallazgo para el euskera. Le respondí que sí, que era un gran hallazgo, pero que no era una gran novedad para demostrar la presencia del euskera en Iruña y su entorno, pues estaba sobradamente demostrado con documentación medieval, crónicas árabes…
Sobre lo anterior he escrito artículos en unas veinte ocasiones, sobre todo para apoyar el euskera y el Nafarroa Oinez. Dos citas lo sintetizan: “En Iruña en 1604 «muchos vecinos y habitantes no sabían ni entendían otra lengua que el dicho bascuence… lenguaje primero y natural de la dicha ciudad. En 1778 “la tierra vascongada ocupa, de tres partes del Obispado, las dos y más (A. Irigarai)».
Como indica Irigarai en la Zona Media de 1813 a 1863 se perdió en cientos de pueblos de la Zona Media. Cita a Lázaro Ilundain (Noain, 1810) que hablaba euskera y misionaba en Egües y Elía, lugares entones euskaldunes cerrados. El medico sangüesino F. Lacabe, médico en Zizur, indicaba que hablaba el vasco de sus pacientes (Jimeno Jurio). El pamplonés, carlista, secretario de la Junta Gobernativa, Florencio Sanz Baeza (1800-1888), llego a decir que en los partidos judiciales de Pamplona y Aoiz “generalmente hablan el bascuence” (1848). (Jimeno Jurío).
Lo anterior nos resulta muy lógico, pues en un trabajo de investigación que hice sobre Laudio/Llodio, en su Archivo Histórico, encontré una frase que era definitoria y que se repite en más de doce ocasiones: “… y dado a entender su contenido en lengua Bascongada (1784)”, y es que así debían hacerlo pues la gran mayoría era la única que hablaba y entendía.
Burlada es una histórica localidad, a 3 kilómetros de Iruña, donde los reyes de Nabarra tuvieron un palacio para pasar temporadas. El libro que he anticipado es Burlada/Burlata. Almanaque local, de Ricardo Gurbindo, donde el autor de forma amena intercala hechos del pasado, con actuales, y que resulta muy interesante. De ahí las dos citas siguientes. En la primera recoge el artículo de Munárriz Urtasun, RIEV, El vascuence en la vieja Navarra, donde el autor recopila casos judiciales, sucedidos a lo largo del siglo XVII, en los que es necesaria la intervención de intérpretes por no conocer alguno de los interesados otro idioma que el euskera”. Un caso es el de León de Burlada, que al ser monolingüe –solo euskera– necesitaron interprete para un pleito en Orkoien en 1615.
La segunda cita de Gurbindo, indica “el Libro de Visitas y Mandatos de la parroquia de Burlada en relación a lo dispuesto por el obispo sobre la lengua en la que debía ser enseñada la doctrina cristiana y cómo expresarse en las homilías.
En la revista del prelado al vicario burladés correspondiente al año 1612, el superior recuerda la necesidad de que “al tiempo de misa mayor y en su ofertorio lea, publique y declare en lengua bascongada”. Siendo el mandato más importante y la mayor preocupación del obispo o el visitador la enseñanza de la doctrina cristiana, se insiste en que esta se haga «en lengua bascongada para que el pueblo entienda». Observaciones que se especifican hasta 1772 relativas al euskera en la actividad pastoral de los vicarios burladeses.
Testimonios que tienen plena actualidad para seguir protegiendo el euskera en las tierras del Reino de Nafarroa.
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