El otro día en Radio Nacional de España (ojo, nacional), estuvimos hablando de los estados nación y de la idea de nacionalismo banal, de Michael Billig, del que hay un libro en Capitán Swing, que se llama así, ‘Nacionalismo banal’.
Viene a decir que son muy notorios los nacionalismos, digamos, periféricos, que se quieren separar, pero que dentro de un país asentado, como España, o Francia, o Reino Unido, se da un nacionalismo subrepticio que no se nota tanto.
Es un nacionalismo que no vemos, igual que los peces no notan que viven en el agua. Se refiere Billig a los medios de comunicación que hablan más de tu país y menos del contiguo, a las banderas que cuelgan oficialmente por ahí, a las competiciones deportivas: la selección española nos une como nación. O Eurovisión, que es una competición que asienta la idea de los estados nación, cada uno con su representante. Esto no lo notamos, es un nacionalismo banal.
Y es que desde siempre hubo que convencer a la gente de que eran parte de una nación, y hay que hacerlo constantemente. Cuando se ideó esto de los estados nación muchos no sentían apelados: la gente se sentía de su pueblo o como máximo leal al rey pituti.
Para reforzar la idea de nación hubo que estandarizar las lenguas (todas las lenguas oficiales son, en cierto modo, inventadas), homogenizar la educación y el relato histórico, crear fiestas nacionales y desfiles, como el del 12 de octubre, con sus tanques, los aviones que atruenan a los madrileños durante toda la semana, sus legionarios sexys y garrulos y su muy española cabra.
El desfile de hoy pasa por delante del museo nacional de El Prado. Los museos, el Prado, el Louvre, fueron fundamentales para asentar los relatos nacionales, ‘La libertad guiando pueblo’, de Delacroix; ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’, de Goya. En fin, las pulseritas y los tirantes.
Se dice que en Euskadi o Cataluña se están inventando una nación, pero todas las naciones se están inventado todo el tiempo: nos las tienen que recordar cada día, no vayamos a salirnos del carril (nacional).









