Situado sobre un antiguo Castro Vascón de la Edad de Hierro, la vieja Fortaleza de Pueyo fue un enclave estratégico para la defensa y freno del empuje romano primero y después musulmán en su conquista de la Península.
El Castro de Aranbero no es un castro muy grande. No llega a la hectárea de extensión (7.150 m²). Fue descubierto por Javier Armendáriz Martija. Estuvo habitado durante el primer milenio a.C.
Foto: Txomin Egiluz Sagastizabal
El castro de Arambero tiene como defensa natural el desnivel del cerro en todos sus flancos. Además, se encuentra en la confluencia del río Cidacos con el arroyo de la Majada. Esto no sólo facilitaba el aprovisionamiento de agua. Arroyo y río actuaban como fosos en los sectores occidental y meridional del castro.
El pueblo se extiende por la empinada ladera de un monte al que debe su nombre romance Puyo (1268). Pueyo proviene del latin podium, podiu, podio (1591) (elevación del terreno). El Pueyo, normalmente precedido del artículo “el” tanto en la denominación escrita como en el habla de la comarca. Corona la ermita de Santiago, en cuyo ángulo NE se aprecian los sillares de un antiguo torreón de planta rectangular, sobre el que fue construido el edificio medieval, posteriormente reformado. Desde este mirador se domina el paso del río Cidacos y del camino a Tafalla y la Ribera.
(Siglo IX Territorio de Pamplona). Los pamploneses tuvieron que colocar una población frente a Tafalla y en lo alto, sobre un podio: Pueyo. La finalidad era cerrar el paso de los musulmanes hacia Valdorba y Pamplona.
El desaparecido castillo que sirvió de torre de vigilancia en las primeras décadas del siglo XVI.
El castillo de Pueyo se documenta en 1457 durante la guerra civil entre agramonteses y beamonteses cuando se cita a su alcaide Francisco de Barbastro casado con Ana de Navarra, hija del Príncipe de Viana y María de Armendáriz. En el mismo se dice que lo defensores de la villa tuvieron un pago de 17 libras por sus servicios.
Si bien no hay muchos más datos de la fortaleza, ésta debió existir en los primeros tiempos del Reino de Pamplona como una atalaya que vigilaba el camino principal que unía el Sur del territorio con la de la Cuenca de Pamplona. Formaba parte de una línea defensiva junto con Garinoain al este, Tafalla al sur, Artajona al oeste y el castillo de Gerga al Norte sobre la Peña de Unzué. Desde el siglo XIII se menciona como Puyo sobre Tafaylla o cabe Tafaylla y reflejan su pasado de torre adelantada de vigilancia.
Son visibles algunos cimientos de la antigua fortificación, aunque en gran parte fue todo desmantelado para construir la ermita de Santiago.
El castillo se situaba sobre el pueblo, en el emplazamiento ocupado actualmente por la ermita. En la base de la actual construcción, aún perduran algunos sillares, que seguramente corresponden a la fortaleza.
“Irigoien fue el origen del pueblo, porque era el lugar donde se produjo el primer asentamiento de vecinos, el barrio alto en torno a una zona fortificada que tenía un castillo. De hecho, en documentos de principios del siglo XIV aparece el nombre de Irigoien y ya en el siglo XVI encontramos las denominaciones de Podio alto. Posteriormente, al expandirse el casco urbano alrededor del cerro y ya fuera de la zona fortificada, aparecen los barrios de Iriartea (en el centro) y de Iribarren (en la parte baja del montículo)”.








