Los reyes católicos y la mentira de la creación de España

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Esta es una, tal vez, de las mentiras más grotescas que seguro hemos escuchado un montón de veces: que España comienza con los reyes católicos, con la unión de las coronas de Aragón y Castilla. Mentira como una catedral. Desde la Real Academia de la Historia, creada por Felipe V para manipular y fabricar una historia a la medida del centralismo borbónico, se ha ido repitiendo esta frase como un mantra para dar pedigrí a la ficción de un Estado dominado por los castellanos y donde el resto de nacionalidades al mismo quedaron “asimiladas” (forma light decir reprimidas y colonizadas), con su historia convenientemente manipulada para justificar una chapuza intelectual que aún hoy provoca vómitos, tedio y fracaso escolar entre los alumnos de instituto más espabilados.

Los castellanos han conseguido insertar la mentira en lo más profundo de la rancia mentalidad españolista (nacionalista castellana) hasta el extremo de que la mentira forma parte habitual del argumentario “cultural” en las discusiones de ‘carajillo’ de cualquier bar de barrio. Cualquier garrulo, que no sabría ni situar cronológicamente la revolución francesa y que necesitaría un mapamundi para encontrar Armenia, se cree capaz de utilizar este hecho histórico, supuestamente cierto, como un argumento supuestamente irrefutable de la “unidad indisoluble de españñññña”. Tanto lo creen, que incluso la Falange adoptó los símbolos de los reyes católicos como propios: el yugo y las flechas.

Vamos a ver primero cómo se produjo la boda, para ver claramente la mentira. Fernando de Trastámara e Isabel se casaron en secreto el 1469. Fernando no sería rey de Aragón, Valencia y Mallorca, y conde de Barcelona hasta el 1479, ¡diez años después de la boda! E Isabel no sería reina de Castilla hasta 1474, ¡cinco años después de la boda! En el momento del casamiento, pues, ninguno de los dos era ni siquiera candidato a la sucesión de sus respectivos territorios, sino que para Castilla, la sucesora era Juana la Beltraneja. Para Aragón y sobre todo Cataluña, la cosa aún fue más complicada por la oposición de las instituciones catalanas al rey. Todo ello evidencia pues que no había ninguna voluntad de unir las coronas en el momento en que se casaron.

En Cataluña, el padre de Fernando, Juan II, tuvo muchos problemas. Fue un personaje funesto que provocó tres guerras civiles: en Navarra, en Castilla y Cataluña, donde el preferido para recuperar la deseada dinastía propia había sido Carlos de Viana (muerte fatalmente en 1461). En ausencia del amado Carlos de Viana, durante la guerra (1462-1472) los catalanes buscaron pretendiente en todas partes, hasta el condestable Pedro de Portugal, pasando olímpicamente de Fernando, que fue rodeado por las tropas catalanas en Girona junto con su madre. Después, Fernando participaría en la guerra civil castellana provocada por el ascenso de su mujer en Castilla (1474-1479) y por tanto, sólo como consecuencia del resultado de carambola de todo esto, en el año 1479 Fernando e Isabel llegaron a ser reyes del propio territorio y reyes consortes de los reinos del otro.

Por si fuera poco con ello, a la muerte de Isabel en 1504, todavía quedó más remachado el clavo de que aquí no se había fundado nada, y es que la hija del matrimonio, Juana I de Castilla, sería reina sólo de Castilla junto con su marido Felipe, mientras que Fernando se debería retirar a Aragón. Así pues, incluso en vida del mismo rey católico, las coronas (los reinos siempre continuaron su propia inercia y permanecieron completamente independientes el uno del otro) se volvieron a separar. El mismo título de “católicos” no lo recibieron hasta 1494, cuando el papa Borja Alejandro VI bendijo el matrimonio (¡23 años después!), siendo un título hereditario sólo en Castilla. Fernando, sólo fue “católico” consorte.

Más aún. Al declarar a Juana como “loca”, que es el nombre con el que ha pasado a la historia, se llamó de nuevo a Fernando a Castilla… ¡para hacer de regente! Sólo a la espera de que el hijo de Juana con el flamenco Felipe (fallecido repentinamente en 1506) fuera mayor de edad y accediera a la corona de Castilla (cosa que pasaría en 1516). ¿Y Aragón? Pues un hecho poco divulgado es que Fernando se volvió a casar el 19 de octubre de 1505. La elegida fue Germana de Foix, una chica de 18 años relacionada con la monarquía francesa, con quien tendría un hijo llamado a ser el heredero de la corona aragonesa que nacería en 1509. Curiosamente, este hijo llamado Juan, que habría sido Juan III de Aragón, nació en la misma ciudad donde se casaron ilícitamente (tiene gracia, ahora que el gobierno lo ve todo ilegal) Fernando e Isabel: en Valladolid.

El hijo del que Fernando esperaba que fuera mayor de edad mientras hacía de regente en Castilla sería el emperador Carlos V, y el destino haría que el hijo nacido de Germana de Foix muriera a las pocas horas de nacer, por lo que las coronas aragonesas y castellana, no quedarían unidas entre ellas por último, sino que pasarían a formar parte de un conglomerado inmenso de territorios gobernados por los Habsburgo. La historiografía españolista convirtió un hecho puntual, con inicio y fin, y sucedido de rebote, en una categoría con intencionalidad, todo para justificar la existencia de un Estado centralista.

La de Fernando e Isabel sólo fue una unión de intereses económicos familiares de los trastamaras (sus abuelos eran hermanos), que temporalmente unió las coronas y nada más que las coronas, que posteriormente quedarían todas incluidas en un marco más amplio, el Habsburgo austriaco, que a menudo también se confunde como “español”… Pero cómo llegó tanto poder a manos de esta gente, ya es otra historia.

Para ver la magnitud de la tragedia, y cómo es que los catalanes no nos entienden, nada mejor que echar un vistazo a la manipulación histórica a que está sometida la población de España, un Estado que cada vez tiene más ítems para ser llamado una dictadura pura y dura. Basta con dar un repaso a lo que se enseña en las escuelas españolas para escandalizarse (*).

(*) http://bachiller.sabuco.com/historia/hespana.htm

HISTORIES D’EUROPA

Els reis catòlics i la mentida de la creació d’Espanya