El chantaje de la España rota

El 13 de Marzo de 1877, un Borbón, Alfonso XII, se dirigía a las tropas españolas arengándolas porque “con las armas se ha logrado la unidad constitucional de España”.

Uno, que como demócrata, sólo acepta constituciones, leyes  y gobiernos, fieles ejecutores de  la voluntad de pueblos y de sus ciudadanos, se ve forzado a renegar de tal unidad.

Una unidad tan intangible, como la española, obtenida de tal guisa, es esencialmente perversa, ilícita y opresora.

El “mantra” ese, valga el esnobismo, de que quieren romper a España, no pasa de la pura ficción e intimidación. Una cortina de humo desplegada por las “vacas sagradas  de la patria” para ocultar Gales, Filesas, Gúrteles, el fantasma de las Azores… Un tupido velo sobre la fuente  del hedor de  bipartidismo.

España ya está escandalosamente rota. Y no solo porque su falsa unión, jamás fuera aceptada ni asumida de buen grado por todos los pueblos peninsulares. Hoy por hoy, no habrá una nación en Europa más  arruinada por  corrupción, evasores,  desigualdades,  suspicacias y odios entre sus gentes y facciones…

En esta ceremonia, oficiada por viles y endémicos sinvergüenzas  del reino de España,  uno se reafirma como simple navarro y euskaldun.

No tengo más pretensiones que  las de vivir amando y respetando nuestras leyes, cultura y tradiciones. Y una exigencia.  Recabar idéntico respeto a todos los pueblos a los que solidariamente, como buenos euskaldunes, siempre nos hemos abierto.

Dicho esto, y desde nuestra humilde atalaya de navarros, resulta patético el espectáculo al que asistimos. Cierto que pedir a la política que se resuelva en un afable ágape,  parece ilusorio.         Ahora, convertirla en una lonja de subastas… Mas exactamente,  en un mercado donde tirios, troyanos, vándalos, alanos y tertulianos, se escupen improperios, y otros potingues, o se amenazan como si trataran de destruirse…

¿No parece esta movida mediático-política, una timba donde tahúres, compradores de prebendas y vendepatrias, apuestan por el reparto de la cosa pública…

Desde luego este mismo hemiciclo –o hemicirco- nada tiene  de paraninfo donde civilizada y versadamente se estudian propuestas y programas al servicio de la ciudadanía.

Este cuadro, es una crónica reiterada la España borbónica, tan monolítica y tan temperamentalmente centralista.

Pues bien, esta violenta unidad, ha sido letal para una mínima viabilidad como estado, porque ha subyugado y encorsetado las voluntades y la proyección libre de sus pueblos.      Nos trajo el franquismo, la respuesta de ETA (Movimiento vasco de liberación), los Gal, unas fuerzas del orden amasadas con sanguinarios torturadores. Nos sometió a una justicia, donde jueces aberrantes y arbitrarios, calcinaban impunes y  a su antojo , las ilusiones patrióticas de la juventud vasca y foránea.

En otro orden de cosas, de puro zafia, impidió un desarrollo económico consistente, estructural, equitativo y con horizontes.

¿Cuando surgirá un elenco de españoles coherentes y sensatos, que adquieran la consciencia suficiente para hacer un correcto diagnóstico de esta endémica inviabilidad?

¿Serán capaces de crear espacios, donde respetando la soberanía de los pueblos del estado, se pacten unas mínimas normas que nos permitan  converger libres y soberanos?

Piénsenlo. Se trata del ser o no ser del “reino de España”, tan monárquico él…