EUSKAL Herria asiste y aplaude desde hace tiempo, con profunda admiración, el impresionante coraje social que en este momento trascendental de la historia de Catalunya está impulsando un imparable e irreversible movimiento en pro del derecho de autodeterminación para ser una nación independiente.
Los vascos, como pueblo con una idiosincrasia singular y semejante, solidario en las históricas agresiones de todo tipo sufridas hasta el presente, no podemos permanecer indiferentes, debemos distanciarnos radicalmente del rechazo, si no desprecio y odio, que esta abrumadora decisión de la sociedad catalana genera en España y todos sus estamentos. Es especialmente repugnante la actitud de los medios de comunicación españoles engañando continuamente a la población, sometidos a las directrices del gobierno neofascista del Partido Popular con sus cómplices del PSOE, que ante estas situaciones de libertad de decisión es idénticamente reaccionario y represor.
La simple celebración del referéndum significa un triunfo del pueblo catalán, respaldado por un Govern de la Generalitat catalana firme, solvente y de un ejemplar rigor, que abre un camino y nos anima a tomar en Euskal Herria semejante decisión a corto plazo. La sociedad catalana, en su más amplia amalgama de pluralidad y transversalidad social, desde los ámbitos rurales y urbanos, las clases populares, profesionales, asociaciones, corporaciones públicas y privadas, ayuntamientos e incluso empresarios ha mostrado en su autoestima una fortaleza moral irrenunciable e indestructible. Fortaleza impulsada por dos instituciones ejemplares, Ómnium Cultural, entidad creada en 1961 para la defensa de la lengua y la cultura catalanes y los derechos nacionales de Catalunya, con más de 50.000 socios; y la Assemblea Nacional Catalana (ANC), constituida en 2012 para este proceso de liberación nacional.
Todo su desarrollo ha sido eficaz, ejemplar, con convicción y firmeza ante las continuas amenazas que ya tuvo una fase decisiva en la consulta del 9 de noviembre último. Pleno de acciones con referencias simbólicas desde las recientes Diadas, “Catalunya nou estat d’Europa” (2012), cadena humana con la “Via Catalana cap la independéncia” (2013), la “V” (2014) y la “Via Lliure” este año en la Meridiana, avenida trazada en la alineación del meridiano Dunkerque-Barcelona, que atraviesa para mayor identificación patriótica la Plaça de les Glòries Catalanes. Ha contado con una organización y colaboración masiva y ejemplar, en el magistral estilo catalán de los Juegos Olímpicos de 1992 de Barcelona, repleta de momentos significativos y gestos de gran trascendencia alegórica como la firma del decreto de convocatoria, los días y lugares elegidos, una culta y cuidadísima escenografía con gran representatividad en actos de enorme solemnidad y fuerza plástica.
Asimismo, debe destacarse por su atractiva trascendencia, la capacidad imaginativa, la originalidad de las masivas movilizaciones públicas, su riqueza formal, potencia expresiva y, consecuentemente, influjo y colapso emocional con exitosa repercusión en los medios de comunicación internacionales.
El pueblo catalán ha conseguido que un histórico y progresivo sueño basado en la razón y el seny (sentido común) avance impulsado desde la ilusión a la convicción de que es posible un futuro real, mejor e inmediato: la independencia.
Es, más que conveniente, imprescindible y urgente que desde nuestra tierra personalidades de los ámbitos, sociales, universitarios, educativos, culturales, profesionales, sindicales, deportivos, periodísticos, analistas y políticos expresemos con inmediatez en un contundente manifiesto nuestro compromiso de firme e inquebrantable adhesión a que la libre decisión del pueblo catalán, sin injerencias ni amenazas ajenas y extrañas, administrativas judiciales y militares, logre el objetivo deseado: la independencia. Nuestro entusiasmo, admiración y solidaridad no puede reducirse a algún comunicado. Hace falta más explicitud, quizá una declaración de Eusko Legebiltzarra.
En este preámbulo de la libertad, debemos recordar el popular y hoy universal párrafo que Lluís Llach compuso en 1968 para la canción L ‘Estaca: “Si jo l’estiro fort per aquí / i tu l’estires fort per allà, / segur que tomba, tomba, tomba, /i ens podrem alliberar” (Si yo estiro fuerte por aquí / y tú estiras fuerte por allá, / seguro que cae, cae, cae, / y nos podremos liberar).
Que la estrella de la senyera estelada, se integre en el firmamento de la libertad como una más en la amplia bandera de la comunidad europea, en un reconocimiento universal como nación independiente, aspirando que, como pueblo singular, la próxima estrella sea la de nuestro país, Euskal Herria.
Esta proclamación de independencia de Catalunya que desde el pueblo vasco sentimos como propia vista por una ventana que ya se están abriendo, ha sido el deseo desde hace decenas de años y antes de la sublevación y genocidio fascista por el que generaciones de millares de vascos dieron su vida. Ya no están entre nosotros, pero sí su voluntad expresada con esta ansia de libertad.
Triste sino el de un pueblo que no elige libre su destino ya que el futuro no se inventa, se reinterpreta. Si en Catalunya “Ara és l’hora”, en Euskal Herria también nuestro día llegará.
DEIA








