2. Silbaré porque esto no es una cuestión de educación o de no-educación. Por contraste, los españoles prefieren llevar el debate al terreno de la buena educación o mala educación. Y esto no tiene nada que ver. No es una cuestión de buena educación ni de respeto. Es simplemente una oportunidad de enseñar al mundo que ni los catalanes ni los vascos somos de agrado en España. Y una manera de demostrar a millones de espectadores que no aceptamos la situación que vivimos. Como no la aceptaron los atletas que levantaron el puño del poder negro en los Juegos de México. Como no la aceptaban los atletas irlandeses que salieron del desfile de la delegación británica en los Juegos de Londres del 1906. Como no la aceptaba Vera Caslavska, la gimnasta checa que protestó simbólicamente en el podio cuando sonaba el himno soviético. Como no la aceptan los fans del Montreal Canadiens de hockey, que sistemáticamente silban el himno canadiense. Como no la aceptaron los seguidores galeses del Cardiff cuando se enfrentaron al Liverpool en la Carling Cup -y, por cierto-, los británicos optaron por no hacer sonar el himno en el partido de vuelta, para evitar la polémica.
3. Silbaré porque no tolero las amenazas. No aguanto que crean que agacharé la cabeza para que me amenazan. Nunca lo he hecho y no lo pienso hacer a estas alturas. Si les molesta eso que haré, eso que haremos tanta y tanta gente, que piensen por qué ocurre y que nos ofrezcan una solución para que no pase. Por ejemplo, que no suene su himno y suenen en cambio los himnos catalán y vasco. ¿No quieren dialogar? ¿No quieren aceptar que el mundo no es como ellos lo quieren? ¿No quieren creer que los ciudadanos de este país han cambiado para siempre? Es problema suyo. Pero si creen que con amenazas revertirán la situación es que no han entendido nada. Y el Camp Nou será una prueba.
4. Silbaré para dar apoyo a las selecciones nacionales catalanas. Los mismos que dicen que no hay que mezclar deporte y política son los primeros en hacerlo. Usan la diplomacia del Estado, que también la pagamos nosotros, para ir contra lo que nosotros queremos. Cada vez que una selección catalana de cualquier deporte participa en una competición internacional ellos hacen lo posible para estropearlo. Recuerde Fresno y las maniobras sucias de España contra una federación internacional que ya había reconocido la selección catalana por méritos propios. Y no es sólo eso: estoy harto de que los mismos que gritan impunemente ‘Puta Cataluña’ después utilicen a nuestros deportistas para jactarse y enaltecer su nación. Que los deportes no deben mezclarse con la política, pero cuando ganan algo no se cortan nada…
5. Silbaré en protesta por la prohibición del 9-N y la sentencia del estatuto. Silbaré en protesta por la política de España en los Países Catalanes y concretamente en Cataluña. Pero no lo hago en abstracto. Silbaré para protestar contra la sentencia del tribunal español contra el estatuto y contra el intento de prohibir el 9-N. Y lo haré en el Camp Nou como lo hice en las calles de Barcelona, como me di la mano con una persona que no conocía en la Vía, como hice repicar las cazuelas en el balcón de casa tres noches antes de votar mientras todo mi barrio retumbaba. No hay ninguna diferencia ni una. El lugar y punto.
6. Silbaré contra los intolerantes que siempre quieren hacer trampa. Últimamente observamos cómo tienen cada vez más cara. Si un programa de TV3 sólo lleva a representantes de partidos soberanistas organizan un escándalo monumental; en cambio, cada día, la parcialidad de las televisiones españolas contra el catalanismo es un escándalo. No quieren que no silbemos: quieren que no silbemos su himno. Cuando ellos mismos juegan contra Francia y el Vicente Calderón en masa, ante su rey, pita ‘La Marsellesa’, entonces no pasa nada. ¿Y ahora se acabará el mundo? No aguanto la hipocresía, por lo que silbaré también por ello.
7. Silbaré para denunciar la falta de legitimidad de la monarquía española. Silbaré para reivindicar el régimen de 1931, las repúblicas que nacieron del voto popular. La raíz de la legitimidad de Felipe es el golpe de estado de Franco y una transición tramposa en la que se impuso por la fuerza la forma monárquica del estado y la monarquía de Juan Carlos -con todas las consecuencias, corrupción y escándalos incluidos-. Silbaré por las repúblicas que nacieron en abril y contra las coronas manchadas.
8. Silbaré en solidaridad con los hermanos vascos. Y bien a gusto que lo haré. En el césped seremos contrincantes, pero en la grada no. Con los compañeros y amigos del Athletic que tantas experiencias comparten con nosotros. Silbaré en catalán y en vasco. Hoy, sí: bilingüe.
9. Silbaré por el presidente Sunyol, por la memoria histórica, porque a mí me hacían saludar este himno cuando era niño, con el brazo alzado. Formábamos en el patio, en la vieja escuela de la Alameda de Bétera, y sonaba este himno mientras se izaba su bandera. Y a los niños nos hacían tener el brazo alzado y gritar vivas a Franco y a un fantasmagórico imperio español que hoy se bate en retirada. Así pues, silbaré por la memoria histórica. Por la mía personal y viva, que yo no olvido que me pegaban si decía una sola palabra en valenciano, pero también por la del país. Por el presidente del Barça asesinado, crimen por el que el Estado no quiere pedir perdón. Por el presidente Companys, asesinado, crimen por el que el Estado no quiere pedir perdón. Los resistentes y combatientes que lucharon por la democracia y aún permanecen esparcidos en fosas comunes que el Estado no quiere investigar ni siquiera cuando le amenaza la ONU. Silbaré especialmente en nombre de todos, de Sunyol y Companys hasta Puig Antich, hasta el jefe del Estado. Porque su legitimidad proviene de los asesinos, y porque no ha pedido perdón por el hecho de que su dinastía diera alas al golpe de estado del 39, colaboró con la dictadura durante cuarenta años y aceptó y sacó provecho de la falsa legitimidad que lo mantiene aún hoy en el trono.
10. Pero sobre todo, y por encima de cualquier otro argumento, silbaré porque quiero hacerlo, porque me apetece y porque me da la gana. Soy un ciudadano libre y hago en cada momento lo que creo que es conveniente y correcto. Y pienso que abuchear el himno y el monarca españoles es correcto y plenamente justificado en la Cataluña del 2015. Y si me quieren buscar por eso estaré en el lateral segunda grada. Silbando.
VILAWEB








