Un tribunal de doce individuos impuso la retirada del Estatuto de autonomía de Cataluña. Lo hizo contra la voluntad mayoritaria del pueblo catalán. Se acató.
Otros tribunales, normalmente encabezados por “jueces” injustos han impuesto el fin de la inmersión. Lo han hecho contra la voluntad masiva de un parlamento que le apoya en un 90%. Estos jueces que han decidido acabar con la inmersión, en su inmensa mayoría, ejercen en Cataluña sin conocer la lengua catalana. Su decisión está siendo acatada por el departamento de enseñanza de la Generalitat.
El 9 de noviembre una mayoría absoluta de los partidos catalanes convocaron una consulta sobre la independencia. Nuevamente España impuso que no se celebrara. Y se sustituyó por una consulta simbólica, inofensiva.
Estatuto, inmersión, esteladas, consulta. Todo sigue el mismo patrón. Primer paso: Afirmación mayoritaria y democrática. Segundo: negación por imposición de tipo colonial. Tercero: Acatamiento.
Una sola vez Cataluña no ha acatado. No se obedeció la prohibición de la consulta de Arenys de Munt el año 2.009. Y ese acto de desobediencia precipitó un vuelco de la historia reciente de nuestra nación. ¿Cómo ha cambiado esta los últimos cinco años a raíz de aquel acto de dignidad?.
La falacia de que “sólo se puede desobedecer una vez” o de que “hay que hacerlo bien” alimenta la actitud genuflexa ante tribunales españoles deslegitimados política y éticamente. No es cierto. Hay que desobedecer tantas veces como sea necesario. No hacerlo refuerza el adversario y lo legitima. Retirar las esteladas dejando la bandera española, la misma que había en el franquismo, legitima el postfranquismo. Sólo desobedeciendo conseguiremos algo. Y no habrá que hacerlo mucho; pues la autoridad española en Cataluña es un gigante con pies de barro. Sólo tiene su fuerza en nuestro miedo.
Irlanda desobedeció dieciocho (18) veces. Hoy es independiente.
http://in.directe.cat/utopia-possible/blog/13930/les-estelades-com-a-metafora-duna-situacio-colonial









