Víctor Alexandre

Victor Alexandre considera que el país “ha llegado al momento más determinante de su historia” y ahora debe decidir si quiere ser “un pueblo libre o un pueblo cautivo; un pueblo adulto o un pueblo infantíl”. En esta entrevista, el escritor valora las diferentes propuestas que marcan estos días la agenda política catalana como la convocatoria de unas elecciones y si en estas hay que concurrir una sola lista o diferentes candidaturas.

– ¿Cuando crees que deben ser las elecciones?

– Las elecciones deben ser antes de las municipales y con carácter plebiscitario.

– ¿Apuestas por una lista unitaria (propuesta Mas), por una lista paraguas (propuesta Junqueras) o por otra opción? En este caso, ¿cuál?

– Soy partidario de la lista unitaria, porque Cataluña se encuentra en una situación de emergencia nacional. El país ha llegado al momento más determinante de su historia, el momento en el que debe decidir si quiere ser un pueblo libre o un pueblo cautivo; un pueblo adulto o un pueblo infantíl; un pueblo con voz y voto en las Naciones Unidas o un pueblo mudo y esposado. No habría hecho falta ninguna lista unitaria si se hubiera hecho un referéndum oficial, para que todo el mundo pudiera ver y entender el resultado. Pero no se ha hecho, y, por tanto, se ha decidido recurrir a la vía de las elecciones plebiscitarias para obtener idéntica información. Es la manera de conseguir que la misma noche de las elecciones todos los medios internacionales puedan transmitir un resultado nítido e inequívoco en todo el planeta: “El SI a la independencia obtiene la mayoría absoluta en Cataluña”. Si no somos capaces de lograr esto, es obvio que la “lista paraguas” es un recurso. Es decir, sálvese quien pueda con un punto en común. Los medios internacionales saben sumar, claro que sí, y ya verán el total independentista. Pero no es lo mismo. Esta opción introduce matices que serán aprovechados para abrir interrogantes y un montón de discusiones que no sólo nos supondrán una inmensa y estúpida pérdida de energía, sino que también servirán como elemento de distracción para ralentizar el Proceso. Lo comprobaremos enseguida. Los catalanes somos únicos en el mundo haciendo opacas las cosas más claras -recordemos el despropósito de la doble pregunta de la consulta- y poniendo piedras y más piedras en nuestro propio camino. La “lista paraguas”, en definitiva, será una muestra más de nuestra incapacidad congénita para avanzar juntos. Ni siquiera el hecho de tener a mano la libertad nos hace renunciar momentáneamente a la foto individual. Pero los prisioneros que discuten entre ellos sobre quién debe ser el primero en salir por el agujero de la verja acaban cazados por el foco de la torre de vigilancia y envejecen en el campo.

– ¿Primero la independencia y luego ya hablaremos de cuestiones sociales o todo va de la mano?

– Las cuestiones sociales son inherentes a la independencia. El intento de hacer dos cosas diferentes es el instrumento del españolismo enmascarado para detener el proceso. Dado que no se atreven a confesar que son españolistas, porque les puede hacer perder votos, se amparan en la ambigüedad y terminan utilizando el mismo argumento que la caverna: “hay que hablar de los temas que realmente interesan a la gente”. Como si el independentismo tuviera la vida solucionada y en sus filas no hubiera miles y miles de parados, miles y miles de mileuristas, miles y miles de personas sufriendo la precariedad laboral, miles y miles de personas en el umbral de la pobreza… La independencia es el más importante de todos los derechos sociales de la humanidad. Es el derecho fundamental de un pueblo. Ningún derecho social estará nunca garantizado en una nación que no sea libre. No son los derechos sociales lo que da sentido a la vida. El sentido de la vida lo da la libertad. Los derechos sociales sólo son el fruto y la gestión de esta libertad. No hay justicia sin libertad.

– ¿Qué papel deben tener las organizaciones civiles soberanistas en los próximos meses? (Presionar Mas, ir a una lista unitaria, hacer una lista ciudadana…)

– Las organizaciones soberanistas deben seguir haciendo lo que han hecho hasta ahora, es decir, tutelar el Proceso. La gestión política corresponde al Gobierno y a los partidos, pero los ‘tempos’ los marca la sociedad. Los partidos querrían marcar su propio ritmo, bien lo sabemos, pero no pueden porque la sociedad no se lo permite. La gran riqueza del proceso catalán es justamente esta, su transversalidad. Están implicadas todas las clases sociales y no hay ningún partido que pueda presumir de tener el liderazgo. Si no entendemos que la independencia requiere una canalización unitaria de nuestra energía, nunca seremos libres.

RACÓ CATALÀ