Los racistas de Òmnium

La cosecha de insultos de los últimos días ha sido abundante y generosa: somos un “virus mortal” (Nuria Amat), “insensatos” (Pedro Sánchez), “primitivos” (Francesc de Carreras), “peores que los vascos” (Rosa Díez) y ya no menciono los habituales “nazis”, etcétera. Pero el Sr. Gregorio Morán añadía un nuevo insulto a este bien de Dios: “racistas”, en un artículo publicado en La Vanguardia, titulado “Hay que frenar la estupidez”.

Por un momento pensé que el Sr. Morán había tenido un instante de lucidez. Pero no, no se refería a sí mismo, sino que cargaba contra el derecho a decidir de los catalanes. En un momento del texto, hastiado porque los sindicatos catalanes se han manifestado favorables, soltaba: “alucinante contubernio de los Sindicatos más corruptos de España, en cerrada competencia con los andaluces y los asturianos, cuyos Líderes aprobaron la unión ¡estratégica! con Òmnium Cultural, el núcleo vivo y fortalecido del racismo y el reaccionarismo en Cataluña”.

Si el proceso de independencia está dejando desnudo a alguien en este país es a la cuadrilla de los viejos progresistas provincianos españoles domiciliados en Cataluña. El fenómeno se estudiará en las universidades americanas. Tiempo al tiempo.

Instalado en su confortable columna del principal medio de comunicación conservador y burgués por excelencia, como es La Vanguardia, el Sr.Morán se permite el lujo de criticar como “reaccionarios” a los 42.000 socios de Òmnium. Allá él, no parece de una gran coherencia ideológica, pero allá él. Òmnium no es propiedad de nadie, sino de 42.000 personas que pagan su cuota para una entidad que tiene como lemas “Lengua, cultura, país”, que trabaja por el catalán en las escuelas, para que la cultura catalana tenga una dignidad y para que la cohesión social del país se fortalezca.

Estoy completamente seguro de que el Sr. Morán no tiene ni idea, pero ni la más remota idea, de quienes son estos socios, ni qué hacen, ni qué representan. ¿Qué ha hecho él en toda su vida por la cultura propia del país que le acoge? Él vive en su mundo pretérito y fosilizado de los temibles burgueses catalanistas enfrentados a las masas obreras proletarias esclavizadas. Y, claro, ¿cómo entender que los sindicatos catalanes se hayan unido al derecho a decidir?

El señor Morán no ha leído nunca a Josep Termes, ni a Josep Benet, desconoce las tradiciones de la tierra, desconoce la historia de la tierra, desconoce la lengua de esta tierra, desconoce por qué lucha esta tierra. Pero nos tacha de estúpidos y racistas. Analicemos esto.

¿Por qué el Sr. Morán califica de “racistas” a los 42.000 socios de Òmnium? ¿Es que le hemos insultado alguna vez desde Òmnium? Y la respuesta se encuentra en Montserrat Roig, la antítesis perfecta. La misma ideología, países diferentes. Cuando el Sr. Pérez Andújar inició este debate de los “oligarcas de Òmnium”, ya utilicé la misma cita. La Roig, de izquierdas y catalanista, publicó en Mundo Diario, en 1977, el artículo siguiente: “Y viene un señor que suele decir palabras sabias. Este señor te dice, socarrón, tus símbolos son, da lo mismo, los mismos que esos que rechazas, todo es cuestión de colores… y tú prefieres no emborracharte, sería fácil, y prefieres pensar que se ha equivocado o que la niebla de la memoria es tan densa que el señor de las palabras sabias tampoco es capaz de quitársela de su frente. Cuatro barras…, cuatro ríos de sangre, como diría Raimon, y tú, que te has pasado la vida combatiendo el sentimentalismo y el folclorismo de los viejos, dices, de repente, que ya basta, que estas cuatro barras significan muchas cosas, y te llenas de ejemplos para demostrar qué demonios son estas cuatro barras -o qué representan- y prefieres, otra vez, usar la razón antes que la rabia. Dices que esta bandera ha sido aceptada por los inmigrados, que es la suya, que es la nuestra, dices que los obreros de “Laforsa” vendían escudos con la bandera mucho antes de que fuera tan pública como -mucho antes de que Samaranch la pusiera en la Diputación-, que los obreros de “Laforsa” del Baix Llobregat la vendían para sacar dinero para mantener su huelga. O bien recuerdas cuando los muchachos de la OJE te agobiaban por las calles cuando tú tenías trece años y llevabas, satisfecha, el escudo de las cuatro barras, o… “.

Han envejecido mal, nuestros progresistas oficiales. Tantos años haciendo el progresista debe cansar. Lástima de no contar con la Roig todavía y que fuera ella quien les dijera que ya está bien, que mire el Sr. Morán quienes son sus compañeros de viaje: el Puente Aéreo, las élites económicas catalanas madrileñizades, el PP, Plataforma per Catalunya, el PSC. Y España, naturalmente.. Él está en ese lado de la raya. Y enfrente tiene, claro, a las clases populares catalanas, a los sindicatos, sí, los sindicatos, claro que sí. ¿donde se cree que estarán los sindicatos? Defendiendo la democracia y el derecho a decidir, como CiU, ERC, la CUP, Iniciativa, y miles de asociaciones, entidades de cultura popular, ateneos, centros sociales de todo el país. Pero claro, hay que tomarse la molestia de conocer el país, de estudiarlo, de vivirlo y no de vivir en él, solamente.

Vuelvo al inicio del artículo. Y deseo continuar pensando que este momento de lucidez llegará. Estaría bien que, por fin, el Sr. Morán frenara la estupidez.

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