No hay que preocuparse demasiado por los ataques del gobierno español a la Copa Tricentenario de hockey sobre patines, con la participación de las selecciones de Cataluña, Francia, Suiza y el Noia Freixenet, ni tampoco por el uso de carteles y camisetas con el lema “Catalans want to vote”. Todo lo que hace rabiar España en materia nacional es inequívocamente bueno para Cataluña. Por eso se irritan cada vez que les metemos un gol y dicen los desatinos que dice Miguel Cardenal, secretario de Estado para el deporte. Según Cardenal, la prohibición de la estelada en campos de fútbol responde a la necesidad de “restringir libertades individuales en favor de la seguridad”. También dice que “la Carta Olímpica prohíbe este tipo de símbolos con reivindicaciones políticas”, que “los partidos de fútbol no deben utilizarse como foros de propaganda ideológica”, que “el torneo del Tricentenario es ilegal” y que “tratar a los deportistas como pasquines transgrede el espíritu deportivo y degrada su noble actividad convirtiéndolos en un instrumento de difusión al servicio de una causa partidista”.
Es una lástima que una persona como Miguel Cardenal, que ostenta un cargo público y que tiene la obligación de reflexionar unos minutos antes de vaciar el buche, tenga tan poco sentido del ridículo. Lo digo, porque se da la circunstancia de que todo aquello que critica de Cataluña, absolutamente todo, se lo puede aplicar a sí mismo y a las competiciones deportivas españolas. De entrada, ya sabemos que es propio de la ultraderecha que él representa “restringir las libertades individuales” con el pretexto de la seguridad. Justamente el nuevo espectáculo de la Fura, “M.U.R.S.”, habla de esto. Pero hay más cosas que decir. ¿En virtud de qué, la bandera estelada es un símbolo político y la bandera española no? ¿Dónde está escrito que la política sólo la hacen las naciones sin Estado? ¿Es ilegal todo lo que se aparta del nacionalismo español? ¿Es ilegal que la gente quiera votar? ¿Es ilegal que un pueblo se vea obligado a reivindicar con pasquines y camisetas el más elemental de los derechos democráticos, porque un régimen totalitario se lo prohíbe?
Digámoslo claro: los deportistas que lucirán el lema “Catalans want to vote” no están instrumentalizados por nadie, por la sencilla razón de que tienen criterio propio y también quieren votar. La Copa Tricentenario no obliga a los deportistas a participar. Todas las selecciones nacionales catalanas están integradas por deportistas que lo hacen voluntariamente. Nada que ver con las selecciones españolas, que coaccionan, amenazan, sancionan e inhabilitan a los deportistas que se niegan a vestir “la Roja”. ¿Quién es, aquí, el que hace política? ¿Quién es el que convierte los estadios en foros de propaganda ideológica? ¿Quién es el que trata a los deportistas como pasquines y degrada su noble actividad convirtiéndolos en un instrumento de difusión al servicio de una causa partidista llamada ‘unidad de España’? Sólo en los regímenes totalitarios los ciudadanos se ven obligados a reivindicar el derecho a voto. En los regímenes democráticos, los ciudadanos sencillamente votan.
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