Monarquía o república no es nuestro debate

Las concentraciones que el 2 de junio tuvieron lugar en diferentes ciudades de Cataluña, a raíz de la abdicación del rey de España en favor de su hijo, estaban formadas por un público heterogéneo que llevaba esteladas y banderas republicanas españolas y que explicaba su presencia de esta manera: “Porque soy independentista”, “Porque estamos hartos como catalanes”, “Porque la monarquía en el siglo XXI es anacrónica”, “Porque ya basta de reyes y príncipes” …

 

Eran, como es obvio, concentraciones reactivas para expresar un rechazo a la pervivencia de la corona española. En este sentido, nada que decir. Es muy normal que los españoles republicanos salgan a la calle a decir lO que les parezca. Sorprende bastante que hayan estado tan callados durante el reinado de Juan Carlos, pero ellos sabrán las razones. Lo que no se entiende es la presencia de independentistas y la exhibición de banderas. Parece un contrasentido, ya que la demanda de un cambio estructural en España sólo se explica si se es español y se quiere continuar siéndolo. ¿Verdad que los republicanos españolistas no van a las concentraciones en favor de un Estado independiente catalán? Pues tampoco tiene sentido la asistencia de independentistas a concentraciones relativas al futuro de un Estado que quieren abandonar. Si estamos de acuerdo en que el futuro de Cataluña debemos decidirlo los catalanes, no los españoles, ¿por qué no dejamos que sean los españoles los que decidan el futuro de España? No debemos picar el anzuelo que pretende distraernos del objetivo de liberarnos del yugo español.

 

Los siglos de sometimiento a España nos han inoculado una visión hispanocéntrica de la vida. Es una visión que ya se está deshaciendo, pero que aún colea. Lo hemos visto en todos aquellos ayuntamientos que cuelgan la bandera republicana española para conmemorar el día en que Francesc Macià proclamó la República Catalana. Se puede decir que en las concentraciones del 2 de junio de este año los independentistas pedían una República Catalana, lo que está muy bien. Pero la república, como modelo de Estado, ya va implícita en la reivindicación de la Cataluña independiente, y esto se hará patente el próximo 9 de noviembre. Caer en la trampa del debate “monarquía o república”, que ahora se abre en España, supone una legitimación tácita del Estado español que nos aparta de nuestro camino. Nosotros hace muchos años que hemos superado lo que los españoles aún tienen que dirimir y no podemos volver atrás. Dejemos que hagan lo que quieran con su país. El debate catalán es mucho más avanzado y se centra en esta disyuntiva: república presidencialista o república parlamentaria. El resto es una pérdida de tiempo.

 

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