Un amigo me ha pasado un articulo aparecido en la página 18 del periódico “El Diario Vasco” del lunes, 11 de febrero de 2013, titulado “El derecho a decidir de las naciones sin Estado” firmado por ustedes, señores Pedro Ibarra y Ramón Zallo.
De primeras, el título despierta la atención, si bien resulta poco concreto. Ya antes del artículo aparece resaltado un párrafo del mismo que dice: “Hoy en el Estado español, hay naciones culturales que…”
Con esto tenemos ya una mayor concreción pues entran en esta categoría algunas “naciones culturales” (sic) que según ustedes hay en el Estado español. Buscando más concreción aún, lo único que se encuentra, más que mediado el escrito, es el siguiente párrafo: “A ello hay que añadir que, ya desde su origen, la CE careció en Euskadi del carácter de contrato colectivo”. Ignoro a qué se refieren concretamente cuando escriben “Euskadi” y mucho menos el grado de coincidencia con mi concepto de Euskal Herria.
Para mí, por lo menos, mi país no es una nación sin Estado, sino que es una nación con un Estado secuestrado por victoria militar, al que los naturales nunca hemos renunciado.
Antes que nada he de decir que discrepo fundamentalmente de los presupuestos, perspectiva, enfoque y planteamiento con que se aborda la cuestión. Como este escrito parte de un pie ya dado, que es el artículo en cuestión, creo que para entenderlo mejor y compararlo, es preciso tener a mano el artículo citado.
En el primer párrafo se dice, al final, “consultado”. A lo que yo digo: la Autodeterminación es incuestionable, y pregunto: ¿Se nos consultó ser invadidos?
Pero vayamos al meollo y punto clave de la cuestión; en ningún momento citan al Pueblo Vasco. En su lugar se refieren a un “demos”, “nación cultural”… Por lo que, yo al menos, supongo rechazan mencionarlo. Si es así, yo digo que el Pueblo Vasco es una realidad que, cualquiera que no parta de un prejuicio o complejo, topa con él inmediatamente. Es un pueblo que transciende de la Comunidad Autónoma Vasca, ¿Euskadi?, está en la Nabarra residual y, además, transciende del Estado español; no hay más que pasar la llamada “frontera” impuesta por los imperios español y francés.
Ya que en el artículo se refieren solamente al Estado español, es curioso que en ningún momento se trate de su imperialismo. Apelan a su democratización, a lo que yo digo que sin la independencia de los pueblos conquistados no hay democracia ni en los conquistados ni en los conquistadores.
Se apela en el artículo al “demos” pero ese “demos” está determinado por el Estado español, y sus componentes “gozan de derechos” en tanto que españoles. Vascos de Iparralde residentes en Hegoalde quedan marginados del censo electoral por ser “franceses”, mientras que no le sucedería lo mismo a cualquier natural de la geografía española residente o censado en nuestra tierra. Advierto: mucho ojo con ese “demos”.
Dicen ustedes “la Constitución” (CE) – ¿Por qué no dicen española? – es norma fundamental para todos. Pero, ¡por Dios!, ¿cómo se puede decir eso? ¡Lo que es, es un trágala!
En otro párrafo se refieren al “Derecho a decidir”, no quedando para mí nada claro cómo lo relacionan con el Derecho de Autodeterminación.
A este respecto afirmo que el Derecho de Autodeterminación es propio e incuestionable, que corresponde tanto a los individuos como a los pueblos; y que, además, no se corresponde con el “Derecho a decidir”.
Un pueblo dominado no está en condiciones de decidir; para decidir libremente hay que ser libre. Sin libertad, sin independencia, no hay democracia, ni paz, ni…
En fin, señores, para mí su planteamiento no es válido, es más bien, al margen de cuál sea su voluntad, un planteamiento equivocado y engañoso; que puede resultar tramposo tanto por lo que concede como por lo que omite.
Al escribir estas líneas no me mueve ningún deseo agresivo ni faltón contra ustedes, sino el deseo de que no nos equivoquemos.
Atentamente,
Publicado por Nabarralde-k argitaratua







