Puede parecer, que tras “los servicios prestados” había de juzgarse, como bien meritorio y digno de toda consideración, pertenecer sin más, a esa, siempre tan polémica como mangoneada, comunidad de jubilados.
Hasta hace un par de años, por lo menos lo era.
En el peor de los casos te tocaba pastorear nietos, ocultando lo mejor posible las dolencias inherentes de la edad… En general, no sobrevenían mayores apremios, y el jubilata podía distribuir el inestimable ocio restante, en la recolección de perretxikos y caracoles, o simplemente en inspeccionar las inagotables obras… Y así licenciados, vegetar en paz y desapercibidos…
Pero compadre, a la vejez viruelas. Del merecido holgazaneo, a la consternación… Va y nos pilla de lleno la explosión de la crisis…
Y eh ahí que los políticos se quitaron la piel de corderos –la verdad es que nunca tuvieron ni gracia ni pudor para embutirse en ella-. Y entonces mostraron su auténtico rostro de lobos, o delincuentes y nos enredaron en sus criminales zambras….
Y que lejos nos quedó, aquella “aurea mediocritas”. Se nos esfumó aquel tranquilo: “Beatus ille qui procul negotiis/ … forumque vitat et superba civium/ potentiorum limina…” Dichoso aquel que lejos de los negocios, evita el jaleo y los soberbios palacios de los poderosos…
Y ser jubilado se nos conmutó en riesgo, reto e incluso –entre otros múltiples menesteres- en algo tan agobiante como ser un refugio para desheredados…
Riesgo, porque permanecer al albur de estos canallas –fétido coito de políticos y banqueros- que trafican con el dinero público, hoy día resulta un lance de incertidumbres, bien preocupante…
Reto. Sobre todo si hemos de creer y confiar en la iniciativa ciudadana, para reconquistar las cotas de bienestar social perdidas.
Y si perder el trabajo o caer en el desahucio, es para un proyecto nuevo, digamos para un joven matrimonio, peor que el peor de los pecados sociales, eh ahí al aterrado jubilado metamorfoseado en “refugium peccatorum”
Un hecho por cierto bien dramático. Ver a unos jubilados/as, con sus cuerpos y almas gastados, embarcando y quizás amargando su añorado descanso, su espacio vital y su mísera pensión. ¡A estos años tener que arrostrar semejantes odiseas…!
Claro que según se miren las cosas, los jubilados nos lo tenemos bien merecido, por comodones y cobardicas… ¿Que hemos hecho una vez jubilados salvo –como mucho- protestar bajo las chimeneas o en los clubs del inserso…? Que somos unos conformistas, timoratos, conservadores, egoístas, y solo pensamos en nuestro ombligo y en nuestro entorno… y eso, viva yo caliente etc… etc…
Hombre, así de golpe y sin más preámbulos, ese parece el común sentir de las gentes… Incluso la reputación que manejamos los propios jubilados sobre nosotros mismos no es muy halagadora…
En fin, pero evidentemente –debemos reivindicarnos-, no todos los jubilados pertenecemos a la misma cofradía, ni nos dedicamos al alcahueteo y al chismorreo por los clubes mas consuetudinarios. Incluso, algo que es perfectamente constatable, muchos nos hemos puesto las pilas, para incentivar nuestros cansados cerebelos y ponerlos de alguna forma al servicio de la cultura de Euskalherria…
Bien, pues quizás no seamos muchos, pero por estos lares como buenos vascos que nos sentimos, andamos de soberanistas o aunque suene fuerte, de separatistas… Y pululamos por cantidad de manifas… y cargando con nuestros achaques y canas, nos atrevemos a enredar en las movidas, aunque sea lo justo, con los jóvenes borrokas…
Y claro, proclamamos y trabajamos por la Independencia del estado vasco de Navarra.
Hasta ahora, lo que nos movía, era fundamentalmente la pasión por recuperar nuestras costumbres e instituciones, nuestra lengua y cultura, nuestro territorio, nuestra filosofía para expresarnos como pueblo y estado soberano en todas las asambleas y entornos internacionales…
Sumergirnos en nuestra historia ha sido crucial. Como decía A. Oppenheimer, “sólo tiene futuro quien investiga en el pasado”
Evidentemente, todas estas razones no solo siguen en pie, sino que de día en día cobran más relevancia…
Una mayor relevancia, urgida sin duda por este ambiente de crisis que estamos viviendo y que nos demuestra con mas perentoriedad que nunca la necesidad vital de ser soberanos.
Estamos asistiendo a una fiera andanada política, bastante desbocada, del unionismo español.
Una líder sociata con mucho halo, “dogmatizaba”, que plantear hoy la independencia –se refería a Cataluña- era dirigirse a ningún sitio…
Cuando uno ha mirado, hasta con lupa, el resultado, tras siglos de “construcción…” -caso que no sea de hecho una real “deconstrucción” , según el concepto de Derrida- del estado español, no tiene más remedio que reconocer, que tal estado siempre ha caminado al filo del caos… ¡Buen sitio!
Bancarrotas tremebundas, pandemias, hambrunas, diferencias sociales sangrantes… en los siglos XVI, XVII y XVIII. Todo esto, mientras, la soberbia monarquía y las farisaicas hopalandas romanas, tan tridentinas ellas, se dedicaban a dilapidar cientos de galeones ebrios de oro, resultado del genocidio americano.
Fue sin duda, la mejor universidad para la gran cátedra de la picaresca y de la España de pandereta en que se convirtió el imperio del nacionalcatolicismo o si se quiere la “carpetovetonía”.
Caminos inquisitoriales, vandalismo, usurpaciones, guerras…
¿A que caminos se refiere Sra. exministra?
Otro ministro -¡que hartos nos tienen a los vascos!- o más propio que ministro, ministril e incluso corchete, nos conmina con el dedo amenazador –España siempre amenaza al vasco, es una amenaza eterna- a no pisar la raya roja… España lleva siglos pateando líneas rojas en nuestros lares…
Como jubilado, padecí en carne viva no una línea roja pisoteada, sino una retahíla de líneas. ¡Señor ministro!, fueron tantos los crímenes y atropellos que el franquismo –Gernika, Durango, Bilbao- nos infligió, que el suelo de Euskalherría, quedó absolutamente bermellón, de pura sangre.
Crímenes por cierto, por los que ni el franquismo, ni sus cínicos herederos han pedido perdón. Crímenes de los que no parecen haberse arrepentido, que ahí andan a la greña por reeditar la “gloriosa” cruzada, tanto militarotes chusqueros, como cavernarios visionarios.
Eh ahí otra razón para abandonar los caminos hispanos…
Pero vamos a ver, ¿es que acaso un estado tan secularmente desnortado –y tan inconexo- como España, despierta alguna luz en el horizonte, cuando secularmente no ha avanzado un metro más allá de su ombligo?
¿Dónde andaba cuando soplaban los aires de la revolución francesa, o los de la revolución industrial –la que mientras tanto vascos y catalanes empujaban contra viento y marea- o los de la reforma agraria?
Y nos amenazan con quedarnos fuera de Europa…
¿Y qué hemos de hacer…? ¿languidecer en este desierto de estado sin proyectos, viendo como las empresas huyen o se desguazan? ¿Vagar por las calles mientras los bancos cierran sus ventanillas a cualquier iniciativa? ¿Esperar a que los bandoleros de la oligarquía privaticen todas las empresas públicas? ¿Desesperarnos viendo la impunidad con que los políticos de esta España ramplona, ladrona y sus entornos, desfalcan con absoluta desfachatez los bienes de la ciudadanía?
Muy mal teníamos que hacerlo vascos y catalanes para no poder construir un estado más justo, económico y próspero. Siempre hemos sabido –y los españoles también lo saben- que somos capaces de conseguirlo. Quizás sea esa la causa por la que nos ponen tantas trabas. Podíamos convertirnos peligrosamente en su modelo. O si se prefiere, en denuncia y acusación….
Pero ya se sabe, los gerifaltes españoles son como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer… que es de lo que se trata… Eso sí, ¡cuánto improperio, cuanto insulto, cuanta injuria contra todo aquel que reivindique un nacionalismo que no sea el suyo, es decir, el español!
Porque aquí, todo es correcto cuando se da cancha al nacionalismo español, nadie protesta, que tiene patente de corso… ¡Ah pero cuando asoma, aunque tan sólo sea un pelín el espíritu o las costumbres de las periferias!
No se como se sentirá el Sr. Mas, ahora –como a nuestro Ibarretxe- que le están poniendo tan pringadito, es decir como chupa de Domine…
Pero tampoco nos vamos a extrañar… Es el talante propio de gente con alma de patio de Monipodio.
No podemos exigir a la mayoría de la “intelectualidad” carpetovetónica, el carácter democrático de un canadiense o de un inglés. En estas latitudes la sangre es como más caliente y probablemente, eso que sugería, como más de patio de vecindad… Así que hermanos catalanes, calcémonos los coturnos y a ver qué sorpresas nos deparan las tablas…
¿Pero porque les irrita –les jode aunque suene chabacano- tanto, que los vascos o catalanes queramos vivir simplemente como vascos o catalanes…?
Que no se preocupen tanto por nosotros, aunque nos quedemos fuera de Europa. Es nuestro problema. Ya nos las arreglaremos, que América latina, y Cuba y Marruecos… ya se las arreglaron sin la madre patria.
Está pues bien claro, visto como nos han tratado a lo largo de la historia, que no es precisamente el cariño hacia vascos y catalanes lo que les impide a los españoles dejarnos a nuestro libre albedrío.
No quisiera despedir estas cuitas de jubilado, sin comentar esa amenaza que como espada de Damocles, pende insistentemente contra la disidencia separatista. Y es que, la verdad, ya hiede.
Tabú, verbo del altísimo, eyaculación del innombrable o la de Dios es Cristo… Porque resulta imposible analizar las esencias y virtualidades y esa quinta esencia indestructible de ese principio inmutable de la “unidad indisoluble de España”.
Porque de donde emana tal poder, o quien y con el consenso de quien se ha parido, o en virtud de que o de quien se establece como tal… Más que un auténtico nudo gordiano resulta un enigma.
Si que sabemos, que si su soporte fundamental no dependiera de los agentes de la guerra, cuarteleros si se quiere, tal enigma perdería toda razón de ser y existir.
Pues la verdad, a ciertos años, cuando uno ha perdido, más o menos, cierto miedo y pudor para expresarse libremente, ya no tienes ningún reparo en mandar a hacer gárgaras a todo aquello que suene a dogma o a imposición “patriótica”. Demasiados años soportamos embrutecidos por sus efluvios…
Ni monarquías, ni sacras unidades, ni toda la gloria imperial puede imponerse a la voluntad libre de un ciudadano. Ya decía Kant: ni los seres humanos, ni los grupos nacionales pueden ser dominados por otros…
Publicado por Nabarralde-k argitaratua









