Larga -todavía inacabada- travesía la nuestra, por el desierto de la España imperial, nacionalcatólica, inquisitorial, una, grande, libre y muy carpetovetónica.
Y como, las pruebas, los testimonios y los estudios de los historiadores –los más conspicuos y objetivos- sobre la crueldad de la conquista –nunca jamás incorporación- de Navarra por las tropas del Duque de Alba, ya resultan abrumadoras, no insistiré en el evento.
Y no me cabe la menor duda de que muchos de estos navarristas, son conscientes de la brutalidad de la invasión. Cosa bien distinta, impropia de su obstinación, es que lo manifestaran públicamente.
Me imagino que de confesarlo, muchos de esos navarros, que tan borreguilmente siguen su hueco discurso, cambiarían el chip… Entonces descubrirían, sin duda, el papel o si se quiere el juego, que a lo largo de la historia han desempeñado los navarristas, en beneficio de España y en claro perjuicio para Navarra.
Estos navarristas claramente pro-españoles, siempre se han opuesto a los navarros vascos, diríamos a los auténticos aborígenes.
Los navarristas, elevan sus pendones –es lo que son- con la consigna de Navarra foral y española. Un auténtico oxímoron o “contradictio in terminis” – si que suena a pedantería el helenismo, pero por imitar a los avisaos….-, entre foralidad, la soberanía navarra, y españolidad, la soberanía de los españoles. O una u otra.
Porque si los fueros implicaban soberanía, era porque conllevaban la independencia frente a otras instancias, como por ejemplo la española. Es decir, que nuestras leyes e instituciones debían ser inviolables y si el rey u otra autoridad las quebrantaban incurrían en contrafuero…
Ahí constan, basta un somero repaso de las actas de cortes del reino, las repetidas denuncias de nuestros representantes, contra los “desafueros” de la corona Española.
Entre estos pro-españoles, están los agentes extranjeros, que se asentarán entre nosotros –hoy también se asientan-tomando carta de navarridad, ya en la mera conquista. Con ellos se asociarán, y así hasta nuestros días, naturales navarros, los colaboracionistas, ávidos de las prebendas y privilegios, con los que la corte hispana obsequiará graciosamente a traidores y a “chivatos”.
Unos y otros encarnarán sistemáticamente las opciones encaminadas a convertir a navarra, en una provincia más del estado.
Los veremos en los entornos liberales de las guerras carlistas, en los clanes del caciquismo navarro que abocaron en el fascismo que explosionó la guerra civil. Ya sabemos en que nido de víboras se gestó el franquismo “foral”.
Hoy, el navarrismo, parece formalmente algo más complejo. Pero sólo formalmente. Parecía que en el engrudo españolista, tan solo se mojaba la derechona franquista. Y mira por donde, se nos han colado opciones de izquierda como PSN e incluso algún otro partido –o entelequia-, de esos que nadan en todas las aguas y que uno nunca acaba de entender….
Cuestión de formas, porque en la práctica todos españolean más que el Escobar ese…
En cuanto a que sean de Izquierdas, desde que las democracias están secuestradas, se han quedado en progres de salón. Ya vendrán otros tiempos. Mientras persista la coyuntura, por el momento, a vivir conchabados con el statu quo, que fuera hace frío…
Es decir, que el navarrismo no es cualquier tontería, ni mera triquiñuela. ¡Qué mejor modus vivendi y “vegetandi…”!
El hecho es, que una vez que el franquismo, arrasó –o dejó en puras cenizas- el más mínimo trasunto euskaldún –muchos fuimos testigos de aquella fobia-, los navarristas poseyeron navarra como auténticos señores feudales.
Vivimos en un auténtico secarral, donde cualquier opción que no respirara los valores del nacionalcatolicismo y de la España más rancia y fascista era grave delito.
Pero unos pocos años antes de la muerte del dictador, se vio que bajo las cenizas permanecían algunas brasas. Y estas brasas, alimentaron piras… Entonces aprendimos, que por mucho que se erradiquen nuestros sentimientos, acaban por germinar…
Y cuando surgió el espejismo de la transición, los navarros euskaldunes, nos ilusionábamos contando en las filas a quienes parecían –¡y cuan equivocadamente!- o al menos simulaban, estar en nuestro ámbito…
Era el tiempo en que Urralburu y otros cacos, portaban ikurriña…
Pero los sociatas –y otros, hoy vago recuerdo- se quitaron el disfraz… Nos frotábamos los ojos… Quizás pecamos de ingenuos, por no ver desde un principio que sus palabras estaban hechas de viento y su alma de las mismas cuadernas esas, las forales y españolas, de los Aizpún, Del Burgo…Sanz, Barcina….etc…etc…
Hoy, “afortunadamente”, la coyuntura en la que unos y otros nos movemos, es meridiana.
Están esos, los navarristas, defendiendo la España del pasado, un auténtico patio de Monipodio, como poco. La España del presente, una debacle irreconstruible. La del futuro, un camino a ninguna parte, que da pavor.
Y estamos los que tratamos de construir el estado vasco de Navarra.
Afortunadamente en el alma de nuestras propuestas no nos planteamos ir contra nadie. Tan solo esperamos encontrarnos los vascos para recuperar nuestra cultura, nuestras instituciones y nuestra soberanía. Es decir nuestro propio estado.
Somos conscientes de que en nuestro camino, es irrenunciable, la solidaridad con cualquier pueblo que nos respete y acepte los principios democráticos.
Con estos planteamientos, esperamos que el 2012, sea un punto de partida sin marcha atrás, hacia nuestra soberanía.
Publicado por Nabarralde-k argitaratua









