Soberanía alimentaria

Al que sea capaz de introducirse en las entrañas de esta crisis del sistema, salir airoso y explicitarla meridianamente le felicito. Cuantas veces lo he intentado, me ha atrapado cierta suerte de lipotimia.

Que en definitiva es lo que acontece a la mayoría de consumidores, parados, jubilados o empantanados en el sucio lodo de sus hipotecas. Y se tragarán sus horrores sin entender cual ha sido su pecado…

Los oráculos del sistema, FMI, BM, OMC, (hipócritas y canallas) hablan de la codicia de los bancos, financieras y cementeras, desregulación de mercados, etc… Da la impresión de que mientras todo eso sucedía, ellos practicaban inocentemente el Golf…

Dicen que especularon con dineros irreales y mentirosos. Dicen que han dilapidado el dinero de ahorradores y pensionistas con el permiso de los respectivos gobiernos.

¿Pero alguien piensa que este sistema, muy “neocon”, pura alma de rapiña y pongo dos y me llevo diez, ofrece otras alternativas? ¿Cuándo han sabido los mercados capitalistas de moralidad, derechos básicos de las personas, de justicia y propuestas humanistas?

He aquí los frutos del sistema: guerras, genocidios, desertización y destrucción del planeta, empleos basura o precarios, dos terceras partes del mundo en la más horripilante miseria, perversión sin límites en los garitos siniestros de las bolsas…

Y nos marean con el Keynes ese o con el Paul Krugman, que en definitiva no pasan de ser agentes del sistema. Y no es que uno se quede lipotímico porque no acabe de digerir bien sus teorías, en absoluto.

Lo que te sumerge en el vértigo es que en definitiva no pasan de puros calafateadores del barco en aguas. Porque tales “científicos”, no están por ventilarse el sistema en aras de una economía justa y solidaria.

Este sistema ha demostrado hasta la saciedad su incapacidad para generar un mundo más fraternal. Como certeramente apunta Leonardo Boff, realmente es una crisis de humanidad.

Que es el sistema de muertes y hambrunas… Como el nacismo, pero con guantes más sibilinos, tolera, cuando no programa la eliminación de las masas desechables. Otra criminal fórmula para la limpieza del planeta…

Son las hipócritas democracias que bajo sus cínicos mensajes de libertad, bendicen la opulencia y el desenfreno de cuatro sinvergüenzas y la precariedad o la muerte del resto…

Y ahora nos vienen los del G-20… Y ahí estarán los “paisas” socialistas españoles.

Atención colegas… ¡Asamblea de los zorros que descalabraron el gallinero! Bush, el gran capo de los cuatreros, Sarkozy, el endiosado napoleoncito, el burdo botarate Berlusconi, etc, ah, y por fin, que ya se lo ha currado, la sonrisita bien peinada del trafulca ZP.

Pues eso, que muchos no esperamos más aportaciones que los de una timba de cuatreros. Ni saben moverse fuera de este sistema, ni están preparados.

Parturient montes! Y espero que se conformen con el parto del ratón, que matrices para engendrar caimanes no les falta… Y que ojalá nos equivoquemos.

Pero lo más grave de la coyuntura, es que todas estas reflexiones ni nos redimen de nuestro egoísmo de privilegiados del primer mundo, ni van a remediar el caos planetario.

Estamos confusos o revolucionados o temerosos… Pero justamente somos eso, los elegidos a quienes el sistema ha permitido vivir con ciertos lujos o al menos sobrevivir sin excesivas penurias.

Porque el auténtico drama o tragedia es el que azota y va azotar el tercer mundo. Porque por esas latitudes, el problema no va ser el coche, o la hipoteca o las vacaciones, sino comer, sobrevivir, o simplemente mal morir.

La primera medida, la más urgente que debieran atender los jerifaltes del G-8, 20 o 95, es la solución inmediata de la debacle alimentaria. Antes, si cabe que los problemas del primer mundo, o al propio tiempo si estos se contemplaran con medidas justas y humanas. De no ser así el caos puede embarcarnos a todos.

El análisis que Vía campesina – organización que representa a 149 0rganizaciones de 56 países- hace de la realidad actual, no puede ser más clarificador.

Sostiene -parece tan evidente…-, que la crisis alimentaria es resultado de las políticas destructivas del modelo neoliberal agrícola e industrial. BM, FMI, y OMC, impulsaron la privatización y desregulación, manejando a los estados, sobre todo a los más débiles, como a peleles.

Se pasó de producir para el consumo doméstico a producir para la exportación.

Muchos países en desarrollo, antes autosuficientes en granos básicos, se ven obligados a importar alimentos a precios abusivos.

Los pequeños agricultores han sido sistemáticamente expulsados de sus tierras, encaminados a engrosar las grandes bolsas de pobreza urbanas.

En el ínterin, los grandes consorcios multinacionales, han incrementado el control sobre la cadena alimentaria. Con inusitada desvergüenza, almacenan los granos para especular con ellos en frenéticas ofertas. Inversionistas y especuladores sanguinarios montan mercados con precios absolutamente prohibitivos para las grandes poblaciones del subdesarrollo.

La agricultura, cuando menos de la mitad del grano está dirigido al consumo humano, ha hecho dejación de su función primaria y tradicional, la subsistencia del ser humano… Al parecer, para el neoliberalismo, es más acuciante la sostenibilidad de animales y de vehículos.

Vía campesina denuncia que “Las políticas de las naciones pobres – controles de precios, aranceles, organizaciones de productores- diseñadas para garantizar la viabilidad de los pequeños agricultores y un abasto adecuado de alimentos culturalmente apoyados mediante el apoyo a la agricultura doméstica, han sido remplazadas por las voraces llamadas de ese mercado impío sin rostro.”

Y sostiene que la crisis solo puede resolverse si los gobiernos apoyan la producción campesina en pequeña escala, reconstruyen sus economías alimentarias nacionales y regulan los mercados internacionales.

Ya hemos insistido en ello. La comunidad internacional debe respetar los derechos humanos, en especial el derecho a comer.

Michael Moore -y no me parece anecdótico- afirmaba que si los EEUU hubieran invertido seriamente en asistencia social, no hubiera habido crisis. Es un dato más en esa línea que explicaría, que las crisis surgen cuando los estados esquilman las primeras necesidades de la sociedad y dejan la cancha libre -y los dineros públicos- a especuladores, banqueros y otros depredadores.

Los gobiernos, interesadamente sin duda, han gobernado descaradamente al servicio de bancas y multinacionales. Los medios corrompidos y al servicio de los mismos intereses. Y Los pueblos envenenados de conformismo, torpemente engañados o silenciados.

Me tiene sin cuidado que parezca antipático el “keynesianismo”, o el intervencionismo, o el control que un estado haga del juego de bancos, financieras, constructoras… Si descaradamente lo hacen para enjugar sus “pérdidas”, ¿Por qué no para vigilar sus injustas y desmedidas ganancias?

Los pueblos deben espabilarse para exigir y vigilar a los gobiernos -difícil tarea estando en manos de políticos ineficaces cuando no corruptos- para que los impuestos reviertan directamente en el tejido social.

Sería de pura justicia, que parte de esos impuestos contribuyeran al desarrollo de los países que gringos y europeos hemos expoliados durante siglos.

Porque no olvidemos, si nuestra crisis nos está condicionando y amargando, a ellos, los del tercer mundo, les está matando.

De nada sirve la soberanía de un estado, si no se traduce en una soberanía alimentaria